HISTORIA
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| EL VALS DE AYRTON |
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La noche del 30 de Abril de 1994 estaba en el jardín de mi casa hablando con mi mejor amigo de nuestro deporte favorito. Por entonces la cobertura local de la F1 era muy poca, las revistas extranjeras llegaban con bastante retraso y INTERNET estaba en pañales. El gran vicio que envuelve históricamente a nuestros medios de comunicación, confundir la profesión del locutor con la de los aficionados, la de los expertos, la de los comunicadores y así sucesivamente, ya estaba manifestándose de nuevo divulgando la muerte de Gerhard Berger, ante la evidente confusión creada por el nombre Ratzenberger. Y como acá las transmisiones locales de TV hablaban más que todo de “Berger”, el primero en difundir la noticia en Caracas confundió al heroico Roland Ratzenberger con su paisano y colega que para entonces era el estelar de Ferrari y había sido compañero de equipo de Ayrton Senna. - Se mató Gerhard Berger en Imola – dijo uno de nosotros dos aquella fresca noche de Abril en el jardín de mi casa – Qué desastre… La F1 se cae. Uno de los dos dejó en el aire la pregunta… - Imagina si el que se hubiera matado hubiese sido Ayrton Senna
Como cruel presagio, ambos -y junto con nosotros una gran cantidad de venezolanos- asistimos al horror de ver morir en las pistas a uno de los mejores pilotos de todos los tiempos. Ayrton Senna era –y sigue siendo- un deportista que fue “tres veces campeón mundial de automovilismo y símbolo del éxito” tal como lo describió el antetítulo de la noticia publicada por El Universal a raíz de la tragedia. Aquel día la transmisión fue solo a través de la señal de Televen, en directo, iniciando hacia las 7am y, para ser sinceros, en los veinte años (se cumplirán en Julio próximo) que el doctor Bruno Burger tiene fungiendo de anfitrión para todos los venezolanos durante la transmisión en vivo de estos eventos por TV, nunca le habíamos escuchado algo que nos haya quedado tan fijo en la memoria. Fue inmediatamente tras el impacto, cuando el ya experto galeno comenzó a ver el procedimiento de emergencia, cuando con la voz ligeramente entrecortada advirtió con un dejo de incrédulo asombro “esto es grave”. Aquel día, a Bruno Burger le acompañaba en cabina uno de los grandes decanos del periodismo del deporte a motor venezolano, Humberto Galarza. Ambos, Burger y Galarza, eran incondicionales admiradores del as paulista (y quién no…) y apenas podían dar crédito a las imágenes que el satélite conectado a la señal de RAI Italia transmitía. Justamente Humberto Galarza se encargó de dar la noticia en forma oficial a todo el país poco antes de las dos de la tarde, hora local, a través de un extra del noticiero de Televén “El piloto brasileño Ayrton Senna Da Silva ha fallecido en el hospital de Bolonia, a consecuencia del accidente sufrido esta mañana en el Gran Premio de San Marino”.
Toda Venezuela atendió con incredulidad y muchas lágrimas el vendaval de noticias relativas al trágico suceso. Ultimas Noticias publicó “Muere Ayrton Senna tras chocar a 300kmh”. Meridiano publicó una dramática foto del auto y del piloto rodeado por los médicos de socorro “Ayrton Senna se mató en el Gran Premio de San Marino”. Otro titular informaba de la presencia de Edson Arantes Dos Nascimiento “Pelé” en Venezuela, llegando a Maiquetía justamente ese día. El crack brasileño, visiblemente conmovido, le dirá a los numerosos periodistas que le esperaban “solo Dios y la copa (se refería al tetracampeonato de fútbol, en el casi inminente Mundial USA 1994) aliviarán la pena”. Un servidor, incrédulo, triste, vacío, trataba de encontrar alguna razón, alguna explicación de algo aparentemente inexplicable. “Si tanto le querías, lo mejor es recordarle en la forma en que siempre le conociste”. Aquí el término “conocer” cabe perfectamente pues, aunque jamás conocí al gran corredor paulista en vida (muy pocos venezolanos en realidad pudieron hacerlo), su presencia en mi vida cotidiana –y en la de tantos- era como la de un primo, un pariente cercano y muy querido que por cuestiones de trabajo y estudio siempre se encuentra lejos. Unos pocos días más tarde, Xuxa Meneghel, también vino a Venezuela, invitada al programa del famoso astrólogo argentino Horangel, que todavía se recuerda tanto. Allí el solo recuerdo de Ayrton hizo llorar a la hermosa musa de los niños… “El era así… de pronto estaba lejos y de repente lo veías medio oculto tras una puerta sonriéndote y diciéndote “hola”… él era el dulce loco, mi dulce loco”
Cuando Ayrton Senna falleció, sus carreras eran el único consuelo para un país que lo estaba pasando realmente mal, con creciente inflación, baja productividad, problemas sociales y brotes de violencia. El Brasil de 1994 había perdido la brújula que le guiaba hacia el futuro y se notaba confundido, hundido, sin esperanzas… Ayrton, en vida, siempre se mostró sensibilizado hacia la realidad de su país, queriendo enfrentar flagelos como pobreza, delincuencia, poca instrucción y otros. Se enfocó en los niños, porque ellos son el futuro, porque, como él mismo decía tantas veces “todo el mundo merece una oportunidad”. Allí nació la Fundación Ayrton Senna y se dice que el último compromiso profesional de Ayrton en Sao Paulo antes de viajar a Imola fue justamente con algo vinculado a una fundación que quince años después sigue funcionando y brinda alimento, hogar e instrucción a unos 300mil niños brasileños. Parecía que Ayrton, al morir, habíase llevado la última esperanza de un pueblo bueno, pero demasiado castigado por la mala gerencia, pero luego pareció como si la formidable energía que Ayrton desarrollaba en las pistas y ese enorme amor suyo por su país se convirtieran, con ayuda de Dios, en una energía fortísima que proyecta a Brasil hacia delante… Hasta libros se han escrito sobre eso. Hoy Brasil es la nación más pujante y progresista de Centro y Sudamérica, un verdadero gigante lleno de vida. Y Brasil no se olvida de uno de sus hijos favoritos… uno aterriza hoy en el modernísimo aeropuerto de Guarulhos y llega al modernísimo centro de Sao Paulo a través de una no menos moderna y amplísima autopista llamada “Ayrton Senna”. Y también hay un túnel de 13kms de largo, llamado Ayrton Senna, que pasa justo por debajo de una de las zonas más transitadas de Sao Paulo, aliviando el pesado tráfico de una ciudad que tiene 18 millones de habitantes y unos cinco millones de carros… tantos como los que hay en toda Venezuela. Y si va en taxi y el conductor nota que usted es extranjero, le señalará el cartel que identifica la ruta hacia el túnel Ayrton Senna y le preguntará con los ojos brillantes “¿le conoce?” y si usted responde que sí, el corazón se le hinchará de orgullo. “Ayrton nunca se olvidó de Brasil” me confió un taxista en un reciente viaje a Sao Paulo “Y por eso Brasil jamás se olvidará de Ayrton”.
En lo personal, la primera referencia sobre Ayrton Senna que recuerdo publicada en prensa local, la hizo Carlos González, en la columna que mantenía en la ya fenecida y nunca demasiado recordada revista Mecánica Nacional publicada por el editor Janis Kleinbergs. Para entonces Carlos González era un piloto que, como su hijo hoy, trataba de abrirse campo en el ambiente del motor británico y por entonces Ayrton era un piloto de Fórmula Ford que competía en los mismos eventos. Hasta donde se, Senna y González no llegaron a competir en una misma carrera, uno contra otro, pero sí en un mismo día, en diferentes heats de competencia. En su columna, González publicó una foto de Ayrton jovencísimo y lo llamaba “Airon Da Silva”, describiendo su gran calidad. Sin duda el hoy ex piloto y promotor deportivo tenía ya un gran talento para diferenciar entre tantos jovencitos con deseos de correr, cuáles podían ser extraordinarios. Lo dijo en su momento sobre Ayrton, cuando aun estaba buscando su primer título en Fórmula Ford… muchos años después lo dijo de Lewis Hamilton, cuando aun el británico de color militaba en los karting.
La mayor parte de los venezolanos se enteraron de la existencia de Ayrton Senna cuando la prensa local le mencionó como compañero de equipo del gran Johnny Cecotto. El ex centauro caraqueño había debutado en el circo en 1983, en forma realmente prometedora, pese a tener el peor carro de la parrilla. Un año después, en 1984, aceptaba una oferta de un team británico, Toleman, adquirido un tiempo antes por un grupo de empresarios ingleses muy apasionados por el deporte y con ideas progresistas en cuanto al manejo del equipo. Estos, sin embargo, ya habían estado intentando convencer a Ayrton y estaban muy entusiasmados con él. Que Ayrton no hubiera podido cerrar ningún acuerdo con Ron Dennis, Frank Williams o Bernie Ecclestone fue para los directivos de Toleman una gran noticia. Cecotto era, al igual que Senna, otro volante joven y prometedor en un equipo pequeño pero con mucho entusiasmo y ganas de hacer las cosas bien. El problema, para Johnny, es que Toleman era un equipo pequeño y por ello no podía atender a dos carros al tope. Dado el enamoramiento del team hacia Ayrton y el largo cortejo que le habían hecho durante 1983, era lógico que el brasileño llegara a Toleman en una mejor posición que Cecotto, quien en realidad había tenido más experiencia con el ambiente Racing italiano que con el británico. “Nadie sabía entonces hasta donde llegaría él” dijo Johnny Cecotto una vez. “En esos días éramos dos jóvenes que perseguíamos con ahínco el sueño de destacar en F1”. La relación entre ambos no fue muy íntima… existían los lógicos celos deportivos, o al menos así lo sentía Cecotto, quien se sentirá muy decepcionado al ver que, tras el grave accidente de Brands Hatch, que le apartó de un promisorio futuro en la F1, los únicos colegas en no visitarle en el hospital fueron el dueño de Toleman y Ayrton Senna. Se dice que fue porque, con concretas posibilidades de hacer una buena carrera (Senna llegó 3º el domingo tras luchar con Lauda) no quería dispersarse y otros afirman que, para un piloto, lo más duro de afrontar es visitar a un colega que haya caído víctima del mismo riesgo que corre él. Lo cierto es que la extraña ausencia de Ayrton Senna en ese momento no fue comprendida y es que, no en balde, el grave accidente de Johnny Cecotto generó un fuerte movimiento entre los pilotos que traerá como consecuencia una modificación al reglamento de diseño de los autos monoplazas, dentro y fuera de la F1; desde entonces será obligado que cada monoplaza ubique los pies del piloto detrás del eje teórico de las ruedas delanteras.
El primer resultado de Ayrton en F1 fue el 6º lugar tras el rocambolesco final del GP de Bélgica, que era el segundo de esa temporada y también el segundo para Senna. Durante buena parte de la distancia, Senna y Cecotto rodaron apareados, uno tras otro. Sin embargo el carro del venezolano no soportó toda la distancia y se quedó en el camino con un problema de inyección. Si mal no recuerdo, en esa calificación Johnny precedió a Ayrton en parrilla. También lo hizo en San Marino y, si sacamos cuentas, en 161 presencias en GP, Ayrton fue superado solamente en 18 ocasiones y, de esas 18, Johnny Cecotto lo superó en dos. Si consideramos que el brasileño y el venezolano fueron coequiperos en solo siete GP y que Ayrton tenía el mejor de los dos Toleman (entre otras cosas, el brasileño tenía un sistema de inyección electrónica desarrollado por Brian Hart que daba algo más de potencia y que el caraqueño no recibió de inmediato), tendremos idea de la verdadera capacidad de Cecotto. De hecho, Ayrton Senna, en once años de F1, solo sufrió una sola vez la humillación de no poder calificarse para competir el domingo (algo que pocos de los fanáticos más jovenes de la F1 no saben lo que es, pues hace años ya que en la F1 no hace falta calificarse para un GP al haber más vacantes en la parrilla que carros activos). Ello ocurrió en Imola y, sin embargo, Johnny sí pudo clasificarse para esa carrera y hasta con relativa comodidad.
La primera participación de Ayrton Senna en Imola fue, justamente, en 1984 con el Toleman. Aun Ayrton tenía el antiguo TG183B, no el nuevo. Aquel carro fue llamado cariñosamente “el murciélago” pues sus formas recordaban a aquel animal tan peculiar. Sin embargo era un carro muy bonito, de formas ortodoxas, pero muy lindo. No calificarse para el GP le produjo un hondo pesar, sobre todo sabiendo que en un carro inferior, Johnny lo había hecho con solvencia. Fue una espinita clavada en el fondo del corazón de Senna, que se prometió volver a Imola buscando una revancha. Será como una especie de presagio. Al año siguiente, 1985, Ayrton ya era un piloto de Lotus e hizo la Pole en San Marino… dominó la carrera hasta que a falta de unas tres vueltas para el final, su motor Renault Turbo se quedó sin gasolina. Una lástima, pero es que Ayrton no había escatimado ningún esfuerzo para sofocar los vivos ataques de Alain Prost o Michele Alboreto. Luego Stefan Johansson, que debutaba con Ferrari en reemplazo del defenestrado René Arnoux, comenzó a remontar con implacable energía y Ayrton pisó el acelerador… habría ganado, pero entonces el reglamento exigía que cada carro debía consumir un máximo de 220 litros por carrera y el Renault V6 Turbo EF15 de los Lotus y los Renault oficiales no siempre se conformaba con esa cantidad. En 1986 también Ayrton hizo la Pole, pero en carrera tampoco el Lotus negro llegó muy lejos… fue una falla mecánica, ya con la carrera avanzada. Luego vino la edición de 1987 y el Lotus cambiaba de color, de negro a amarillo y del logo de John Player Special al de Camel. También tenía otra innovación, las suspensiones activas, ahora acoplado todo a un motor Honda V6 Turbo potentísimo, pero que vibraba en forma impresionante. Con él, Ayrton hizo la Pole en forma inesperada, y será la única de la temporada para un carro que no era particularmente rápido en el ejercicio del “giro de la muerte” la 16ª para Senna, en apenas tres años de F1. El mayor equilibrio y velocidad del Williams Honda de Nigel Mansell se impondrá el domingo, pero igual Senna arrancaba un gran resultado al Lotus, subiendo al podio por vez primera en Imola. Luego llegaron los años de McLaren y con ellos los éxitos en repetición, en Imola y en todas las pistas.
El primer gran éxito de Ayrton Senna fue en Mónaco, en 1984, en una carrera imposible bajo uno de los aguaceros más fuertes y recordados en el automovilismo. Johnny seguía a Ayrton en la primera vuelta, en el pelotón de cola, pero el Toleman del venezolano sucumbió en la 2ª vuelta con una avería eléctrica. El otro, hábilmente conducido por el brasileño, comenzó a evolucionar airosamente bajo la lluvia y sobre los charcos desde una lisonjera 14ª posición en la parrilla de veinte autos. El pase al incombustible Ferrari de René Arnoux fue impecable, y el francés no era de esos pilotos fáciles de pasar, sobre todo en lluvia. El pase sobre Niki Lauda para la 3ª posición fue de tal perfección que el austriaco se quedó perplejo y perdió el control de su auto poco después. Ayrton iba alcanzando a Prost, pero justo cuando el francés estaba a su alcance e incluso iba a detenerse en su box porque una de sus ruedas frontales estaba zafándose, el mítico Jacky Ickx decretó la suspensión de la prueba en su rol de comisario principal. Un periodista español dijo que aquello era una lástima, porque nos había quitado el gusto de ver un duelo inusual entre Senna y Prost que “difícilmente se repetiría”. Afortunadamente se equivocó, pero en realidad tenía razón al decir eso; esa tarde de Mónaco nadie estaba en grado de adivinar que entre Ayrton y Alain explotaría tan megatómica rivalidad.
No fue Mónaco ´84 la carrera que le dio a Senna la confianza de saberse en capacidad de luchar por las victorias a poco que tuviera buen material. Eso ocurrió luego, en Nurburgring, cuando Mercedes Benz organizó el lanzamiento de su sedán deportivo 190E 16v con motor multivalvular. El evento incluyó una carrera entre veinte ases de la F1 y el automovilismo alemán, todos con un 190E 16V. El sorteo por las posiciones de largada no favoreció a Ayrton, pero en carrera él superó a todos, incluyendo al maestro Lauda, que ese año sería Campeón del Mundo por tercera vez. Al final Senna ganó seguido por Nelson Piquet, considerado para ese momento junto con Alain y Niki el mejor del circo. Se dice que Ayrton, al bajar del podio, musitó a un allegado “Ahora sé que puedo hacerlo”.
La historia de los éxitos con McLaren, con el título ganado en 1988, el que Jean Balestré le arrebató en 1989, el que recuperó en 1990 venciendo a un Ferrari y a un Prost fortísimos, aplicando el mismo argumento que un año antes el francés le había aplicado a él. Y también el título que retuvo en 1991, con un carro bastante inferior al Williams Renault FW14 que un año más tarde no dejará para nadie, mientras Ayrton padecía las amarguras de tener un carro de diseño muy avanzado pero poco eficiente y de saber que Honda se retiraba del circo. Luego vino 1993, aquel año apoteósico con un auto de avanzado diseño pero con un motor poco potente y una aerodinámica insuficientemente desarrollada en el verano. Con él Ayrton ganó 5GP y le puso las cosas difíciles a Alain Prost, que había planificado durante todo un año lo que sería esa temporada triunfal a bordo del auto más competitivo del momento.
Dentro de tantos éxitos con McLaren, vale recordar un momento especial… fue en 1991, cuando Ayrton llegó a correr el GP de México con un carro inferior. La seguidilla de cuatro victorias al hilo se rompió ese día… Ayrton había venido desde Angra, donde había tenido un serio accidente en un jet sky que ameritó varios puntos de sutura y luego tuvo un impresionante accidente al empeñarse en pasar a fondo por la espeluznante Parabólica del Magdalena. Acabó aun así 3º el domingo y la entrevista unilateral la otorgó hablando en español, como un homenaje a los fanáticos hispanos.
Tras los triunfos de Ayrton Senna en Imola, en 1988 y 1989, llegó la agridulce edición de 1990, cuando el paulista se tuvo que retirar tras apenas cuatro vueltas por culpa de una rueda que se desarmó por un defecto de fábrica. En 1991 la lluvia le acompañó y ganó escoltado por su compañero y amigo Gerhard Berger su tercer GP al hilo en ese magnífico rush que le llevó a ganar las cuatro primeras carreras del año En 1992 acabó 3º y debió haber subido al podio, pero no pudo… aquella carrera se disputó bajo un calor espantoso y Ayrton acabó deshidratado a tal punto que se desvaneció dentro de su McLaren inmediatamente después de cruzar la meta. En 1993 tenía un buen carro pero poco motor y cuando la lluvia parecía jugar otra vez a favor, escampó casi de inmediato. Aun así iba directo a revindicar una 2ª plaza que, de haberse concretado, le habría puesto en una posición fortísima en el campeonato por delante de Prost, que tenía un carro mucho mejor. Ayrton se prometió a sí mismo volver a reconquistar Imola… en 1994 consolidó allí la Pole, la 8ª en diez participaciones y la 65ª de su vida, dejando muy atrás a los demás, en la pista y en la estadística.
Sin embargo, una vez más, Imola le volverá a fallar y volverá a ser crucial en su destino. Esta vez para siempre. Imola y su extraño sino se llevarán a Ayrton, pero el coqueto e histórico autódromo bolognese consagrado a la memoria de Dino y Enzo Ferrari pagará un alto precio; en lo sucesivo nadie separará el recuerdo de Imola del recuerdo de Ayrton Senna. Y eso, en cierto modo, compensa que nunca Ayrton y los ferraristas pudieran hacer realidad el sueño de ver al paulista ganar con un Cavallino Rampante.
Ron Dennis más de una vez afirmó que Ayrton habría regresado a McLaren tras acabar su contrato con Williams en 1996. Frank Williams estaba seguro de que Ayrton conseguiría tantos éxitos con él, que permanecerían juntos por largos años. Luca Di Montezémolo afirma que Senna y Ferrari estuvieron a punto de acordarse para 1992, pero que pese a no haberse logrado, habían muchas posibilidades de que Ayrton acabase su carrera en Maranello y el propio piloto se lo dijo a su novia, Adriane Galisteu, la última vez que le vio en persona, a mediados de Abril de 1994, mientras iba al aeropuerto “acabo mi carrera en un Cavallino aunque sea lento como un escarabajo” (se refería al VW Escarabajo, llamado popularmente Fusca, seguramente porque alguno se atravesó mientras iban al aeropuerto de Congonhas, el mismo que el 3 de Mayo recibió el vuelo aquel de Varig con el ataúd cubierto por la bandera brasileña). Sin embargo es Giancarlo Minardi el que nos regala un testimonio conmovedor; el manager italiano fue en vida un gran amigo y confidente de Ayrton, y a él le había dicho que luego de culminar su carrera deportiva, sea con McLaren, sea con Ferrari, sea con Williams, querría intentar al menos un año en Minardi, solo por pasión, por el gusto de ver qué tan lejos y alto se podía llegar con un equipo de pocos medios pero mucho entusiasmo por el automovilismo. Un reto que grandes ases consagrados de la F1 jamás habrían querido acometer. Hasta en eso Imola nos falló.
Ayrton sigue vivo en nuestra vida y en nuestros recuerdos, pero más que desear recordarnos sus éxitos en pista y su magia al volante, su gran preocupación es que todos tomemos conciencia del mundo en que vivimos, con toda su grandeza, pero también con todas sus limitaciones, sobre todo para los menos favorecidos y, por ello, al cerrar los ojos, quienes no olvidan al hombre detrás del héroe y del deportista, podrán escuchar algo que él siempre dijo en vida, una y otra vez, sin cansarse… “Todos en la vida merecen una oportunidad… Todos podemos ayudar”.
Saudade Ayrton.
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Julián
Afonso Luis PasiónF1.com |
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