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La gran noticia del verano en Venezuela fue, sin duda, la visita
relámpago de Mika Hakkinen, invitado por DIAGEO en el marco de una
campaña mundial que involucra a nuestro país. Algo verdaderamente
importante, pues significa que nuestro país está llegando a niveles
interesantes para el aparato mediático que mueve la faceta
comunicacional del circo y ello hace prever que no será el último evento
vinculado a la F1 que recibiremos. No hace tanto habíamos recibido la
visita-exhibición del RedBull de 2005 con el joven talento del team, el
luso Felipe Albuquerque al volante. También tuvimos la exhibición
directa de un verdadero F1, el R23 de Renault, en el Auto Show de
Caracas hace dos temporadas. Sin duda, la F1 ha alcanzado niveles de
audiencia en Venezuela que permite que este mercado comience a ser
atractivo para determinadas iniciativas. Es un buen paso inicial en el
largo camino que aun queda por recorrer y que deseamos todos que se
concrete; que el nuestro sea un país Premium para el circo y tengamos el
privilegio de disfrutar nuestro propio GP. Si campañas como la de DIAGEO,
RedBull y Renault surten el efecto deseado (exposición buena y sana de
la marca y de los valores que defienden), habrá más de esto y también
cosas más ambiciosas.
A diferencia del evento realizado por RedBull Venezuela o de la
exhibición montada por Renault a través de su representante local
SOFAVEN, la presencia de Hakkinen en nuestro país no se preveía
canalizarla a través de un evento masivo. Los contratos con pilotos que,
como Mika, son figuras públicas, son extremadamente complejos y si bien
la exposición mediática es una obligación, no necesariamente ello
implica una exposición directa en un acto multitudinario.
En el caso de DIAGEO, es bueno notar que la contradicción de que un
fabricante de bebidas alcohólicas patrocine carreras de autos (algo
mucho más macroscópico en el caso de la F1, el evento mundial del
deporte a motor) ha traído una contrapartida positiva; la firma
representante del “caminante” ha tenido el detalle y el acierto de
vincular su presencia en el circo a una campaña a nivel mundial para
educar a los conductores y hacerles ver que beber y conducir es un mal
negocio. Más que un “mea culpa” debemos considerarle una actitud
tremendamente responsable de una empresa que asume con dignidad su rol y
ha invertido una enorme cantidad de dinero en imagen, a sabiendas del
riesgo de que ésta pueda ser tergiversada. En otras palabras, la
intención de DIAGEO y el “caminante” al patrocinar al team McLaren
Mercedes de F1 busca promover el producto, pero mucho más que incentivar
las ventas, se busca usar el enorme poder comunicacional de la F1 para
llevar al gran público un mensaje muy importante; beber, conducir y
viajar en auto a alta velocidad son cosas incompatibles. No se debe
exceder la velocidad en vías públicas y placeres como beber y manejar
deben disfrutarse separadamente. Ciertamente hay conflicto de intereses
en eso de que el alcohol patrocine eventos deportivos pero durante años
la industria tabacalera mundial fue el gran mecenas de la F1 y, sin
embargo, ninguna de las grandes empresas del negocio –ni otras
licoreras, que también las ha habido en el circo- orquestó una campaña
tan ambiciosa como la de DIAGEO para incentivar el consumo responsable
del producto.
EVENTOS MULTIPLICADORES
En el caso de la visita del finlandés a Venezuela, el perfil que maneja
la campaña mundial de DIAGEO tiene determinadas características. En
otras palabras, nuestro país no fue un escenario aislado; Hakkinen llegó
a Caracas en vuelo comercial directo y tras pocas horas en nuestro país
tomó otro vuelo comercial directo a México, para participar en otra
exhibición similar.
La dinámica sencilla de estos eventos permite usar una figura tan
relevante como Mika en muchos países. Es de suponer que si se le pide al
gran bicampeón finlandés hacer presencia en actos multitudinarios en
diferentes países, experimentará un mayor agotamiento físico y mental,
amén que tardará más tiempo en hacerlo (y quizá eso implique que no
pueda visitar tantos países como se quisiera, lo cual es
contraproducente en una gira mundial) y claro está, esos eventos de
multitudes requieren logísticas y aparatajes que requieren una larga
planificación previa, así como movilizar toda una serie de recursos de
todo tipo. No es sencillo y, obviamente, tampoco barato. Es más, aunque
se pudiera asumir el costo, es imposible pensar en disponer a tiempo
completo de un personaje como Mika para usarlo como imagen pues como
podrá suponer, un bicampeón del mundo que trabaja directamente para el
team donde consolidó sus éxitos asesorando la puesta a punto del auto
(sí, es él quien revisa la data y la coteja con su experiencia en las
muchas pistas del calendario en las que compitió, a fin de definir los
ajustes básicos –no los finales- de los autos de Hamilton y Alonso), el
desarrollo del simulador y otras tareas, tiene poco tiempo para otras
cosas. Aun así, Hakkinen está a tiempo completo como oficial Mercedes en
el campeonato de turismos alemán (una manera de mantenerle física y
mentalmente en forma para correr si acaso fuera necesario verle en F1
tal como se planificó hacer en caso que Hamilton no diera la talla por
su escasa experiencia previa, sin olvidar que esta experiencia le ayuda
mejor a cubrir su rol de asesor para el team) y encima también atiende a
los medios de su país, por no decir nada de sus obligaciones familiares.
Considerando todo ello, la visita del piloto –o de cualquier personaje
con relevancia mediática- debía forzosamente enfocarse en función de un
evento sencillo, donde pudiera dar un mensaje simple de entender y
repetir sin peligro de distorsionarlo. ¿Dirigido a quien? A las personas
que pudieran funcionar mejor como entes multiplicadores, a periodistas y
especialistas de reconocido prestigio en la fuente de la F1 (hace nada
muy poco nutrida y todavía pequeña, si consideramos solo a los
profesionales con verdadero conocimiento directo del tema), a ejecutivos
locales de la empresa, a algún invitado especial, a contadas personas a
quienes la presencia en ese evento puede ayudar directamente a
desempeñar mejor su trabajo profesional (entendiendo éste dentro de la
reducida industria local de promoción de temas automotrices) y … a más
nadie. Un grupo en el cual un servidor tuvo el honor de ser incluido
mediante invitación directa.
Sin embargo, resultará increíble para muchos saber que pese a estar
invitado, este servidor tuvo forzosamente que renunciar a esta
experiencia. Compromisos profesionales previamente adquiridos requerían
nuestra presencia en otro lugar y en esos casos es importante mantener
la palabra, incluso ante un acontecimiento como éste. Claro está, la
ausencia personal –de un servidor y de otros convocados- no significó no
ejercer nuestro rol como comunicador ni ignorar la responsabilidad que
DIAGEO nos confió al invitarnos, creyendo firmemente en nuestra
capacidad como comunicadores; un servidor recurrió a los servicios de
una agencia de comunicación, que se encargó de hacer presencia y recoger
toda la información a fin de nosotros divulgarla directamente a través
de nuestros canales; otros colegas recurrieron a otros medios.
La pasión, por supuesto, da para muchas cosas y posiblemente ésta sea
otra de esas ocasiones que demuestran que hace más quien quiere que
quien puede; pese a no poder asistir personalmente a la cita, nos
ingeniamos para hacer llegar nuestros saludos al gran bicampeón
finlandés y él, como recíproca cortesía, accedió a dejarnos un
invalorable recuerdo; su firma en un libro de nuestra biblioteca,
justamente el que documenta su ruta hacia su primer título mundial hace
casi diez años.
¿Y CUAL ES EL MENSAJE?
Ciertamente beber y manejar es peligroso. Podría hasta ser mortal. Si
usted no lo creía así hasta ahora, he aquí que un dos veces campeón
mundial de automovilismo ha venido a nuestro país a resaltarlo y a
contarnos que se puede disfrutar de ambos placeres por separado,
dejándonos varios consejos para cuando debamos ir a fiestas y regresar a
casa en nuestro propio carro (el conductor designado es, por ejemplo,
una de esas soluciones; establecer que quien se siente al volante no
puede beber absolutamente nada, ni a la ida, ni a la vuelta). Hasta
ahora no hemos visto a ninguno de los campeones del circo o a ningún
piloto activo obrar por cuenta propia o de un patrocinante a fin de
señalar los peligros del tabaquismo o la necesidad de hacer un consumo
responsable del tabaco, de los servicios de telefonía celular,
comunicaciones o compra de bienes y servicios. Mika sí lo ha hecho y es
algo que debe aplaudírsele de corazón, que demuestra la calidad humana y
de deportista que le hicieron el ídolo que es. Usted perfectamente
podría argumentar que fue DIAGEO quien armó la campaña en torno suyo y
estará perfectamente en lo correcto, pero Mika pudo haberse negado y no
lo hizo. No tenía necesidad alguna de embarcarse en un ajustado tour
casi mundial a cambio de un dinero que perfectamente puede ganarse sin
salir de su país y en mucho menos tiempo, con infinitamente menos
esfuerzo. Y aun así lo hizo, aceptó venir a cada país y pasar al menos
unos minutos con unas pocas personas (las que se estimaron más
competentes en la tarea de divulgar información preferiblemente relativa
a F1 y deporte) para dejarles un mensaje importante de cordialidad y
valores, consciente de que su rol como deportista le obliga a hacerlo,
porque su éxito deportivo le ha hecho una figura que muchas personas
imitan y por ello es imperativo una imagen pública impecable, sin
payasadas mediáticas como las que hoy abundan en F1. Como el embajador
global de Consumo Responsable de Johnny Walker, Mika vino a nuestro país
confiando en nuestra capacidad de hacerles saber a todos que vivan en
todos los rincones de esta patria que “Los Ganadores Siempre Mantienen
El Control” y eso significa, sencillamente, ser responsable al volante y
al manejar, entendiendo el peligro que hay en combinar ambas cosas en
primera persona o dejando que otros lo hagan.
Y que conste. Mika bebe. Pero jamás lo hizo en lugares públicos y mucho
menos durante los fines de semana de un GP, ni siquiera en el hotel.
¡Salud su majestad!
P.D. La habitual reseña que nos permitirá volver a pasearnos por la vida
y hazañas del gran campeón finlandés, tal como hemos hecho en otras
ocasiones con otros pilotos, la escribiremos tras nuestro trago del día
y es que, del mismo modo en que beber y conducir no deben ser eventos
conjuntos (ni siquiera el mismo día), tampoco lo son beber y… escribir.
Así, el que escribe mucho…
Julián Afonso Luis
julian.afonso@pasionf1.com
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