Mi Experiencia en un Gran Premio.

¿Cual es el máximo deseo de un fanático a la F1? ¡sin duda, ir a un GP en vivo! (bueno también salir con una de las esculturales chicas F1); quienes han vivido esta increíble experiencia saben que la percepción de este deporte cambia y se enriquece notablemente si se cumple este "sueño". Aquí dejamos las experiencias donde nuestros usuarios REGISTRADOS nos cuentan lo vivido, el circuito, el ruido de los coches, el ambiente, las curiosidades, anécdotas y demás...

 
Mi segunda experiencia en un GP
Montmeló 2001
"Nuestro amigo y miembro de PasiónF1 Iñaki Pey Ibarbia; Nos ofrece desde España su experiencia en un GP la cual no es la 1era, pues en otro momento nos envió nuestro primer material. Esperamos que disfruten todos de su emoción y es que si bien se supone privilegiado por estar en tierra donde los Grandes Premios son rutina, no significa que el desplazamiento al Circuit no tenga su merito y gran esfuerzo..."

Esta vez fui motivado por un amigo. Yo ya me había quitado la espina que tenía clavada cuando fui a Jerez en el año 1997, pero mi amigo no había podido ir nunca y quería ir con alguien que controlara el tema y que disfrutara tanto como él de la fórmula 1.

Aquel año se nos presentó una buena oportunidad de ir ya que generalmente el Gran Premio coincidía con los exámenes, pero ese año la fecha se adelantó bastante, lo que nos permitió viajar más despreocupados. Así que nos organizamos bien y nos fuimos para allí.

El viernes por la noche cogimos el tren hacia Barcelona. Ocho horas de viaje nos daban margen suficiente para dormir y recuperar fuerzas, teniendo en cuenta que nos esperaba un fin de semana agotador por delante.

Cuando llegamos a Barcelona todavía nos quedaba un buen trecho para llegar al circuito. Teníamos cerca de una hora de viaje, con transbordos por medio.
 
El problema es que Barcelona no es como San Sebastián. Aquí somos 200.000 personas y allí 5 millones. El movimiento de gente en la estación era un locura, había andenes y trenes en todas direcciones. Estábamos completamente perdidos, pero jugábamos con ventaja y es que había una marea de gente con una característica común: iban todos ataviados con gorras, chalecos, banderas y camisetas de equipos de fórmula 1. Cabe destacar la gran marea naranja de seguidores de Jos Verstappen.

El tren te deja en mitad del pueblo Montmeló y tienes que pegarte una buena pateada para llegar al circuito. Está hecho con un poco de vista, porque tienes que pasar por mitad de todos los bares y tiendas del pueblo (allí es donde compramos mi gorra de Damon Hill y la de David Coulthard de mi amigo).
 
Cuando llegamos al circuito vimos con gran rabia como la vía del tren pasaba rozando al circuito y no habían sido capaces de hacer un apeadero.

Justo cuando llegamos a la puerta vimos ese espectáculo tan español como es el de los "trileros" dándoles el timo a los extranjeros (que en Montmeló había a patadas).

Una vez dentro, empezamos a dar vueltas para situarnos geográficamente en el circuito. Elegimos la zona de contrameta, donde veíamos la deceleración de la recta de meta y la subida a la "Masia".

Allí nos encontramos con una avanzadilla de lo que nos esperaría en años venideros. Vimos a un reducido grupo de Asturianos que nos amenizaron con su gaita. Esperaban al tímido Fernando Alonso que por aquel entonces andaba en Minardi.

A media mañana salieron los coches a lucir su potencial en la tanda de entrenamientos. El estruendo era una delicia. Fui tan mala persona de llamar por teléfono a todos los que no se atrevieron a venir con nosotros y restregárselo a la cara. Sus expresiones eran muy graciosas.
Esta vez me llamó la atención el fuerte olor que despedían. Ese queroseno quemado. En Jerez no me di cuenta, a lo mejor es que en Montmeló es posible estar más cerca de la pista. También hay que destacar la diferencia del color de los coches tan brutal respecto a la televisión. En visión directa los colores son muchísimo más vivos, por ejemplo, se podría decir que un Jordan era como un verde fosforito, y un Ferrari era tirando a naranja (lo siento por los que sienten pasión por el rojo).

Durante la carrera de Fórmula 3000 dimos un paseo por la parabólica que hay después de la chicane que hay al final de meta. Es una zona bastante rápida y donde se les ve a los coches pasar a la misma altura. Bonita sensación.

Al llegar abajo pudimos ver la imponente estampa del final de meta. La recta de kilómetro y pico te parece eterna. Decidimos que era un buen sitio para ver la salida de la carrera, el problema es que también lo decidieron muchos de los aficionados y fue imposible coger sitio.

Después de los entrenamientos me dediqué un poco a calentar el ambiente y me puse una camiseta con la foto que sale en mi página web en la que Schumi sale caracterizado como Hitler. Pero tuve que quitármela cuando me di cuenta de que la mitad de seguidores de Schumi eran neonazis de esos de la cabeza rapada y no sabía si me iban a pegar o a levantar el brazo... (ya sé que a alguno de vosotros os gustaría que me hubieran zurrado).

En Montmeló tienen un detallazo que nos pareció chulísimo y es que después de las sesiones de fórmula 1 permiten el acceso a las tribunas. Desde allí vimos las sesiones de entrenamientos de la Challenge Porsche. Y también se podía ver todo el movimiento de los equipos de Fórmula 1 durante la tarde.
 
Lástima que nuestras cámaras fueran de risa. Pero ya había que dar por concluida nuestra jornada porque hotel más cercano que habíamos encontrado estaba donde Cristo perdió la zapatilla. Un bonito pueblo situado en la costa que también estaba lleno de seguidores de Fórmula 1. Curiosamente en el hotel en el que nos hospedamos nos confundieron con policias nacionales. Será porque éramos los únicos españoles hospedados en el hotel y es que todos los aficionados eran extranjeros. Claro, en aquella época la fórmula 1 no era tan popular en España.

Por la noche salimos a dar una vuelta por el pueblo y un grupo de Finlandeses (grandes como armarios) nos cortaron el paso. Nos preguntaron si queríamos que ganara Mika Hakkinen y les dijimos que no. Entonces fruncieron el ceño y dijeron ¿Schumacher? y nosotros dijimos que no, que queríamos que ganara David Coulthard. Entonces alegraron otra vez el gesto y nos dieron un
abrazo. Menos mal, porque los tíos imponían bastante.

Al día siguiente madrugamos un montón para poder ver algo, pero estábamos tan lejos que para cuando llegamos ya se había acabado la carrera de la Porsche Challenge.

El puesto de BMW-Williams estaba a la misma altura que la entrada a meta. Cuando nos acercamos por allí estaba Marc Gené dando una rueda de prensa para los aficionados. Había un mundo, no pensaba que Marc fuera tan popular. Saqué una foto cuando ya se iba (yo soy el del reflejo).

Ya que estábamos a la entrada a meta y se podía ver el trazado nos sentamos allí tranquilamente. Allí se nos acoplaron una pareja de jubilados franceses, fans de Schumi. Nos lo tomamos con humor. Ya se nos podían haber juntado unas fans de BMW, porque curiosamente las mujeres más atractivas que pululaban por el circuito iban vestidas de BMW.

Íbamos con la intención de preparar un acto terrorista en contra de Michael Schumacher, así que fuimos a conocer un poco el terreno para el año siguiente. Ya sabéis cómo funcionan estas cosas: dónde colocar al francotirador, posibles escapatorias, etc... pero cuando estábamos planeando todo eso, nos dimos cuenta de que estaba acordonada y vigilada toda la zona, llena de Policías Nacionales. Y es que no tuvimos en cuenta que el Rey estaba a punto de llegar. Llegó con su helicóptero hasta el mismo paddock, saludó y se metió para adentro a disfrutar de los coches.

Quién pudiera ser Rey.

Creíamos que ese sitio no iba a ser bueno para ver lo mejor de la salida, pero el destino quiso que se nos brindara un espectáculo curioso: a David Coulthard se le caló su Mclaren y tuvo que salir el último. Ya lo teníamos a la vista. Pero eso no fue lo mejor, en el momento de darse la salida ya habíamos perdido de vista al Mclaren cuando el Minardi estaba todavía derrapando en el mismo sitio. Sorprendente el control de tracción del Mclaren.

Al pasar los coches se producía un efecto sonoro. Surgía un vacío en la transmisión de las ondas de sonido entre el momento en el que se acercaba el coche y en el que se alejaba. No es el sitio para ponerme a explicar esta curiosidad cientifica... Pero el caso es que era como una detonación.

Al rato vimos una humareda encima de nosotros (hay un desnivel importante entre la zona del estadio y la recta de meta), pero no vimos lo que pasó. Enseguida miramos al monitor y vimos que De la Rosa acababa de salirse de pista junto con Heinz Harald Frentzen. Bonito debut. Lo que nos pudimos reír con los aficionados que habían venido a verle y es que Pedro era vecino de
aquella zona.

Los Renault no me dieron muchas alegrías porque se pasaron toda la carrera rivalizando con los Minardi, pero por lo menos acabaron.

Un Arrows se salió delante de nosotros a gran velocidad pero controló la salida y siguió para delante. Así que no nos salpicaron las piezas.

Schumacher iba tirando y ridiculizando a todos los rivales aumentando cada vez más su ventaja, con lo que el jubilado francés no paraba de reírse de nosotros. Hasta que Schumi empezó a reducir el ritmo y Hakkinen lo puso contra las cuerdas. Lo pasó y empezamos a restregárselo al jubilado.

Ya sólo quedaban 2 vueltas, la carrera ya estaba ganada, nos pusimos en pie, la alegría nos inundaba. Pero cuando Mika pasó por delante nuestro para empezar su última vuelta su "vacío de sonido" no sonó como siempre. Mi amigo y yo nos miramos. Algo raro había pasado, no queríamos creerlo, quisimos pensar que era el mismo ruido de siempre, pero no. Al mirar el monitor que estaba frente a nosotros vimos lo que no queríamos ver: el motor de Mika estaba en llamas. Así que el jubilado nos devolvió la moneda.

Vimos el podio porque lo teníamos a tiro, y después nos metimos en las gradas para disfrutar del ambiente, porque las vuelven a abrir después de la carrera. Estuvimos tentados de saltar a la pista. Pero no sabíamos la vigilancia que había.

Vimos lo rápido que recogen todo el circo. Las pancartas de publicidad las descolgaban inmediatamente y pintaron las paredes de la recta de meta de blanco, para que las marcas publicitarias no anunciaran ni un segundo más del que tenían acordado.

Niki Lauda se paseaba por el circuito con un SEAT Ibiza amarillo. Querría recordar viejos tiempos, aunque desde luego no eligió el mejor coche para hacerlo.

La carrera nos dejó mal sabor de boca, pero la experiencia fue buena y aprendimos muchas cosas que nos servirían para el año siguiente. Si os portais bien, os la enseñaré.

Un saludo.

Iñaki

 

Un Milagro en Barcelona 2002.
Desde 1986, cuando comencé a ver las pruebas de F1 cada domingo, alternándolas con las de motociclismo de 500cc, donde el venezolano Carlos Lavado iba en busca de su 2do título en esta categoría, nunca imaginé verme en un Gran Premio en vivo, me conformaba simplemente con ver la carrera. Ni siquiera veía las pruebas de clasificación, ya que para aquella época, el canal 8 (Venezolana de Televisión) creo que ni siquiera las transmitía. Viví con emoción los 4 campeonatos de Alan Prost, odié con toda mi alma a Senna, por ser el obstáculo de Prost para alcanzar su quinto título e igualar a Fangio. Muchas veces desee que el brasileño se estrellara contra las defensas, por ello me conmocionó tanto cuando sucedió y aún mas cuando Prost decide retirarse de la Gran Carpa considerando que para él, correr sin Senna no tenía sentido.

Michael Schumacher me fue totalmente indiferente durante su permanencia en la Benetton durante 1994 y 1995, años en los que la escudería que siempre seguí, McLaren, no estaba en su mejor momento. Fue en 1996, el año de su entrada en la Ferrari, cuando gana los premios de España (bajo lluvia), Bélgica e Italia, que Schumacher se convirtió en mi nuevo icono de la velocidad, muy a pesar de que había entrado en una escudería que no era del todo de mi agrado, la Ferrari. Me impresionó su determinación en convertirla en campeón de constructores en al menos tres años y él obtener su tercer título. Mi fanatismo fue in crescendo y llegó al tope en 1999, cuando después de cada carrera, era un gustazo comentarla con mi compañero de oficina Jesús Rojas, quien apoyaba a Mika Hakkinen como corredor de la McLaren en defensa de su título obtenido en 1998 y luego supe que Allan Brewer se iba un Gran Premio en Canadá y a su regreso escuché los comentarios. Allí me propuse que algún día escucharía ese sonido atronador de los motores de esos bólidos, pero que para un fanático es música de los Dioses.

Imaginen como me sentí el viernes 26 de abril de 2002, cuando a las 11:20 a.m. cruzaba la entrada 7 del "Circuit de Catalunya", el sonido era apenas un murmullo, pero al llegar a la colina de la zona denominada "Pelouse" (por el engramado), veo pasar frente a mí el Arrows de Frentzen. Comencé a saltar cual niña que ve el pie de un árbol de navidad atiborrado de regalos solo para ella... gritando... "Míralo, míralo" y le halaba la manga de la chemisse de mi esposo, hasta convertírsela en una talla más grande.

Era la primera sesión de prácticas del viernes, la siguiente sería a las 13:00 horas y recordando los comentarios de Allan y Papiro, de que los días de práctica hay entrada libre para cualquiera de las gradas, dije que era hora de experimentar en vivo la emoción de los Pits. Así que nos fuimos a la recién inaugurada tribuna "D" y nos sentamos justo enfrente de los boxes de McLaren, con la Ferrari a nuestra derecha y Williams a la izquierda. Dos rollos de fotos se gastaron en menos de una hora y el efecto amplificador de sonido creado por la bóveda de la tribuna, junto con el edificio de los boxes, hizo que al final tuviese que taparme los oídos cada vez que pasaba frente a nosotros un carrito de estos, a por lo menos 300 Km./h.

Nunca le quedó mejor el término de "Gran Carpa" al espectáculo de la F1. Faltaban los trapecistas, para que fuese un circo de verdad.... (A lo mejor los hubo, pero yo no los vi). Había todo tipo de indumentarias, gorros llamativos, uno que otro Superman o Batman, con la bandera del país del corredor que apoyaba a sus espaldas. Alemanes y Colombianos por doquier, dos o tres banderas venezolanas y a pesar de ser el Gran Premio de España, eran realmente pocos los españoles presentes... (¿¿¿¿Será por la falta de pilotos en la lucha por un título???? ¿¿¿O que solo el fútbol es deporte???). Hasta estafadores, de estos que te hacen adivinar donde esta la bolita bajo la cáscara de nuez, y digo estafadores, porque justo en el momento en que la persona debía señalar dónde estaba la bolita, venía el cómplice a distraerlo, mientras el otro cambiaba la posición de la bola.... Triste que sean personas "adultas" las que les guste perder el dinero de ese modo... También tuvimos la oportunidad de conocer en persona a la prometida de Juan Pablo Montoya, una chica poco agradable realmente, quien frente al stand de Williams intercambió tres gorras autografiadas por el piloto colombiano por una enorme bandera que portaba uno de sus fanáticos.... Ahora que los argentinos están quebrados, ya sabemos quienes son los nuevos "modestos" latinoamericanos. Vamos, no quiero generalizar, tengo amigos colombianos excelentes personas..... Pero díganme ustedes ¿Era yo tan insufrible cuando Schumi le competía a Mika?... porque si lo era.... soberano fastidio tuvieron que aguantar señores....

El sábado por la mañana, debido al cansancio, perdimos el bus que salía del hotel para el circuito. Pero ello fue la oportunidad de vivir lo que representa el gran premio para el pueblo de Montmeló. El paseo desde la estación de tren hasta el circuito es de lo más entretenido, ya que hay al menos un centenar de puestos que venden todo tipo de souvenir, pero que quieren dejarte sin tus ahorros al cobrarte al menos un 50% más de lo que te cuesta un artículo original por Internet. Por eso eché bajo llave mis impulsos consumistas y ahora navego en red para ver que carrizo me termino comprando.

La clasificación del sábado, muy parecida a la de Imola. En el último minuto, Schumacher le arrebata a Barrichello la pole. Más emocionante que las pruebas, fue el ver a Ralf Schumacher en vivo, mientras firmaba autógrafos en el Stand de la Williams. No conseguí ni un garabato, pues estaba tres filas atrás de un mar de gente, pero si tres fotitos y una tímida sonrisa cuando le grité, al mas puro estilo adolescente viendo un concierto de Ricky Martin o Chayanne, que lo hiciera. (Chicas, las fotos que salen en Internet no le hacen justicia.... ¡¡¡¡TA MAS BUENO EN VIVO!!!!.... pero se le ve muy tímido, bueno, tenia que ser cáncer del 30 de junio (¿fanática no?).

Y llegó el gran día, a las 7:30 a.m. ya estábamos en camino al circuito, 98.000 personas en total, el banquete estaba servido. 9:30 a.m., el warm up de 30 minutos, que faltando 5 para su culminación, el carro de Schumi se apaga justo en la curva de la tribuna B donde estaba sentada, la que junto a las G y H se viene debajo de la emoción. Me lanzo escaleras abajo para sacarle fotos más de cerca, pero aún así sale como una pulga... pero no importa, el punto rojo es mi Schumi.

Luego una prueba de 20 vueltas de Formula Porche, y luego el paseo de los Pilotos de la F1 por todo el circuito para saludar al público... De nuevo mi punto rojo... A las 2:00 p.m. se inicia la vuelta de reconocimiento, un problema en el Ferrari de Barrichello le impide salir y lo llevan a boxes a ver si es posible que inicie desde ahí la carrera, el vehículo se niega a responder y es todo para el brasileño. Schumacher a la cabeza, seguido por Ralf, Montoya, Kimi y Coulthard. Toman sus posiciones en la parrilla, todo los semáforos en rojo y en un segundo, en verde. La salida más limpia que ha hecho el mayor de los Schumacher, me recordó a las que hacía Hakkinen. Para la segunda vuelta ya le llevaba una ventaja de dos segundos a su hermano y fue ampliándola en un segundo por vuelta hasta la número 20, cuando entra a pits y dada la ventaja, mantiene el primer lugar. Kimi pierde su alerón trasero y sale de competencia, Ralf sin mucha suerte, pierde el delantero; dejando a Montoya la segunda plaza, pero sin mayores probabilidades dado que los 21 grados de temperatura del trazado no le permitía alcanzar el mejor desarrollo a sus neumáticos Michelin. Formidable la carrera de Frentzen en su Arrows, la Renault demostrando que tiene con que competir y Sauber también en la pelea. Jaguar es solo nombre... y es triste, porque sus accesorios son muy bonitos... El accidente de Montoya y su mecánico, fue culpa del técnico que sostiene la señal de stop (hay que ser justa a pesar de que el hombre sigue sin gustarme un ápice). Al final, la victoria de Schumi, de punta a punta, banderas ondeando y la vuelta de la victoria, las últimas fotos de 5to rollo fotográfico en 3 días.

Este testamento tiene bajo nivel técnico, y es que poco se detalla en un solo sector del circuito, a pesar de la pantalla gigante, pero altamente emotivo y esta experiencia ha sido cumplir un sueño, será siempre la primera, pero no la última. Betty, Rei, Mardín, María Corina y Edgar, espero cumplir con las expectativas de que les contase todo lo vivido en Cataluña, un abrazo enorme, gracias por ser mi soporte en esta aventura "periodística" como dice mi amigo Penella.

Milagro

Una nueva experiencia que enriquece nuestra sección de personas que han tenido la dicha de vivir un GP en vivo. Milagro no dudó en enviarnos su apasionada visión de cada uno de los detalles que significó el sentir un evento de tan magna organización y que no puede dejar indiferente a nadie. Gracias por compartirlo con nosotros Milagro y esperamos que nuestros usuarios disfruten e intenten percibir en carne viva las emociones que Milagro disfruto y de seguro ansia por repetir…

 

Domenico nos relata su experiencia
 en el GP de Monza en 2003.
El 9 de septiembre del año 2003 me fui a Italia a presenciar por vez primera una carrera de F1. la carrera estaba programada para el día Domingo 14 de septiembre, pero según el sistema de clasificación vigente para la fecha teníamos pruebas de clasificación el día viernes y pole position el día sábado 13, así que estando en Italia y tan cerca de Modena, pues como dejar pasar de largo una visita a maranello y al museo de la Ferrari, es un pueblo muy pintoresco donde por lógica se ven Ferrari circulando por las calles cuales corsas en Venezuela, (sobre todo por la época tan cercana a la carrera). por el contrario en milano parece que hubiese sido invadida por los alemanes. BMW por todas las calles y en las puertas de todos los hoteles, gran movimiento de la escudería williams, Ferrari venia de confrontar muchos problemas en las ultimas carreras y muchos pensaban que era una mas para Montoya, Ralf tubo un accidente en los entrenamientos lo que aparentemente lo perjudico el día sábado en la clasificación y por tanto fue reemplazado en la carrera por Marc Gene. Eso daba algo de alivio a los ferraristas, el día viernes el autodromo concentro mucha gente, algo inusual los días viernes pero también estaban clasificando los formula 3000, los Maseratti, los porsches. las entradas que compre por Internet, tenían la ventaja que el día viernes podía estar en cualquier tribuna, así que aprovechamos para hacer un gran recorrido por todo el autodromo y sus tribunas, al mismo tiempo que entramos a los estands que algunas escuderías tenían al publico. la de Ferrari pues mas bien era de Bridgestone y mostraban al F2001 al igual que en maranello, aunque el protagonista en acción era el F2003GA pues quizás la escudería no quería que nadie se enterara de porque el F2002 era tan superior a sus rivales, la escudería williams a diferencia tenia el vehículo de Montoya en exposición y la jaguar ni hablar el vehículo tenia aun los logos de terminator 3 , lo mismo con TOYOTA tenían en exposición el TOYOTA de Olivier panis, Mercedes solo mostraba un par de vehículos de paseo modificados por AMD. era como una gran feria, buen ambiente muchas cervezas y mucho ruido de motores.

El día de la pole fue muy emocionante por ese duelo entre Montoya y shumacher, Montoya salio de ultimo y en el primer intermedio mejoro el tiempo del Ferrari , pero al terminar el ultimo intermedio era medio segundo mas lento, y a pesar de que habían seguidores suficientes de Montoya y sobre todo de BMW. Las tribunas parecían que se derrumbarían, con la alegría y emoción de los fanáticos ferraristas.

Domingo 14 de septiembre del 2003 “74º gran premio Vodafone d´Italia “ temprano cerca de las 9 y algo salen todos los pilotos incluyendo los del f3000 en una gran caravana por la pista saludando al publico (esas cosas deberían pasarlas en tv) Comienzan los formula 3000 y hacen una excelente carrera. Luego los porsche hacen su carrera y más tarde cerca del medio día un gran equipo de limpieza invade la pista, y sale el juez de pista en el carro madrina a realizar un recorrido, listo salen los coches de los pits, algunos lentamente otros a toda marcha y se colocan en la grilla de salida de allí en adelante todos me imagino (por lo cerrado del campeonato) vieron la carrera, lo único que no pudieron sentir desde sus casas es el sonido de los motores y es que no se trata de tener un buen Tv, conectado a un teatro casero, jamás la transmisión de la televisión podrá igualar el sonido de esos autos en vivo, yo estaba sentado en la primera variante, al final de la recta principal, desde allí se sentía casi tembló el piso en el momento de la alargada y sobre todo en la primera vuelta que llegaron casi todos juntos. luego se sentía claramente que el sonido de los BMW era mas estruendoso que el resto aunque no por mucho sobre los mercedes y los Ferrari, en realidad sin necesidad de cronómetros solo con el sonido se podía saber que el motor BMW era el mas potente y quizás la aerodinámica de los Ferrari la mejor, los dos anécdotas de esa variante que presencie fueron el despiste de alonso en la pole y vi como Jacques Villanueva desactivo el control de tracción de su bar porque le ocasiono demasiada falla al momento de arrancar luego de cruzar la variante y el vehículo deslizo los neumáticos por la potencia.

Como un último dato les aconsejo que no hagan caso de los locutores de la pista cuando digan que no hace falta correr para llegar al podium a tiempo y que no salten la cerca, afortunadamente yo si llegue a escasos 50mts del podium de premiación.

Domenico Latte

 

 



Rolando nos relata su experiencia
 en el GP de Monza en 1992.
      En el año 1992 mi padre fue asignado a la revisión de la fabricación de unos equipos que había solicitado una empresa petroquímica a una contratista italiana. Las oficinas de dicha empresa se hallaban en Milano Italia y debido a lo extenso de su asignación su empresa pago los pasajes de la familia para acompañar a mi padre, así, luego de finalizar el periodo académico de mi tercer año de bachillerato mi madre hermanos y yo nos reunimos con él en el país de la bota, con el propósito de acompañarlo al menos hasta que comenzara el próximo período escolar

     Me levante con mucha dificultad, mi día anterior casualmente había asistido al concierto de “Monsters of Rock” donde tocaba mi banda favorita así como los grandes del Rock, llegue muy tarde a casa, pero caí en cuenta que debía levantarme, era el día del Gran Premio de Italia, que casualidad que eventos tan importantes para mí coincidieran el mismo fin de semana. Mi padre había conseguido puestos en una tribuna ubicada en la Curva parabólica

     Monza es una localidad en las afueras de esta ciudad, para llegar hasta allá, agarramos un autobús desde el centro de Milán, muy cerca de un inmenso castillo, el “Castello sforzesco”, que nos dejaría en el circuito

     Tuvimos que caminar mucho desde la entrada del autodromo hasta nuestros asientos, aquello parecía una feria, Stands de patrocinantes y de vendedores de comidas y souvenirs de la ciudad, recuerdo que nos regalaron a mi Papa y a mi gorras de un patrocinador “tabacalero de Williams y Benetton (CAMEL, gorras de muy buena calidad por cierto), también en la entrada promocionaban él ultimo Ford Escort que disputaría el campeonato local de Velocidad (que diferencia con Turagua pensaba yo). Mientras caminábamos para dirigirnos a nuestros asientos ya había acción en la pista, se disputaba una válida de la copa Clío y a eso de las 11:00 AM (local) se anunciaba en los parlantes que Nigel Mansell había decidido que no iba a correr más en la F1 a partir del ‘93.

     Al fin ubicamos nuestros asientos -el mío numerado con el 1963- y observábamos todo aquello, la fanaticada con sus pancartas en apoyo a Nigel Mansell, Ayrton Senna, Gerhard Berger, Michael Scumacher y no podía faltar Iván Capelli y Jean Alesi, titulares de Ferrari en aquella carrera.

     La situación del campeonato ya estaba decidida, en Hungría El León inglés había asegurado el campeonato, y su retiro, lo que estaba pendiente aún era el subcampeón con Patrese, Senna y Schumacher en plena lucha, este último ganador del premio anterior en Spa Francorchamps dos semanas atrás -su primera- y que no pude ver por cumplir con nuestro itinerario de viaje. Los Williams-Renault eran las máquinas a vencer, con el Benetton-Ford y el McLaren-Honda como principales rivales, muy atrás estaba Ferrari, en el comienzo de su debacle, sin embargo el ambiente en torno a la “Scudería” era de esperanza, y ya en la parrilla habían demostrado una lógica competitividad por estar en su patio. En esta parrilla había un piloto en ascenso que con un modesto Lotus venía haciendo buenas carreras, incluso a la par de Ferrari, el piloto un finlandés de nombre Mika Hakkinen.

     Ya poco faltaba para que el reloj marcara las 2:30 locales cuando un estruendo en la pista sé hacia presente -Un rugido no tan fuerte como el de un avión en vuelo pero si mucho mas fuerte que el de un viejo carro con motor V8 que siempre aceleraba en la mañana mi vecino para poder prenderlo- anunciaba la presencia de un vehículo en pista, buscando su ubicación en la parrilla de salida, se trataba del Lotus de Johnny Herbert, tras el la emoción de los presentes que anunciaban oficialmente la inauguración del Gran Premio. Este instante marco mi vida, era mi primer contacto en vivo con la Fórmula 1, la categoría reina del automovilismo mundial, luego de este instante pasaron poco a poco, uno a uno el resto de vehículos que entraban en la parrilla, pero poco recuerdo del pase frente a la tribuna donde estaba ubicado de pilotos como Mansell, Patrese, Berger, Senna, Schumacher y los bólidos de la Ferrari. Siempre las esperas son tediosas, pero son buenas cuando hay expectativas, al final los minutos pasaron y cuando acorde frente a mí pasaban en orden Mansell, Senna, Alesi, Patrese y el resto de los vehículos.

     Frente a la tribuna se hallaba una pantalla gigante en la cual podíamos ver “en Vivo” lo que sucedía en el resto del circuito, todos estábamos pendientes de ella para ver la partida, el reloj marcaba exactamente ¡qué rayos, quien va a estar pendiente del reloj! finalmente los semáforos dieron el verde, una partida muy limpia salvo un par de contactos pero la emoción sé hacia como una ola gigante cuando el modesto Ferrari F-92 de Jean Alesi se colocaba por milímetros en el primer lugar (al menos muchos tifosi y yo así quisimos verlo), la ola reventó y luego de la primera chicana Mansell a la cabeza, detrás Senna y el “anterior líder de la carrera” Alesi por delante de Patrese y Brundle

     La vuelta 12 fue fatal me levanto para ver pasar a Alesi pero no lo ubique hasta que vi la pantalla gigante, aparecía retirándose, voltee a la pista bueno ya no había nada que hacer con el retiro de Alesi Capelli había heredado la quinta casilla, toque la cámara de video y quise prenderla, ya había hecho tomas de las primeras vueltas, no la encendí, se acercaba Capelli, y mi gran sorpresa fue que en ese instante Capelli bloqueaba sus frenos y derrapaba justo frente a mi, cuando reaccioné sólo pude ver humo y polvo que levanto el Ferrari, la ilusión de ver un bólido rojo en el podio se desvanecía, y quizás la carrera había terminado para muchos, pero que carrizo, de Venezuela hasta esta Catedral del automovilismo habían 12000 Km. -y mucho más dinero- de separación, a disfrutar se ha dicho veamos que pueden hacer Senna, Berger y esa nueva estrella, ganador del anterior premio, Michael Schumacher (en ese momento ni pensaba ser su seguidor incluso rechazaba la idea que parara en mi equipo), Schumacher y Berger habían pasado un gran premio de muchos problemas, el alemán fue tocado en la salida y tuvo que cambiar su trompa mientras Berger trataba de acomodarse en el muletto preparado para Senna (cosa que desconocíamos mientras estábamos en el circuito), con respecto al Austriaco mi padre comento que no parecía que fuera Berger quien manejaba el segundo McLaren, iba muy mal, luego, días después nos enteramos de lo sucedido. Mansell lideraba cómodamente pero de repente bajaba su marcha y Patrese lo alcanzaba y adelantaba sin ningún problema, igual lo harían Senna y Brundle hasta que el León inglés finalmente se retiró (de la carrera), luego a pocas vueltas del final igual le sucedió al Williams de Patrese, Fue superado por Senna Brundle y Schumacher, en la última vuelta y para la total decepción de todos los Italianos Berger también lo superaba

     El lugar en donde estaba ubicado, era muy bueno para observar adelantamientos, debido a la fuerte frenada a la entrada de la parabólica, muchos de ellos de los lideres doblando a los rezagados, y cuando no lo hacían en este punto se podía ver un par de vehículos pegados, con el de atrás tratando de acercarse para hacer la maniobra en la recta principal.

     Senna en su McLaren ganó la carrera, con los Benetton de Brundle y Schumacher completando el podio, luego Berger en el otro McLaren, Patrese en Williams y De Cesaris con Tyrell fueron los pilotos que puntuaron en esta prueba.

     Luego del término de la carrera los vehículos de servicio retiraban el Ferrari de Capelli, momento en el cual aproveché de tomar mis mejores fotos, abrieron las rejas para que uno pudiera acceder al circuito y ver la premiación, pero me la perdí, estaba muy alejado del podio, mi padre y yo cruzamos toda la recta principal y aprovechamos de pasear un rato por el sector interno del autodromo donde había una exposición de los patrocinantes principales de los equipos divisamos un lugar privado cuya cerca estaba envuelta por una gran tela blanca ¿Qué habría allí? En ese momento mi padre me cargó y me puso sobre sus hombros allí estaba un bólido de la “Scuderia Italia” un carro mediocre pero Formula1 al menos, 8 y 11 en este GP, mi padre me paso la cámara y le tome un par de fotos.

     Terminamos de caminar hacia la salida del circuito e iniciamos el viaje de regreso a San Donato Milanese localidad en donde le habían asignado la vivienda a mi padre en la noche luego de la emoción de mi fin de semana pensé que no sería mi último gran premio, de eso ya se cumplieron 11 años este 13 de Septiembre. Como ven no hubo glorias ni fotos con los pilotos, mucho menos autógrafos, solo grandes recuerdos de ese hermoso fin de semana que atesoro por ser mi experiencia en un GP.

Resumen de las Fotos anexadas:

Foto-1: El Williams de Mansell es reconocible por el número rojo en su trompa y Senna por el Casco, en las primeras vueltas del GP

Foto-2: El Tyrell de Olivier Grouillard.

Foto-3: Acción de Carrera, Schumacher detrás de los March

Foto-4: El Ferrari de Capelli al final de la carrera.

PasionF1.com felicita a Rolando Castro por ofrecernos esta experiencia en un GP que maravillosamente nos ha narrado. No solo se trata de la maravillosa circunstancia vivida sino también del extraordinario circuito donde le toco vivir la experiencia de sentir toda la emoción de un GP en vivo. Esperamos con animo las historias de otros usuarios de PasionF1 así como reiteramos a Rolando nuestra felicitación por su inolvidable suceso cuando aun en pista tenemos a al menos un piloto que justamente ha hecho historia en la F1 y que pudo ser observado en directo por “Rolo”.


Iñaki nos relata su experiencia
 en el GP de Europa en 1997.


             Antes que nada me gustaría agradecer la oportunidad que se me han brindado de compartir mis experiencias en GP con todos vosotros. Ya he presenciado tres GP, uno en Jerez y dos en Montmeló. En esta ocasión relataré los acontecimientos ocurridos durante mi estancia en Jerez, que fue mi primera carrera y también la más especial.

           Corría el año 1997, se rumoreó la posibilidad de la sustitución del GP de Portugal debido a las pésimas condiciones del circuito de Estoril, por el GP de Europa que se celebraría en Jerez. La incertidumbre duró hasta el final por lo que el margen de maniobra para organizarse era muy corto. Yo era un chico de 16 años así que no contaba con la iniciativa ni los conocimientos para organizarme de esa manera, ya que Jerez, a pesar de estar en mi país, estaba en el extremo opuesto y era demasiado viaje para hacerlo sólo, ya que nadie de mi alrededor compartía mi afición. Pero no contaba con mi primo, que conocía mi afición por la fórmula 1 y quiso compartir conmigo sus conocimientos e influencias obtenidas durante sus participaciones como mecánico en el campeonato de España de motociclismo. Cuatro días antes de la celebración del GP recibí una llamada sorpresa (ya que todo lo había organizado a espaldas mías) en la que mi primo me notificaba que ya estaba todo el viaje organizado, incluido alojamiento en casa de uno de sus múltiples amigos. Mis padres no querían que fuera, pero como no tuve que pedirles dinero, no me pudieron chantajear. Para algo me había pasado dos años con el degradante trabajo de arbitro de fútbol sala.

             Astigarraga-Bilbao-Sevilla-Jerez. Mi primer contacto con la fórmula 1 se produjo en el aeropuerto de Jerez, ya que lo que yo creía que era un avión calentando, resultaron ser los monoplazas que, a muchos kilómetros de allí, celebraban los entrenamientos libres del sábado por la mañana. Menuda escandalera. Allí me crucé con Niki Lauda, aunque mi falta de reflejos me impidió sacarme una foto con él. Este hecho sirvió para que mi primo me diera unos sabios consejos que al final de esta experiencia me fueron muy útiles, pero que desvelaré en su momento.

 Llegó el gran momento: entrar en el circuito. Fue un gran contraste, porque se pasaba de una zona desértica y abandonada, a un mundo maravilloso, lleno de gente, ruido, colores... Recorrimos todo el circuito para encontrar un lugar en el que disfrutar de la sesión oficial. Mi primo me recomendó la gran recta con bajada que se hallaba en contra-meta. La verdad es que mereció la pena, porque se podía apreciar la velocidad tan vertiginosa que se alcanzaba en esa bajada y la posterior frenada brutal que tenían que hacer para poder entrar en la curva. Evidentemente a pie de pista el ruido todavía era infinitamente más espectacular que desde el aeropuerto, como os podéis imaginar. El resultado de la sesión no podía haber sido más acorde con la expectación que provocaba la diferencia de un punto en el campeonato, los tres primeros calcaron el tiempo de la vuelta. Pero como si se tratara de algo premonitorio, Michael Schumacher se quedó tirado delante nuestro al final de la sesión, para satisfacción propia... ¡ay, que delicia!

Como detalle a mencionar respecto a la situación que se vivía en el campeonato es la de la pancarta que presidía una de las curvas que había antes de la chicane. En ella se podía leer: “Jacques listen to Damon: beware of the demon”  y aparecía un caricatura de Schumi pinchando con un tridente a Villeneuve y también se le veía a Damon Hill diciendo: “Remember Australia 94”. De hecho, como si quisiera recordarnos aquella situación, en la sesión de clasificación Damon se colocó cuarto (para mi satisfacción), de manera que podía arbitrar todo aquello.

Después de todo aquello, vino la carrera de fórmula 3000, pero como si no la hubiera habido, porque hubo una gran relajación en el ambiente, pasaban los coches y nadie les prestaba excesiva atención y eso a pesar de que un simpático Juan Pablo Montoya andaba dando guerra.

 Por la tarde, ya en casa, me llevé una pequeña desilusión: me enteré que el amigo que nos alojó en su casa se encargó del mantenimiento de las máquinas de cerveza del paddock del circuito, pero que le había sido imposible mantener el pase durante el fin de semana. ¡Qué fiasco! ¿Me iba a tener que conformar con ver la carrera junto con el resto de la gente en la Pelousse? Mi primo me tranquilizó con la posibilidad de poder acceder a los petos de las asistencias que se hayan dentro del circuito. Esta opción también era interesante por dos cosas: por un lado ver la carrera en óptimas condiciones y por otro que, en caso de accidente, siempre se podrían poner trabas a la recuperación física de Michael Schumacher. Pero le fue imposible a mi primo, contactar con la amiga que le podía facilitar esta posibilidad. Pero no demos todo por perdido.

 Por la noche me fue imposible dormir, pero no por los nervios, sino porque era fin de semana y mi primo se empeñó en salir de marcha. Para mi fue una pérdida de tiempo, ya que a pesar de que las mujeres se rindieran a mis pies, en ese momento yo sólo tenía ojos para Damon Hill.

Por fin llegó el gran día. La mañana fue interminable, porque me empeñé en madrugar y luego se me hizo eterno hasta el mediodía, pero mereció la pena. Esta vez nos colocamos al final de la recta de meta, para poder disfrutar de la salida. ¿Acojonante puede ser la palabra? 22 coches viniendo hacia ti, a toda velocidad, adelantándose unos a otros... sólo tuvo una pega: Michael Schumacher se nos coló por delante, estaba tirando por tierra la esperanza que teníamos de que Renault se hiciera con el campeonato. Fue una larga agonía, Villeneuve era incapaz de someter a presión a Michael, que es una de las posibilidades de que cometa errores. Fue duro, incluso soporífero, fue en ese momento cuando decidí que sería conveniente ir a comprar una camiseta al puesto de Williams-Renault, ya que no habría nadie comprando. Ahí llegó el gran momento, estaba pagando la camiseta, y, a través de la televisión que tenían en el puesto, vi cómo Schumacher sucumbía a la presión de Jacques y cometía la misma atrocidad que cometió contra mi gran colega Damon Hill, en la misma curva en la que estuvimos viendo la sesión de entrenamientos. Qué predecible es este hombre. Sólo que esta vez se impuso el bien frente al mal y Schumacher acabó en la gravilla. ¡Bien! Como no, la alegría fue desbordante y el achuchón con la azafata que me estaba vendiendo la camiseta fue inevitable. Vimos pasar a Schumi en su ciclomotor con la cara larga, de camino al box. Llegó el momento de restregar a los tiffosis la victoria, mientras huían en masa con el rabo entre las piernas, lo cual demuestra que este tipo de fans no son de los de verdad, porque un fan apoya a su favorito gane o pierda, esté en Williams o esté en Arrows. Pero los fans de Schumi lo son mientras gane, porque es lo más fácil, pero como Schumi no tiene personalidad atractiva, no es capaz de mantenerlos bajo su regazo. Además siempre cabía la posibilidad de que el Williams de Villeneuve hubiera sido dañado como el de Damon Hill, y acabar ganando el campeonato y ya sabemos por experiencia que la FIA no le habría sancionado en ese caso.

 El resultado de la carrera ya lo conocéis de sobra, así que iré a lo que interesa. Mi primo me dijo que le disculpara un momento, desapareció y volvió al rato con un pase. Se lo había negociado a un vendedor de comida que hay en los alrededores del circuito. Me dijo:”Coge la cámara y corre. Y recuerda los consejos que te di.” Y allí fui, no sabía a dónde iba, ni qué tenía que hacer, fue un gran subidón... saqué fotos a todo lo que se movía, entre ellas al equipo Williams-Renault brindándome el trofeo de campeones.

 Cuando menos me lo esperaba, allí me encontré a mi primo que había conseguido otro pase y gracias a que él pudo acceder, es como pude acceder a lo que me estaba perdiendo por inexperiencia. Accedimos a los gabinetes de prensa de las empresas involucradas en el campeonato y así es como me pude fotografiar con las azafatas de Renault. Vimos el gran ambiente festivo que había entre los mecánicos, que en ese mismo momento iniciaban sus vacaciones, como, por ejemplo, a un mecánico de Arrows que se puso a ligar con una de las azafatas invitándola a su habitación del hotel. También vimos a Villeneuve celebrando su campeonato.

Pero todavía nos quedaba un escollo: acceder a los boxes, a donde se cuece todo. Encontramos un punto de nula vigilancia y mientras yo intentaba acceder, mi primo se encargaba de vigilar. Fue en ese momento, cuando ya estaba encaramado a la valla, cuando oí a mi primo gritar como un loco. Damon Hill salía del recinto, casualmente su coche estaba aparcado al lado de la valla que yo estaba a punto de saltar, así que se podía decir que venía a donde mí. Mi primo preparó la cámara y yo preparé la foto para que Damon me la firmará. Entre todo el bullicio, conseguí distinguir las palabras de mi primo: “Recuerda: no te va a esperar, tienes que ir a por él, no vas a tener otra oportunidad en tu vida, no respetes nada, bloquéalo, sabes lo que quieres y puedes conseguirlo si tu quieres...” Esos eran sus consejos y sin ellos nunca hubiera conseguido lo que conseguí, estaba viendo pasar a Damon delante de mis ojos y me sentía incapaz de decirle nada, de atacarle, pero gracias a mi primo acumulé las fuerzas suficientes y justo en el momento en que Damon se disponía a cerrar la puerta de su Mercedes Clase C, allí me interpuse yo y conseguí uno de mis mayores tantos de mi vida. La firma y la foto con Damon Hill.

Moraleja: las cosas más retorcidas, siempre se enderezan al final.

 

NdelaR: Iñaki es un gran amigo de pasiónF1.com, vive en  San Sebastián España y como bien dijo ha asistido a 3Gps. Si bien no queda duda que tiene la facilidad de movilizarse dentro de su país no es menos cierto que su osada hazaña de conocer a su ídolo Damon Hill, además de disfrutar de cómo su “anti-idolo” –Schumacher- se desmoronaba ese día, no es algo que logra cualquiera...

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