HISTORIA
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| Cuando Patrese se estrenó en el circo. |
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Hay algunos paralelismos curiosos entre Jarno y Riccardo; primero que nada, la nacionalidad y segundo el hecho de ganar su primer Grand Prix justamente luego de una larga serie de participaciones sopesando además que se trata de Mónaco. En ambos casos los italianos pilotaban para equipos que sin ser los supremos dominadores, eran bastante sólidos y todos les veían en capacidad de dar una campanada en un día particular. En cierto modo Brabham era el Benetton de ayer o, si lo prefieren, Benetton es el Brabham de hoy; un team muy profesional e integrado aunque no el más grande de todos por cuanto a cantidad de empleados, con base en Inglaterra y el presupuesto necesario para sobresalir, encima con la sombra más que benevolente de un gran fabricante que, en el caso Benetton, es Renault y además es el dueño del equipo al punto de llevar su nombre. En el caso de Brabham, era el inicio de la exitosa singladura con BMW que no tardaría en lograr victorias y cetros incluso aunque Patrese aun usara el veterano pero fiel motor Cosworth. El nada tradicional Brabham BT49D era, si no el mejor, uno de los mejores chasis del momento y tal cosa puede aplicarse al actual Renault R24 pero, a diferencia de Renault este año, el Brabham de 1982 era un equipo cuyo favoritismo quedaba detrás de las aspiraciones de potentes escuadras oficiales como Ferrari o Renault e incluso Alfa Romeo en el grupo de los "turbo" y a la par, por lo menos, con las de Williams y McLaren, entre los fieles al Cosworth. Pese a la contradicción de ver un brutal motor turbo al frente de todos en Montecarlo, circuito enrevesado que premia a los autos y motores más manejables, los Renault dominaron los ensayos y uno de sus pilotos, René Arnoux, tomó la Pole. El volante galo estrenaba un nuevo chasis RE30B y en la carrera asumió el liderazgo con absoluta solvencia. Sin duda el Renault era rápido y efectivo incluso en el tobogán monegasco, pero también era difícil de conducir así que Arnoux acabaría su viva escapada tras una quincena de vueltas, cuando hizo un trompo y dejó apagar su motor. Alain Prost, su compañero y paisano, heredó la punta e impuso un ritmo igualmente veloz. No había duda de que Renault ganaría su primer GP en Mónaco y habiendo ganado Prost ya los dos primeros GP del año, tal triunfo le colocaría en una posición casi inexpugnable en el Campeonato del Mundo.
Sería Prost, empero, el que iniciaría el desastre. Faltaban apenas tres giros y ya todos creían en esa victoria amarillo huevo que aguardaba a menos de 20km. Alain, manejando virtuosamente, salió del túnel por antepenúltima vez, escaló normalmente sus velocidades, tomó la chicana del puerto y... ¡sin que hasta ahora ni el propio Alain sepa explicarse las razones el Renault dio una vuelta sobre sí mismo y acabó golpeando duro un guardarriel en el puerto! Mientras los organizadores veían consternados como, a cámara lenta, se retiraban los restos del hasta entonces inexpugnable auto, Riccardo Patrese subía por Mirabeau y era el nuevo líder de la carrera pero no disfrutaría tal privilegio ni unos minutos pues en el siguiente tramo, la horquilla de la Estación (hoy Grand Hotel) el Brabham dio un trompo y allí quedó silencioso. Los comisarios increparon al italiano por haberse detenido allí pero este era incapaz de mover el auto al haberse apagado el motor así que los banderilleros lo empujaron a un lugar menos peligroso con tan buena suerte para el de Padova que, gracias a la cuesta abajo, el Cosworth del Brabham recobró vida cuando el auto pisó la curva de Portier.
Entonces iniciaron las deliberaciones. Habiendo De Césaris y Pironí dado sus 75 vueltas bastante antes que los Lotus, la tercera y la segunda plaza era de ellos. La misma cosa ocurrió con el 6to lugar, que fue adjudicado a Daly en las mismas condiciones. Los Lotus acababan así en 4ta y 5ta posición aunque ambos pilotos subirían al podio incorrectamente. Sin embargo la gran polémica estaba tejiéndose en torno al vencedor pues los federativos pretendieron descalificar a Patrese por haber recibido ayuda externa para reencender su motor. De haber prosperado tal solicitud, Pironi se hubiera convertido en el primer y único piloto capaz de ganar un GP sin pasar por la meta e incluso sin haber culminado la carrera. Tal grotesca decisión finalmente no se tomó al ser posible demostrar que Patrese fue empujado por los comisarios a fin de apartar su auto de la línea de carrera y que el italiano reencendió el motor usando la cuesta abajo hacia Portier, sin que los comisarios participasen. Así, en su 72a participación, el querido padovano ganaba su primer GP y luego ganaría cinco más, logrando el subcampeonato del mundo en 1992 antes de establecer, en 1993, el récord (aun vigente) de más participaciones en GP con 256. "Vencer en Mónaco cambió mi vida" declaró Riccardo Patrese algunos años más tarde "pero quizá yo mismo pensé en ese momento que mi vida cambiaría mucho más porque comenzaría a ganar carreras con frecuencia. Sin embargo nada de eso ocurrió y tuve que aguardar bastantes años por un auto competitivo de verdad". Todavía para él la victoria más recordada y valiosa fue aquella "por ser la primera, por ser en Mónaco y por las circunstancias que la rodearon". Por: Julián Afonso Luis pasiónF1.com |
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