|
Fernando Alonso: Dos puntos de vista.
Hay dos maneras de ver la carrera del Campeón, pero antes veamos los
hechos; Renault ofrecía su gran chasis bien afinado de siempre, lo cual
se extendía a la aerodinámica; Fisichella estrenaba el segundo step de
motor mientras Nando debía cuidar el motor (step anterior) que estrenó
en Canadá si bien las velocidades punta de uno y otro no reflejan que el
italiano haya tenido ventaja (al contrario, como en Imola, debió dar los
toques finales estrenando la evolución en pista y Alonso en Francia
tendrá un motor de nueva evolución enriquecido con los datos recogidos
por el romano en Indy) y en ambos casos había problemas de neumáticos
serios, visto el deseo de Michelin de ser prudente. Pero por una vez
(siempre que Renault se ve comprometida con el material) el team no
atendió prioritariamente a Alonso, sino que prefirió dedicarse por igual
a ambos pilotos esperando que pudieran hacer la diferencia y compensar
la falta de rendimiento de los neumáticos.
Un punto de vista pone a Alonso en una carrera heroica, tras otra de sus
habituales largadas “flecha”, marcando puntos pese a los problemas,
cuidando excelsamente un motor agotado, aprovechando unas gomas poco
rendidoras y sin meterse en problemas. Otro punto de vista es más
amplio. Tras los ensayos alguien recordó la necesaria prudencia en la
largada considerando que ésta, como la Arena Mercedes de Nurburgring, la
Variante de Monza, Saint Devoté en Mónaco y otras, forma un embudo en la
primera curva. Los Ferrari hicieron un perfecto y premeditado teamwork
encerrando a Fisichella, que largó muy bien. Ello dejó un corredor por
fuera que Alonso intenta aprovechar para superar a uno de los Ferrari,
pero no lo logró. Fisichella le dejará pasar cortésmente, pero el leve
titubeo del ítalo hizo a su vez vacilar a quienes venían detrás; Kimi
frenó inesperadamente y Juancho –con Button a su derecha- no pudo
evitarle, comenzando el fin de mundo que sacó a los McLaren, a Button,
Webber, Heidfeld, Klien, Speed, Albers y Montagny. Un incidente típico
de carrera en el cual nadie tiene culpa, pero que recuerda la actitud de
Alonso en Brasil 2003, cuando por no atender las banderas amarillas y
los avisos por radio, intentó pasar a fondo por donde instantes antes
Webber se había estrellado, chocando en forma aparatosa. Hay pilotos
que, ante los avisos de precaución, consideran acertado arriesgar.
Ninguna crítica, pero en esas circunstancias si algo sale mal…
Mientras Fisichella era el único que medianamente podía seguir a los
Ferrari, Alonso sucumbió dentro del escuálido pelotón y ni siquiera pudo
con los Toyota, tan grises este año. Tendrá fortuna pues la carambola
múltiple, el retiro final de Ralf y la inexplicable apatía de un
Barrichello que se limitó a seguirlo como su sombra toda la tarde sin
buscar más, le darán un buen 5º. Si las gomas para ambos Renault eran
iguales y los motores no daban reales diferencias en término de
velocidad punta ¿cuál fue la diferencia? ¿la puesta a punto sugerida por
uno u otro piloto?
¿Conclusión? Alonso es humano y puede permitirse un mal día, más aun en
una pista donde no se siente cómodo. Pero no deja de ser interesante que
cada vez que Renault exige que sus pilotos hagan algo más -cuando el
auto no es mejor o igual a los otros sino algo inferior- quien suele
traer la sonrisa a casa es Fisichella.
Giancarlo Fisichella: Una bonita derrota
Con los Ferrari a un ritmo casi 1” por vuelta superior, jugar a ser
conservador y aun acabar a 16” del intocable Michael es una hazaña, pero
nadie la recordará a fin de año. Estrenando el segundo step evolutivo de
motor (algo normalmente no muy ventajoso pues hay que corregir los
defectos de juventud de a toda innovación) tuvo por esta vez un
rendimiento similar al del más cansado –y maduro- motor de Alonso del
step previo. En la largada no se dejó intimidar por el raudo accionar de
su compañero y dejará que pase delante para no meterse en problemas,
causando involuntariamente la serie “dominó” que desencadenó la vistosa
carambola inicial. Ya normalizado todo, dio cuenta limpiamente de Alonso
(quien, sabiendo lo que significa se dio mucha maña en decir
públicamente “lo dejé pasar”) y planteó una carrera en solitario. Podía
ir más rápido, pero no como para avanzar sobre los Ferrari así que cuidó
la máquina y las gomas, firmando un fino podio. De nuevo Fisi recibe de
Renault igual soporte que Alonso y de nuevo –como es usual- responde
espléndidamente. Ello le da el 3er lugar del ranking y quizá sea él el
mayor rival de su compañero en las carreras restantes.
Ferrari: El regreso del imperio… ¿por un día?
Todo el team esperaba que Indianápolis le favoreciera, pero mientras fue
frustrante descubrir que en Canadá eran menos fuertes de lo que creían,
en Indiana resultó todo lo contrario; ni siquiera ellos esperaban ser
tan sólidos. Michael bromeaba diciendo que prefería que tal superioridad
pudiera repartirse en varias carreras y no tenerla toda en un solo fin
de semana. Todo fue perfecto en una pista que Michael se pasea de toda
la vida firmando su quinto triunfo en siete ediciones. Impecable la
maniobra inicial pre-calculada antes de la carrera para encerrar al
temible Fisichella, quien hubiera podido haber roto el juego estratégico
y comprometido el doblete. Impecable el dominio inicial de Massa.
Predecible que el brasileño cediera la punta en los repostes a Michael
sin causar problema alguno a este. Bella la cabalgata final y emotivo el
modo en que Michael celebró una victoria largamente esperada que –eso
opinan él y su team- reaviva las esperanzas de corona. Por una vez todo
salió perfecto y Ferrari pudo hacer lo que sabe hacer mejor; planificar
la vía a la victoria. ¿Será posible que los rojos puedan tutearse con
los celestes hasta fin de año?
McLaren Mercedes: Qué hartera…
Los plateados eran optimistas, pero Indianápolis terminó de descubrir en
forma descarnada el actual estado de las cosas en el team. Ya nadie
oculta que Kimi se va y mientras la prensa afirmaba que el team quería a
Juan fuera, dentro las cosas eran diferentes. La víspera de la carrera
trascendió que Dennis habría ofrecido algo a muy corto plazo, sin
demasiadas expectativas salariales ni garantías contractuales sobre
ofrecer el auto y apoyo necesarios para ganar carreras. Montoya, además
de esas garantías de material y apoyo, exigía al menos dos años.
Deportivamente el team se sintió desengañado al ver que Michelin además
de ir –como siempre- a favor de Renault, apostaba por la prudencia,
diluyéndose el potencial de un auto que con Kimi entró por los pelos
entre los top ten el sábado y con el cual Juan fue apenas 2/10 menos
rápido, sin entrar en la Súper Pole.
La carambola inicial, sin culpa para nadie, dio pie a que muchos
detractores del colombiano lo criticaran. McLaren y Dennis fueron claros
señalando que Juan no tenía culpa pues Kimi “seguramente había frenado
brusca e inesperadamente”, silenciando voluntariamente las razones que
habrían obligado al finlandés a hacerlo pues no tenía sentido
divulgarlas tratándose de un incidente normal de carrera (aunque muy
vistoso). Encima, el team se apresuró a desmentir el rumor de expulsión
de Montoya que difundieron algunos detractores y le ratifica candidato a
seguir en el team. Una conducta extremadamente educada y clara señal del
deseo de Dennis de mantener a JPM si aceptaba sus condiciones
salariales, de tiempo y de perfil público.
¿Y qué pasó? El colombiano, en la decisión más osada de su carrera y de
las más exóticas de la F1, anuncia su retiro y pasa a NASCAR, donde
jamás ha militado. La decisión -inesperada para todos excepto quizá el
propio piloto- desagradó hondamente a Dennis quien, desengañado, hizo
algo que no quería hacer sin tener una solución mejor; prescindir del
sudamericano. Acaba así uno de los thriller que animó la temporada y
queda claro que siempre Dennis quiso mantener a sus pilotos pero solo
bajo sus particulares normas; han sido Kimi y Juan Pablo quienes
decidieron dejarle, el colombiano en forma polémica. Mal modo de cerrar
una carrera con más de 110GP disputados que le verá recordado más por la
polémica causada y su carácter, que por su sobresaliente capacidad para
ir rápido con cualquier monoplaza aunque no sea el mejor. Para Alonso
una gran reflexión, como esbozó Briatore al terminar el GP. “Solo espero
que allá le den lo mismo que siempre le hemos dado acá”. Hace unos meses
el español se enorgullecía de ser “llamado por el team donde está Kimi”.
Ahora se dará cuenta de que Kimi se liberó elegantemente de Dennis
mientras Montoya acaba de obrar como el niño malcriado que muerde la
mano de su padre porque no le deja cruzar la calle. Parte del malestar
de Montoya (manifiesto en su comportamiento) obedece al ambiente que hoy
reina en el circo y a la marcada xenofobia en muchos sentidos,
ejemplificada por la actitud de Coulthard. Igualmente el colombiano
digiere mal una disciplina donde los pases son imposibles y cada vez la
labor del piloto está más condicionada por factores comerciales y
políticos. Tanto él como Raikkonen se sabían campeones si recibían el
respaldo material, humano y técnico necesario, estando ambos dispuestos
a dejar McLaren si encontraban mejores alternativas. Sin embargo Kimi
obró de tal forma que ha conseguido que Renault le ofrezca la ficha
millonaria que rehusó dar a Alonso y también ha recibido de Ferrari
garantías técnicas y económicas. Quizá la crítica que Montoya hace a la
F1 y su malestar, sean fundados y justos pero Dennis se había conducido
correctamente con él. Sin duda no lo merecía la gran fanaticada del
colombiano en el mundo, ni sus patrocinantes y quizá ni su equipo por
mucho que no hubiera cumplido sus expectativas. Ahora Montoya irá a
NASCAR y si logra ganar, habrá hecho algo que ningún piloto en la
historia ha conseguido; ganar con los autos de mayores prestaciones del
mundo, desde los F3000, hasta los F1 de 20000RPM y casi 1000HP, sin
olvidar los IndyCART, los Champ Car y ahora los NASCAR, en todo tipo de
pista y por todo el mundo. Algo que, fríamente hablando, no pueden decir
ni Michael ni Alonso. ¿Es una locura? Fríamente hablando, Montoya tiene
30 años, espera su segundo hijo y tal acuerdo le permitirá –al menos-
ganar tanto dinero como en F1, sin agotadores viajes por el mundo, sin
tantos eventos de promoción u obligaciones y ejerciendo la profesión de
piloto del modo que le gusta; cuando la diferencia la hace el arrojo y
capacidad al volante, no la tecnología o algún gran gerente.
Toyota Casi con dos carros en los puntos
Trulli, con su segundo resultado al hilo, pese a las dificultades
durante los ensayos que le obligaron a largar desde box, parece haber
reencontrado su velocidad para una sola vuelta y, sobre todo, las
posiciones que dan puntos. Falseado por el múltiple retiro inicial, el
resultado en Indy hubiera sido también brillante con todos en pista y se
debió a una carrera bien medida, en la cual pudo implantar un buen ritmo
para sí mismo, su mecánica y sus gomas, estas últimas claramente más
aptas que las rivales. Acabando no tan lejos del raudo Fisichella y
notablemente delante del marchito Alonso tras aprovechar del mejor modo
sus gomas, el italiano ya parece haber olvidado su prolongado slump de
inicios de campaña. Ralf, igualmente solvente frente a Alonso, secundaba
a Trulli y casi concreta con una 5ª plaza muy buena el primer resultado
Toyota con ambos autos en los puntos, pero una falla mecánica de última
hora lo impidió. Lástima, pues había logrado olvidar los fantasmas que
se asomaban al muro de la Curva 13 y los pavorosos choques en 2004 y
2005.
Williams Nada, otra vez nada…
Tras la confusión con las gomas en Canadá, Webber y Williams esta vez
estaban seguros de haber dado con un buen compromiso en Indianápolis,
que generalmente exalta mucho el pilotaje del australiano. Tras
calificar bastante bien, el choque múltiple en la primera curva hundió
las esperanzas. El team pensó que, en tal contexto, Rosberg podría
salvar el día con su tercer resultado puntuable, pero el bisoño alemán
tuvo que ceder al avasallante Coulthard primero y a Liuzzi después, tras
buenos duelos. Al final no estaba lejos de los tres autos que le
precedían (nunca lo estuvo a lo largo de la carrera) pero finalmente el
9º y último lugar fue suyo “con un auto que no tenía problema ninguno”
según matizó un mecánico malhumorado. La falta de resultados de Williams
está produciendo una sequía presupuestaria importante, pero la llegada
de Toyota en 2007 mantiene al team con el espíritu alto.
Honda Rubens… otra vez
Button llegó decidido a despertar en USA y califica bastante bien,
aunque nuevamente Rubinho fue excelso en este ejercicio. El infortunio
involucró al inglés en la carambola múltiple y eso fue todo para él.
Rubinho pudo seguir, pero sin gomas correctas y con algún problema,
apenas pudo talonear a Alonso. En Canadá, España o Inglaterra, hubiera
sido un logro, pero considerando la baja forma del español en una pista
que no le va, hasta hubo quien se atrevió a decir que Rubens debió
intentar algo contra el español en vez de contentarse con seguirle. Al
igual que él, le benefició el postrer retiro de Ralf y suma tres puntos
que dejan mover la tabla otra vez -alejando al team BMW- aunque no traen
de vuelta el sosiego y buen espíritu de inicios de año.
BMW Sauber Mala suerte
Mario Theissen confiaba en marcar nuevos puntos, al menos con un auto y
quizá con ambos. El optimismo parecía fundado tras los cronos del
viernes de Kubica y aumentó con la buena calificación de Heidfeld y
Villeneuve, pero en carrera ambos se vieron involucrados en el
accidente; el alemán en forma directa con una espeluznante cabriola y el
canadiense sufriendo los efectos de rodar sobre los desperdicios,
padeciendo una falla mecánica cuando se proyectaba hacia un buen lugar
entre los Renault. El retiro de Ralf y la poca cosecha de Honda
minimizan la mala fortuna. Vienen innovaciones aerodinámicas
importantes, muestra que ya el túnel de Hinwil está a toda capacidad.
Red Bull
Por vez primera un Red Bull y un Toro Rosso terminan en los puntos.
Liuzzi lo debió al retiro final de Ralf, pero no es menos cierto que el
italiano había pasado toda la carrera o batallando con Coulthard, o
conteniéndole, siempre en compañía de Rosberg. El escocés agradecerá a
Montoya el resultado, culpándole –sin razón- del accidente de la primera
curva, en clara defensa de su puesto en el team. Con casi medio grupo
fuera, el resto fue administrar el material y no hacer tonterías.
Coulthard, curtido de mil batallas, lo hizo y tuvo dos puntos de
recompensa (tercer resultado del año). Liuzzi, no lejos, marca sus
primeros puntos “limpios” en F1 y los primeros de Toro Rosso. De Scott
Speed se esperaba mucho; en cuanto a lo deportivo, la carambola cercenó
una magnífica 13ª posición en ensayos; en lo promocional, sus propias
declaraciones sobre su falta de emoción al correr en casa describen el
poco entusiasmo que causa en USA ver a un paisano en F1. Klien, por su
parte, no calificó mal y acabó involucrado en la carambola. Coulthard y
Liuzzi (posiblemente el italiano en el team A) parecen una certeza para
2007, Klien podría serlo a pesar de todo y Speed no cumple las
expectativas que motivan su contratación; recibir apoyo mediático en
América, sirviendo de efectiva promoción a RedBull en suelo nuevo.
Midland: Una oportunidad perdida
Por una vez los autos rusos parecieron pintar bien. No para la victoria,
pero sí para algunas cosas, incluso quizá puntos. Albers y Monteiro
lucían competitivos en ensayos, tuteándose con los RedBull y Toro Rosso,
en parte ayudados por las Bridgestone. Ambos se las prometían felices,
pero irónicamente calificar por una vez bastante más arriba de lo
habitual fue su perdición, pues se vieron involucrados en la carambola
múltiple de la primera curva. Ambos podrían regresar a carrera, aun con
buenas expectativas de hacer algo en un pelotón muy mermado por la
ausencia de Button, los McLaren, Webber y los BMW Sauber. Sin embargo
los daños sufridos en la carambola fueron irreversibles para el veloz
Albers que no duró mucho, mientras Monteiro, a punto de perder la 9ª
plaza con Sato aun al inicio de la prueba, prefirió bloquear al japonés
y al no dejarle espacio, el choque que eliminó a ambos de la carrera fue
inevitable. Un error de precipitación.
Súper Aguri: Entre los diez mejores!!!
Una vez más los entreveros de la calificación no condenaron a los
monoplazas nipones a la cola de la parrilla, pero con un chasis viejo y
un motor poco evolucionado, era un espejismo. Aprovechando sus gomas y
la buena puesta a punto del paquete, Montagny y Sato habían preparado
una carrera que presagiaban llena de retiros (Indy, inexplicablemente,
siempre ha favorecido mucho a los team colistas) pero el galo fue
víctima inocente de la melé inicial mientras Sato, beneficiado
indirectamente por esta al rodar 11º una vez reiniciada la carrera,
lució bastante raudo. Tanto que velozmente se atrevió a insidiar a
Monteiro. El portugués no lo intimidó, sino simplemente le cerró la
puerta y ese fue el fin de ambos, en un día que podía haber acabado
diferente.
Julián Afonso Luis
julian.afonso@pasionf1.com
|