HISTORIA

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GP Italia 1988: El Milagro del Commendatore.

La temporada de 1988 marcó el inicio de una revolución tecnológica dentro de la Fórmula 1, pero también trajo consigo una decadencia en cuanto a la competitividad en pista. Sería el último año en el que la FIA permitiría los Motores Turbo, los cuales a pesar de sus restricciones como la reducción de la presión de 4 bar a 2,5 bar y un tanque limitado a 150 Lts intentaban emparejarlos con los motores aspirados, algo que nunca sucedió.

Los Japoneses de Honda habían cosechado éxitos a partir de 1984 en la F1 con su V6 Turbo junto al equipo Williams que a pesar de contar con un excelente monoplaza y una pareja de postín como Piquet y Mansell no pudieron lograr el campeonato, sucumbiendo ante el Manejo de Prost y el excepcional trabajo del equipo McLaren cuya enésima evolución del MP4/2 les había brindado un par de laureles consecutivos en el 85 y 86. A Honda no le gustaba esta situación, ellos harían lo que fuese con hacerse campeones mundiales. Con estos antecedentes era bueno pensar verlos juntos a ver que tan dominante podría ser un vehículo y eso mismo fue lo que sucedió en 1988: Honda seria el nuevo proveedor de motores de McLaren y de Lotus, abandonando a Williams de una manera repentina.

Con 7 victorias para Senna y 4 para Prost el campeonato peregrinaba a uno de sus templos más grandes, Monza en Italia, país que estaba aún consternado por la Muerte de “il Commendatore” Enzo Ferrari, ocurrida el Domingo 14 de Agosto, en su casa de Módena. A pesar del claro dominio McLaren los italianos en toda la extensión de su territorio querían ir a Monza a ver si desde el Cielo su “santo” podía hacerles el Milagro.

Las prácticas previas a la carrera fueron fuertemente disputadas, pero en el tope eran sólo dos los destinados a luchar por la Pole. Durante el Viernes Senna era el más veloz, con tiempos inferiores al 1’27’’, mientras que Prost giraba apenas por sobre el 1’28’’, sin embargo el Francés lograría mejorar su registro hasta el 1’26’’277, a lo que el brasilero respondía con tiempos por debajo del 1’26’’, por detrás de ellos, siempre destacándose entre el resto, los dos Ferrari con un Alboreto inspirado y un Berger con problemas en la caja de cambios en su bólido rojo, los cuales posteriormente fueron solucionados brindando al Austriaco la tercera posición para la salida seguido del Milanés, por detrás de ellos se colocaban sorprendentemente los Arrows-Megatron, con su Turbo de 4 cilindros con Cheever y Warwick respectivamente, luego Piquet en Lotus y los Benetton de Boutsen y Nannini, quienes lideraban a los pilotos de monoplazas no Turbo.

El 11 de Septiembre de 1988 comenzaba como todos los días del verano Europeo y así una fría mañana que en sus primeras horas recibía la visita de la neblina daba paso a un resplandeciente y cálido sol a media mañana, justo para recibir la sesión de calentamiento o Warm up. Nuevamente Senna y Prost eran los más veloces mientras que Berger presentaba problemas con su Ferrari, primero el acelerador lo hizo buscar su muleto cuya puesta a punto era bastante precaria, desde los pits le indicaron que su monoplaza había sido reparado cambiando nuevamente sólo para percibir más incomodidades, lo que lo motivó a regresar nuevamente al muleto que finalmente fue puesto a punto gracias a un excepcional trabajo de los mecánicos de Ferrari que apenas pudieron salir a tiempo antes de la vuelta de reconocimiento, más atrás Nannini presentaba problemas de motor.

Al momento de la partida Alain Prost arranca mejor que Senna y parecía que lo desbancaría hasta que el Galo falla y no logra meter la tercera; en ese momento su motor Honda comenzó a toser durante el resto de la carrera por lo que no pudo estar al límite de sus prestaciones, al primer giro Senna aventaja a Prost por 2,1 segundos y este a su vez traía a Berger pisándole los talones, un poco más atrás venían Alboreto, Cheever, Boutsen, Patrese y Capelli mientras que Warwick, con problemas en su motor había caído al décimo puesto.

El motor Megatron de Warwick presentaba problemas al perder potencia a bajas revoluciones, lo único que podía hacer era ver como los más lentos vehículos aspirados lo superaban, el Ferrari de Alboreto presentaba fallas con su caja de cambios cuando la palanca no podía mantenerse en posición de cuarta saltando y quedando en neutral, durante una decena de vueltas el Milanés no forzaría la marcha para no recalentar el aceite de la caja. Berger por su parte reducía la marcha por lo que Prost le sacaba 10 segundos, sin embargo, la distancia entre los dos McLaren se mantenía y a pesar de los problemas del motor Honda del Francés este marcaría la vuelta más rápida en la once y la quince, en esta última se produciría el retiro del Lotus de Nakajima con un pistón roto, lo que pondría fin al trabajo de Lotus ese fin de semana ya que Piquet había abandonado tres vueltas antes con problemas en su caja.

Senna giraba rápido y marcaba una diferencia de 4,6 segundos sobre Prost, mientras que Warwick comenzaba a recuperar terreno debido a que pudo convivir con su problema de motor, acercándose a Patrese y Capelli quienes se encontraban inmersos en un gran duelo, unas vueltas luego Warwick superaba a Patrese ubicándose en el séptimo puesto. Prost retoma un fuerte ritmo señalando el mejor tiempo en la vuelta 25 recortando la separación con Senna a 3,1 segundo, para luego sucesivamente recortarlo aún más hasta llevarlo a 2,4 en el giro 28. Luego de ello la ventaja comenzaría a aumentar nuevamente a 2,6 cuando el McLaren de Prost comenzaba a perder potencia y por primera vez en toda la temporada se retiraba a causa de fallas con el motor. Senna se mantendría cómodo en la punta de la carrera y manejaría muy conservadoramente, al tiempo que en las gradas crecía la ilusión de ver una victoria de Ferrari, sin embargo un segundo y tercer puesto ya eran suficientes. La distancia entre Senna y Berger era de 26 segundos, mientras que Alboreto giraba muy rápido distanciándose de Cheever quien veía como Warwick se le acercaba cada vez más. El británico acababa de deshacerse de Boutsen cuyo Benetton perdía potencia, siendo también superado por el March de Capelli que nuevamente se veía competitivo gracias al aligeramiento de su monoplaza debido al consumo de gasolina.

La sospechosa ruptura de un pistón en el motor Honda de Prost fue comparada con la idéntica falla ocurrida con el motor de Nakajima y en la cara del personal de la compañía japonesa se notaba la consternación, por lo que Senna era contactado para advertirle que disminuyera la marcha y que administrara la mezcla, rápidamente el sudamericano atiende el llamado de pits y su tiempo comenzaría a aumentar en dos o tres segundos por vuelta.

Los pilotos de Ferrari habiendo administrado juiciosamente su combustible acelerarían en aquél momento recuperando la distancia que los separaba de Senna, 24 segundos en el giro 39 para descender en vueltas consecutivas a 22, 21, 18, 15 y 11, llegando hasta 8,9 segundos en la vuelta 46, por lo que Senna respondía pasando del 1’33’’ a 1’30’ en su giro de vuelta, a lo que Alboreto desde su tercer lugar respondía con la vuelta más rápida de 1’29’’07, para así acercarse a Berger a 2,4 segundos, la situación no pasa inadvertida en las gradas donde el público comenzaba a ponerse de pie para aupar al máximo equipo de la casa. En la vuelta 49 los Ferrari tenían a la vista al McLaren, estando Berger a 4,9 segundos de Senna y Alboreto a 2,2 de su compañero de equipo.

Según algunos observadores Senna se mantenía tranquilo ya que si los Ferrari mantenían ese ritmo no iban a llegar a la meta antes que él, sin embargo la situación que se presentaba era todo lo contrario. Los ingenieros de Ferrari habían evolucionado su motor para que este redujera el consumo de combustible, aún cuando su potencia era aumentada y la verdad era que Senna se hallaba en crisis con su combustible y la proyección era para apenas terminar la vuelta 52 de las 53 pautadas, esto a causa de la temprana batalla con Prost, sin embargo no entraría en juego para la decisión de la carrera.

Un mes antes Nigel Mansell se retiraba del GP de Hungría por problemas de salud, una infección viral que se vería complicada y también lo mantendría al margen en Spa y en este GP italiano, por lo que Martin Brundle lo sustituía en Bélgica, pero para Monza el británico tenía compromisos adquiridos anteriormente con su equipo de Sport y Moreno no era cedido por Ferrari, la única opción era Jean Louis Schlesser quien trabajó con Williams un año atrás como téster y que posteriormente se haría famoso como corredor de los Raids de Paris-Dakar. Mucho le costó a este piloto acostumbrarse luego de ese tiempo a un F1 y sería él quien decidiría la carrera.

Quien sabe si la enfermedad de Mansell pudo atribuírsele a una fuerza sobrenatural promovida desde el cielo por Don Enzo o más bien si él mismo junto a Dios puso al Francés allí a dos vueltas del final, pasándose de frenada y haciéndole pensar a Senna que este se iría sobre la grava, para milagrosamente corregir su carro, mantenerse en pista y en posición para que fuese impactado por el mejor adelantador de rezagados que ha conocido la F1. Se especula que Senna desesperado por las condiciones críticas de combustible perdió la concentración y se vería sorprendido por el piloto de Williams, lo cierto es que en ese momento McLaren perdería la oportunidad de ganar cada una de las carreras de aquel año. En ese instante Monza explotó en gritos, provenientes de los cientos de “Tifosi” presentes allí, y de miles más que desde nuestras casas observamos el accidente.

Cuando los Ferrari iniciaron la última vuelta sus pilotos por fin pudieron observar bien la ovación al salir de la curva parabólica, mientras que a medio minuto atrás la carrera no terminaba aún. Warwick había acortado la distancia inicial que lo separaba de Eddie Cheever, sin embargo el piloto norteamericano pudo distanciarse en la última vuelta y así asegurar un podio desde 1983. Delante de ellos, pero a una vuelta atrás y en noveno puesto Nannini con Benetton había hecho una espectacular carrera, girando con tiempos similares a los Ferrari pero que se vio retrasado por un problema en la salida. La quinta posición era para Capelli a pesar de una vibración en uno de sus cauchos delanteros debido al contacto en la primera curva con Patrese. Boutsen se ubicaba sexto por delante de Patrese y de Gugelmin.

Berger cruzaba la meta seguido de Alboreto a medio segundo quién logró descontarle algo de ventaja en las dos últimas vueltas. Luego de la prueba los comisarios revisaron el tanque de combustible del Ferrari cuya capacidad máxima permitida era de 150 Lts. Arrojando como resultado 149, 65 Lts., Por lo que todo estaba bajo regla. La celebración no se haría esperar, parecía que Don Enzo había cumplido con su trabajo desde el cielo.

Muy a pesar de lo sucedido en la carrera, Ferrari había trabajado muy duro para ganarla y contrarrestar el dominio McLaren. Lamentablemente la carrera de Italia significó un hecho aislado que sólo pudo haberse repetido en Australia antes que Berger colisionara. En las siguientes carreras, Senna siempre era advertido por elevado consumo de combustible, lo que desato polémica en el seno del equipo cuando en Japón del mismo año el “Magic” ignoraba la orden de bajar su marcha e inexplicablemente cuando la carrera estaba por terminar su computadora corregía las cifras, sin embargo en sus declaraciones a final de año dijo que sin el accidente con Schlesser, Berger hubiese ganado ya que su McLaren no tenía el combustible para llegar a la meta. Esa espectacular victoria en Japón lo consagraría con su primera corona en la Fórmula 1.

Sin duda alguna esta representaría la victoria más significativa para Gerhard Berger, quizás no haya sido la mas trabajada con estrategias ni la de manejo más espectacular, de hecho ninguno de los factores de pista le hace ver como una proeza, sin embargo el hecho de romper esta seguidilla de triunfos de McLaren así como el hecho de triunfar en suelo Italiano escoltado por su coequipero representaba el adiós perfecto para que Enzo Ferrari pudiese descansar en paz.

 

Fuente: Autocorse edizione italiana 1989

Rolando Castro (ROLO)

pasionF1.com

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