TÉCNICA
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| FW14B: El auto “activo” de la F1 |
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En los 54 años de
existencia que se han ocurrido en la Formula uno, cada cierto tiempo un
equipo ha fabricado un bólido motivo de pauta por su propuesta en términos
de tecnología y soluciones , que ha obligado a sus rivales a imitarle o como
mínimo intentar superarle mediante artilugios muchas veces desesperados con
el objetivo de no permitir una abierta superioridad.
Hacía 1985 Lotus había comenzado a trabajar en la suspensión controlada electrónicamente en sus autos. Los ingenieros del equipo comenzaban a explorar la toma de ventajas más allá del factor mecánico en puntos hidráulicos. Sin embargo; No pudo conseguir desarrollar lo que sería una razón de pleno éxito para un rival como Williams: La suspensión activa. La carencia de personal y recursos tecnológicos derivados de fuertes inversiones de dinero, impidieron que las pruebas pudieran tomar un matiz realista de ejecución en Lotus. Pero Williams; con su siempre reputado grupo de ingenieros y diseñadores de primer nivel encabezados por Patrick Head, no tardó en tomar “prestada” la idea y desarrollar el sistema encontrando en 1987 su primer momento de realizar pruebas que presagiaban no muchos logros. La prensa con frecuencia ironizaba sobre la “perdida de dinero y tiempo de manera voluntaria” por un sueño aparentemente imposible, casi una utopía: Conseguir que la electrónica gobernara a la mecánica en funciones referidas a la suspensión y equilibrio en autos de competencia como los monoplazas de la F1. Craso error. Con unos cinco años de continuos desarrollos con mucho esfuerzo y una inversión colosal, Williams conseguía demostrarle al mundo que tan lejos habían llegado en su ambición de encontrar la formula ideal para someter a sus rivales de manera inmisericorde: El FW14 de 1991 ponía en escena los argumentos de la suspensión activa en pista y fue solo el genio de Ayrton Senna quién pudo batir al prodigioso auto que preocupaba enormemente a sus rivales inmediatos como McLaren, que son su asociación con Honda, dependió de la brillantez del brasilero y de una posible carencia de absoluto entendimiento para la época con toda la tecnología disponible del momento que además incluía las exquisitas prestaciones de otro prodigio en rendimiento: El motor Renault V10. Para 1992 no hubo piedad: El FW14B paseó las pistas con Nigel Mansell como el máximo cabalgante del poderoso auto. La plantilla conformada por Adrián Newey en plan estelar, había conseguido llevar el equilibrio del auto a un punto imposible de igualar por sus rivales. Newey trajo todas sus ideas de un equipo limitado como March, y dibujó un auto bello y tremendamente eficiente en aerodinámica, Renault puso una mecánica fulgurante con sus 800Hp y sus válvulas neumáticas en plena evolución y la guinda al pastel: La mencionada suspensión que permitió conseguir 17 de 32 carreras disputadas (En ambos años) además de situaciones como 50 segundos de diferencia al 2do lugar de un GP o calificaciones con 2 segundos de ventaja en una sola vuelta. 9 triunfos y 14 poles fueron otros logros del león británico que quizá no le tenga mucha estima hoy por hoy al fantástico auto que permitió a muchos considerar como la mayor razón para que Mansell se erigiera con un titulo que bien pudo ser de cualquier otro piloto dada la condición de dominio mecánico existente. Hasta aquí, todo es historia pero ¿Cómo funcionaba el FW14B? ¿Cómo era que la suspensión activa pudiera convertirse en una razón de peso tan decisiva? Justamente es lo fascinante de este apartado que hemos querido desarrollar. ¿Cómo funciona una suspensión mecánica? Mas allá de naturales diferencia de concepto y efectividad, cualquier sistema convencional incluso de autos comunes de calle o de competencias de elevado nivel como la F1, contempla amortiguadores y espirales como el esquema usado para mantener a un auto lo más nivelado posible respecto al piso. El objeto elemental es buscar un compromiso entre una distancia del asfalto que compense las ecuaciones matemáticas según las cuales las presiones regidas para amortiguador y espiral guarden relación precisa a pesar de la diferente conducta que ambos soportan en torno a la capacidad de respuesta del primero nombrado frente al desplazamiento del segundo.
He allí la palabra clave: Equilibrio. Williams sabía que Renault podía desarrollar una planta de fuerza cúspide para sus ambiciones. Tampoco les preocupaba desarrollar un conjunto aerodinámico especial pues tenían al personal perfecto para ello –Newey como máxima expresión- pero ¿Cómo marcar la diferencia de manera terminante con un chasis especial? Mientras Ferrari trabajaba con distintos frentes y soluciones heterogéneas como la perfección de su caja de cambios semi automática, McLaren y Williams tenían mas interés en aprender a fondo las lecciones que Lotus había enseñado en la década de los 80 con el efecto suelo. La F1 que dependía de cuestiones mecánicas obvias como los motores turbo o aspirados de niveles de prestaciones infartantes, pasaba a una era que analizaba más a fondo en donde trabajar los puntos invisibles de los autos. Esos puntos; Eran justamente los que comenzaban a marcar la diferencia. Y Williams había trabajado en ello de manera indiscutida y arriesgada... En los momentos actuales, usted mira una competencia de F1 y con todo el aparataje de evolución tecnológica contenida en los autos es imposible que sus evolucionados chasis no se “acuesten” sobre la suspensión en el ala contraría de la que se toma una curva. Para hacerlo más comprensible; sucede lo mismo cuando en una virada carretera montañosa tenemos que “corregir” con la dirección y frenada, el ingreso a una curva a velocidad elevada pues mientras nuestra rueda delantera derecha va recorriendo la ruta del trazado impuesto, la otra lleva el peso de la pérdida de equilibrio por las masas de inercia que se apoyan en el otro sector. En competición, es decisivo este factor. Un monoplaza que pueda encontrar un reglaje optimo para superar una sucesión de curvas de forma tal que su conductor se sienta motivado a exigir con confianza plena el tope de sus erogaciones en potencia es un auto potencialmente ganador. Pero... ¿cuántas veces ello sucede? Constantemente. Ello sin embargo, nunca tuvo mejor momento que lo conseguido con el FW14B. La suspensión activa proponía lo impensable: Control absoluto y neutralidad máxima a la hora de tomar curvas pues un dispositivo inédito tenía como función la equidad de fuerzas aplicadas a los cuatro sectores que sufrían las perdidas inerciales propias de un sistema convencional mecánico. Lo primero que llamaba la atención de la suspensión activa de Williams, era la eliminación tácita de los espirales. Simplemente estos eran sustituidos por cilindros hidráulicos ubicados en cada rueda que estaban conectados a un tanque como parte integradora del sistema. Estos cilindros regulaban con precisión desconcertante la presión ejercida en cualquier circunstancia sobre el eje que comprendían las 4 alas de la suspensión. ¿Cómo lo hacía? Allí es donde la electrónica entraba en escena: una especie de módulo de control enviaba señales a electro válvulas de sensitividad pasmosa. Justamente en 1991, la carencia de una efectividad en todo trazado para el FW14 era debida a la forma aún errática sobre como la señal del módulo electrónico llegaba en milisegundos a las mencionadas electro válvulas. Otro reto suponía la durabilidad y fiabilidad del sistema pues cualquier fallo en la entrega de compensación producía la ruptura de un equilibrio delicado que podía dejar inservibles a los amortiguadores e incluso a los cauchos además del descontrol del auto como tal 1992 marcó la plena optimización del conjunto. El módulo fue aislado convenientemente de señales parásitas, estas tenían confiabilidad e inmediatez puntual. La computadora (módulo de control electrónico) medía e impartía en fracciones de segundo las correcciones que permitían una simulación de espirales con capacidad de respuesta imposible de esperar en autos con suspensiones convencionales. Los logros de la época en otros equipos como Ferrari, McLaren, Benetton o Jordan eran simplemente imperceptibles comparados a la eficiencia del poderoso y fascinante bólido “activo” de Williams. De este modo y hasta que la FIA prohibiera su permanencia en los años sucesivos, el FW14B se convirtió en un auto de colección y admiración en el deporte. Su desarrollo y eficiencia e incluso posterior desaparición; Demostraron cuan capaz es el ingenio humano de poner al servicio de una causa, la mejor tecnología con resultados fantásticos. En una próxima oportunidad seguiremos ahondando con el modelo ahora analizado y otros de gran interés para los seguidores de la técnica conseguida en la F1 y sus resultados históricos...
Rubén De Almada www.pasionF1.com |
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