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La fina y certera pluma de Julián Afonso Luis, analiza el
escenario para cada uno de los tres potenciales campeones del mundo
2007. Mas allá de quién resulte campeón se trata de cómo llegar y como
obtenerlo…
El campeonato llega al final. Altas y bajas, intereses y desintereses.
Muchas cosas han señalado –para bien y sobre todo para mal- los
designios del Campeonato del Mundo 2007. A la última fiesta hay tres
invitados de primera fila.
Fernando Alonso:
Sea culpable o inocente de su comportamiento, llega a la última carrera
como claro candidato al cetro. Si lo gana será el primero, después de
Fangio, en sumar tres cetros al hilo en equipos diferentes. Hasta ahora
solo el gaucho y Schumi han logrado coronarse tres veces en sucesión (Hakkinen
estuvo muy cerca en 2000). En estos momentos, sin duda, es el favorito a
la corona; conoce la pista y ésta le es fetiche pues ha ganado sus dos
cetros allí. Además le rodeará una presión a la cual ya está
acostumbrado. Luce claro que el apoyo que le da McLaren ha sido
exquisitamente parejo al de Hamilton aunque sea él el primero en negarlo
y el team esté deseando que se largue de una vez. Tiene, aparte de las
bien merecidas antipatías de Ojjeh, Dennis, Haug y compañía, un handicap
de cuatro puntos con el moreno, pero puede lograr la hazaña. Si lo hace,
sin duda será un logro y para conseguirlo ha trabajado un mundo –en
forma ética o antiética- teniendo a todos de espaldas (se lo ha ganado),
lo cual no deja de ser notable. En cambio, que haya sido con
deportividad y la ética de su comportamiento son temas para el debate.
Si Alonso hubiera conducido todo el año como en Monza, no habría tenido
que llegar hasta acá para dirimir la corona y sería reconocido como un
súper campeón. Pero el íbero solo corre de ese modo de vez en cuando y
el resto trata de resolverlo con manipulaciones contractuales y
mediáticas, juegos de palabras y demás argumentos extradeportivos. Que
genera pasiones, sin duda, que es tenaz, no se discute, méritos
estadísticos no le faltan. ¿Un gran piloto? ¿Un gran deportista? Ganar
una tercera corona aunque eso requiera portarse como un patán y pensar
solo en sí mismo sin importarle poco o nada el equipo, puede ser
lucrativo y puede ser una gran noticia para sus fanáticos pero no lo es
para el automovilismo. A la final nada ha cambiado; Alonso sigue siendo
un piloto que por no poder levantar pasiones y generar titulares con sus
hazañas en pista, debe hacerlo con polémicas fuera de ella. De nuevo lo
ha logrado este año, con o sin cetro.
Lewis Hamilton:
Su costoso pecado de China le puede arrebatar una corona ya ganada. Sin
duda su debut ha sido impresionante y es difícil evaluarlo pues está en
su primer año en F1 y fue preparado con solo 6000kms de test entre
octubre y marzo. Bajo ese punto de vista, su desempeño ha sido tan
impresionante que ha conmovido hasta lo más profundo los cimientos de la
F1 y la credibilidad de sus protagonistas. Sus detractores –son unos
cuantos- coinciden en cuestionar su verdadera calidad sin explicarse
cómo a pesar de todo resulta mucho más efectivo que pilotos con más
laurea y palmarés, comenzando con el propio Alonso, al cual le ha hecho
perder la brújula. No en balde Ferrari y Alonso han hecho de todo,
dentro y fuera de pista, en forma ética y menos ética, para evitar que
el moreno se robe el show. El debut estrella previo al suyo, el de
Villeneuve, fue con el mejor carro del lote y con un compañero que
aunque fue su rival al cetro, jamás fue su enemigo, al contrario. El de
Hamilton, en cambio, ha ocurrido en un team donde enseguida se armó una
seria rivalidad con su compañero y en duelo directo contra dos pilotos
de otro equipo con material tan o más competitivo que el suyo. Aun así,
llega a la cita final con cuatro triunfos en 16 carreras contra ocho de
su compañero (Villeneuve sumó en 1996 eso mismo contra el doble de
Hill), como uno de los poquísimos pilotos en la historia en haber
superado el centenar de puntos en un año, con 6 Pole y liderando el
certamen por cuatro puntos (Jacques llegó a la final 1996 con nueve
tantos menos que Hill) sin haberlo soltado desde la tercera cita. No ha
habido especiales favoritismos hacia el negro, a diferencia de lo que
alegan algunos, y de haber ocurrido algo del género, no han sido
licencias inferiores a las que se le han otorgado a otros debutantes,
incluso al propio Alonso (Marc Gené y Adrián Campos, por mencionar solo
a los españoles, estuvieron a punto de no correr su primer GP debido a
flagrantes faltas al reglamento que les fueron perdonadas por su
inexperiencia, tal como ha ocurrido con la mayoría de los novatos, si
bien gente como Hamilton, Villeneuve o Montoya han tenido muchas menos
facilidades de este género que otros debutantes, justamente por el
elevado nivel que mostraban en el debut.
Bajo el punto de vista de personalidad, Hamilton ha mostrado que aunque
no tenía experiencia previa en F1, sí conoce bien al team y mantiene una
relación filial con todos sus miembros, usando eso como argumento; ha
cultivado el cariño de quienes le rodean y eso ha sido una gran arma a
favor, sobre todo en el duelo contra un compañero y rival que no trabaja
en equipo sino que pretende que éste trabaje solo para hacerle grande.
En su duelo con Alonso no ha dudado en responder con los mismos términos
que usa el íbero para atacarle, pero también lo ha hecho en pista. La
prensa no-británica (especialmente latina) le acusa de llorón, por su
manera de reaccionar frente a ciertos comportamientos de Alonso a base
de refugiarse en Dennis, pero también Alonso le ha enfrentado como lo
haría un veterano dentista cuyo único recurso para remover una simple
caries es usar una bomba atómica.
Hamilton llegó a tener 14 puntos sobre Alonso y aunque el año pasado los
fans del español “olvidaron” que éste se dejó devorar de Schumi una
ventaja de 25, ahora subrayan que el inglés tuvo mucha suerte logrando
acumular tal margen y lo perdió por su inexperiencia y menor calidad. En
realidad no fue así; Hamilton cedió buena parte de su ventaja inicial
con el “cero” de Alemania, donde no condujo en lo absoluto mal y fue
víctima de las circunstancias (dos pinchazos, una mala estrategia del
team, una serie de confusiones…). Luego supo mantener el pulso con
Alonso y meterle presión al punto de llevarle al blackout de Fují, tras
una explosiva rebelión en Hungría, cansado de respetar la jerarquía
contractual de un hombre que, en pista, no es invencible si bien es
reprochable en su caso y en el de Alonso, el que no hayan tenido mesura
ni les haya importado comprometer al team y a la categoría. Lo de Fuji
le hace recuperar el gran margen inicial y, sin embargo, lo volverá a
perder –esta vez por un caro error suyo y sobre todo del team- en China.
En pistas que no conoce, el moreno ha rendido espléndidamente (tres
victorias en tres salidas, más la prestación de China, donde iba ganando
hasta que tuvo problemas de gomas y sin embargo jamás había corrido allí
en F1) y no conoce Interlagos, por lo cual la estadística está de su
parte. También el team lo está, pero no puede favorecerle en detrimento
de Alonso ya que Raikkonen está al acecho y hay una obligación moral,
ética, federativa y contractual de dar al español el máximo en material,
como siempre, aunque hoy todo el team le señala culpable de la multa y
de haber perdido el título de constructores ya ganado. Además el moreno
se ha mostrado insensible a la presión, al punto de bromear con sus
mecánicos tras el doloroso retiro de China, soportando del mejor modo el
periplo por el mundo en apenas dos meses para correr seis GP, pero
¿logrará soportar la presión que enfrentará en Brasil? No creemos, pero
igual ya ha escrito historia de la de verdad. Ciertamente gana carreras
porque tiene un gran carro, cosa que no tuvieron Alonso o Kimi en su
primer año en F1, pero eso no ensombrece el que a igualdad de máquina y
pese a la inexperiencia, es superior al español. Podríamos decir que en
el caso de Raikkonen, el team estaba claramente más interesado en que
ganara Massa, que además tenía el carro más por la mano, llegando a
ponerse delante del vikingo en el ranking por puntos, pero sin embargo
al hacer balance, vale la pena comparar la cantidad de puntos y
victorias conquistada por uno y otro. La diferencia, la jerarquía; algo
que Alonso este año no ha mostrado frente a Hamilton salvo en Monza.
Kimi Raikkonen:
Mientras la actuación extradeportiva de Hamilton y Alonso puede –y debe-
ser cuestionada, lo de Kimi Raikkonen ha sido ejemplar. Llega a Ferrari
por imposición de Luca Di Montezémolo (que para impostar un plan de
negocios en torno suyo no dudó en enseñar la puerta a Schumacher si no
estaba dispuesto a apoyar compartiendo el auto y los medios en el team)
quien renunció a seguir manteniendo el antiguo –y carísimo- esquema de
apoyar a Schumi con el concurso de un grupo súper profesional de
personas prolijamente contratadas para hacerle ganar como fuera. Luego
el finés se pone a las órdenes de Todt quien, empero, apoya la moción de
hacer ganar a Felipe Massa pues éste es manejado comercialmente por su
hijo y sus triunfos serían muy agradecidos por la importante sección
brasileña de FIAT, cosa que también valora Montezémolo, quien se
disgusta pero no se opone del todo a ello. Razones que, unidas a las
cualidades del piloto y al modo en que ha sabido ganarse su espacio en
el team, resultan tremendamente válidas excepto que luego de su
victorioso debut en Australia, Raikkonen no recibió las facilidades
necesarias para adaptarse al team de inmediato y enseguida Massa, a poco
que comenzó a sumar resultados, impuso su salvaje instinto de velocidad
bien apoyado por Todt. Luego llegó el proceso de falta de compenetración
del finlandés con un carro que tampoco era del todo conocido por el
team. El SpyGate igual causó dispersiones y las críticas al finlandés
fueron descarnadas. Sin embargo, nunca cayó en provocaciones con Massa,
reconociéndole como adversario, pero no como rival o enemigo, obviamente
convencido de que tenía jerarquía para imponerse cuando las
circunstancias fueran propicias. A poco que Todt –a instancias de
Montezémolo- le dio facilidades plenas para comprender el auto y
trabajar junto al team, los resultados fueron contundentes, con
victorias consecutivas en Francia e Inglaterra. Otra posible victoria en
Alemania se perdió por la misma falta de fiabilidad que le deja a pie en
España. El finlandés es el piloto más productivo de la segunda mitad de
la temporada y eso que Ferrari, vistas las circunstancias que fueron
presentándose en el GP de Turquía, le pidió respetar la jerarquía ganada
por Massa en esa carrera a base de su gran velocidad. Sin ambigüedad y
sin poner problemas, se mantuvo lejos de la polémica, protagonizando un
final de año con podios en Monza y Japón y contundentes victorias en
Bélgica y China que, junto al descalabro de Hamilton y aprovechando al
mejor modo la lucha entre él y Alonso con el consecuente reparto de
puntos, le ha puesto a siete tantos del liderazgo de cara a la última
prueba y líder en victorias. Kimi conoce Interlagos y Ferrari ha podido
levar un buen carro allí en los últimos años. Sacar ocho tantos de
ventaja a Hamilton será difícil, pero si algo inesperado ocurre entre
ambos volantes de McLaren, está en perfecta posición para emerger. En su
actual estado de competitividad el cetro es más que una posibilidad y el
subcampeonato está al alcance de la mano. Eso si Todt, al final, no
decide apelar ante FIA para impugnar la corona de pilotos si la gana un
hombre de Dennis.
Julián Afonso Luis
julian.afonso@pasionf1.com
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