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De tanto en tanto
tiempo se reciben noticias que, además de buenas, son refrescantes y
algo semejante nos ocurrió en días pasados cuando supimos que PasionF1
había ganado el premio “Lo Mejor de Punto.Com 2005” en la categoría
“Portal de deportes a motor”.
Posiblemente quienes conozcan al detalle el mundo de la tecnología
puedan ser más ilustrativos que un servidor sobre lo que significa este
premio y cómo es visto por el ambiente, pero podemos mencionar el gran
alcance mediático de un galardón que, por encima de todo, nació para
premiar los buenos esfuerzos en la red y lo sigue haciendo, al paso de
los años. Su consolidación en el tiempo y el espacio habla de su solidez
y credibilidad así que, definitivamente, ganarlo es un gran aval. Año
tras año muchas y prestigiosas empresas de todo nivel se esfuerzan por
mejorar a fin de merecerlo en sus websites. Y la única manera de
obtenerlo es demostrando que ofrecen realmente una buena y popular
alternativa en la red para los usuarios a quienes se dirigen. Varios, a
lo largo de los años, lo han merecido pero son muchos más los que se han
quedado con el deseo de ganarlo, añadiendo prestigio al premio.
En lo personal es la segunda vez que, de una forma u otra, me veo ligado
a un premio “Lo Mejor De Punto Com” (la anterior fue con Autoemporio.com,
Portal Automotriz de Venezuela, que fuera nominado en la categoría
“Portal Automotriz”) lo cual no deja de ser anecdótico pues, en general,
nuestro principal canal de comunicación es el impreso. Esta, empero, es
la primera vez que la nominación trasciende hasta el objetivo final que
es el premio así que es una oportunidad propicia para rebobinar ese
disco duro que todo ser humano guarda en su cabeza y que, antes del boom
de la tecnología y la informática, solía llamarse “cerebro”. Así pues,
recordemos un poco.
Los meses de Agosto, Septiembre y Octubre de 2003 estuvieron, en lo
personal, llenos de grandes novedades de esas que marcan la vida de un
ser humano. A lo largo de tan particulares días, un correo llegado a mi
InBox durante los últimos días de Julio dejaba ver lo que comenzaría a
ser una realidad desde los primeros días de Agosto y que se mantiene
hasta ahora, con la promesa de perdurar en el tiempo; el proyecto de un
portal de F1 en español, pensado para el gusto venezolano y con el
objetivo de convertirse en un punto de encuentro en el cual compartir
sanamente la pasión por la F1.
A lo largo de varios años como comunicador en medios impresos y
radiofónicos de la gran pasión por los autos y los motores, se conoce
gran cantidad de personas que evalúan atentamente cada nueva iniciativa
llegada al mercado local y son capaces de enumerar con gran
meticulosidad a los cuatro vientos sus carencias, añadiendo todo lo que
ellos podrían hacer. Un trabajo estupendo ¡Lástima que eso no les deje
tiempo para demostrar con hechos sus palabras!
Lo cierto es que eso muestra que resulta muy fácil decir qué queremos
hacer pero es mucho más complejo hacerlo, considerando el entorno que
nos rodea. Usualmente nos entretenemos largo tiempo señalando los
errores y vacíos de todo lo que llega a nuestras manos sin detenernos a
pensar por un momento qué ha tenido que ocurrir desde que nace la idea
en ese disco duro llamado cerebro, hasta que el producto final llega a
nuestras manos y cómo ha influido ello en que el producto sea mejor o
peor de lo que imaginan aquellos cuyas palabras dicen que se puede hacer
mejor.
Por fortuna Rubén De Almada y Ruder Rueda pertenecen al grupo de
personas que no se conforman con meramente soñar con la perfección sino
que desean crear algo que puedan hacer crecer y evolucionar
constantemente pero, sobre todo, que sea real. ¡Un gran mérito! Si
añadimos que han logrado construir algo muy real como PasiónF1 sobre una
base tan aleatoria como el INTERNET, el mérito merece denominarse de
otro modo.
Desde aquel mes de Agosto de 2003, PasiónF1 se ha convertido en una
sólida comunidad de amigos y transmite un entusiasmo contagiante.
Existen muchos modos de ver la F1 pero, sin duda, el fanatismo no es,
entre todos ellos, el que permite disfrutarla más y quizá ese objetivo
entusiasmo, carente de fanatismo pero rebosante de sana admiración,
entre muchos otros, sea un gran mérito de PasiónF1. Se ha convertido en
un espacio en el cual un experto en la materia puede entretenerse un
buen rato o, simplemente, mantenerse informado con poco esfuerzo y sin
cancelar los altos costos de revistas, libros, servicios de información
digital, TV Cable y similares. Además permite no perderse en los
laberintos idiomáticos pues no solo se escribe en español, sino en
“venezolano”, lo cual sin querer parodia aquella frase “se habla
venezolano” que tantas franelas decora hoy y que en su día fue inspirada
por una iniciativa de un colombiano, no precisamente piloto de F1.
Por encima de todo, PasiónF1 se ha convertido en un espacio donde se
puede “aprender” y comprender realmente cómo funciona, cómo se mueve y
cómo evoluciona la F1. En lo personal, no hay ningún favoritismo hacia
pilotos o equipos del circo aunque alguno ciertamente nos haya
impresionado más que otros y el interés es exactamente igual frente a la
pantalla cuando toca contemplar otra de las tecnovictorias de probeta de
Michael Schumacher, construidas con la más exquisita teoría de la
administración o cuando nuestra pantalla se inunda con las gestas de un
Kimi Raikkonen venciendo en la raya a un inmenso Gian Fisichella en
Japón. Ese interés es el que nos lleva a exaltar los méritos
absolutamente deportivos, como los que coronaron a gente como Ayrton,
Mika o Damon que eran verdaderos genios del pilotaje con un carisma
extremo y gran capacidad de sacrificio hasta el dolor (sí, así lo decía
Ayrton “sin dolor, sin sufrimiento, es difícil que puedas extraer
beneficios de un entrenamiento”) y exaltar un poco menos los méritos de
tipo empresarial irrigados con interminables horas de trabajo altamente
profesional, a los cuales campeones como Michael o Nano deben su fama y
fortuna, aunque tengan menos de ese genio, talento y carisma que hace a
los grandes campeones y que son mejores ejemplos para las nuevas
generaciones que la insultante exultación triunfal de Alonso en Brasil
cuya expresión corporal decía a las claras “soy el Campeón porque les
derroté” en vez del más deportivo “me esforcé al máximo para ser Campeón
y lo logré” que tanto vimos en otros campeones, o que alguna de las
tretas triunfales de Michael Schumacher en las cuales el fin siempre
justifica los medios (por supuesto sólo cuando es él quien choca a los
rivales para sacarlos de su camino o se beneficia del poder político de
su equipo).
UN PRISMA DE SILICON
Obviamente, una categoría como la F1 es verdaderamente prismática y por
ello adopta el color del cristal a través del cual se mire por lo cual
es igualmente meritorio para unos el triunfo “al modo alemán” que para
otros el triunfo “al estilo romántico”, sin olvidar los que prefieran al
“método español” por razones muy válidas que obligan a ser imparcial, a
no ser peyorativo usando palabras comparativas como “mejor que” o “peor
que” y a explicar con ejemplos las razones por las cuales gana uno u
otro piloto u equipo, sea a base de talento puro como la victoria de
Raikkonen en Japón, a base de un impecable manejo de coyunturas como el
que permitió que Briatore fuera tan importante en el cetro de Alonso o a
base de virtuosismo a su máxima expresión, el caso de Senna, de trabajo
y talento combinados para superar carencias físicas y de personalidad
como Damon Hill, etcétera, etcétera, etcétera. En todos los casos,
empero, hay que tener muy claro que sin esfuerzo, sin tesón, sin
constancia, no hay triunfos. Y hay que tener claro que hasta el más
mediocre piloto de F1 tiene capacidad profesional para estar allí lo
cual se traduce en que cualquier aspirante a llegar debe exhibir, como
mínimo, la capacidad de permitir que su material se exprese a la altura
de su calidad. Ergo es que no es extraordinario ver que un piloto gana
con el mejor auto, sino que pueda a base de su talento único (la F1 es
quizá el deporte más individualista del mundo e irónicamente el que más
depende de un entorno para exaltar ese yoismo) hacer la diferencia, como
Senna, de quien se comprobó científicamente que a igualdad de auto valía
hasta 1.5” por vuelta extra sobre cualquier piloto, Prost incluido.
PasiónF1 nos ha permitido apreciar tantas cosas del circo y aprender
tanto de él, que se ha convertido en parte de nosotros mismos, de
nuestro quehacer mañanero, de las horas previas a las carreras. Y a lo
largo del tiempo ha crecido, se ha alimentado de sus propios aciertos y
errores, ha evolucionado. Ha conquistado su espacio en la red, en
nuestros corazones y también dentro del espectro del INTERNET venezolano
(incluso del mundo). Se mantiene en constante lucha contra el fanatismo
hooligan, que destruye y no deja ver las cosas como son, en pro de un
apasionamiento más didáctico y constructivo. Es, como su nombre dice,
una Pasión que demuestra que hace más quien quiere, que quien puede. Que
no es excluyente.
Existen muchos profesionales de la comunicación en Venezuela, dentro y
fuera del ámbito automotor, pero también hay quienes se hacen
profesionales mediante el perfeccionamiento de la práctica del oficio,
mejorando con la constante autocrítica y trabajo sin pausa, lo cual les
hace mejores que muchos diplomados. Un loable comportamiento que hizo
que, por ejemplo, Don Enzo Ferrari fuera considerado el mejor ingeniero
de Italia sin tener una laurea hasta que, por sus logros, le fue
concedida a título “honoris causa”. O que Nelson Piquet fuera cotizado
como uno de los mejores y más técnicos pilotos del circo, sin haber
estudiado académicamente. A la larga, sus esfuerzos, los de quienes se
convierten en profesionales a base de perfeccionar la práctica del
oficio, son más duraderos en el tiempo. PasiónF1 es, sin duda, un
ejemplo de querer hacer las cosas y de dar lo mejor de sí para hacerlas
bien, aprendiendo todo lo que haya que aprender en el ínterin.
En días pasados Rubén nos expresó su deseo de compartir este triunfo con
este servidor pero, en realidad, el triunfo es suyo y de Ruder, como
padres de la idea y como los que la han hecho crecer con el granito de
arena diario, solidarizándose y ofreciendo su trabajo y sincera
dedicación a los fines de hacerlo crecer y mejorar constantemente,
aprendiendo lo que haya que aprender y haciendo lo que haya que hacer,
siempre bajo el criterio de la honestidad. Es un triunfo de los
moderadores y tantos amigos de la página, a los cuales también hay que
felicitar por su trabajo no siempre reconocido con otra cosa que con la
presencia o con un e.mail diciéndole “felicitaciones” sin siquiera la
ocasión de ver la cara a quien expresa sus elogios. Amigos, entre los
que recuerdo a vuelo pájaro, los de Marilú, Enrico Castagnetti,
Nerrito2003, Chikurria, F1VE, IceMan, HondaLover, Montoyateam y tantos
otros. Es un triunfo de toda la comunidad que ha aprendido a congregarse
en este punto de reunión para compartir sanamente, sin buscar
protagonismos y únicamente por el gusto y el amor por la F1. Pero, sobre
todo, es un ejemplo de trabajo, de esfuerzo en conjunto, de creatividad
e iniciativa y de que sí se puede dejar de decir “se puede hacer” o “yo
puedo hacerlo mejor si hago tal y cual cosa” para invertir ese mismo
tiempo en hacerlo contando con el activo más importante de todos, el
deseo de hacerlo lo mejor posible.
DE LA INFORMACION DISPERSA A LA SOBRESATURACION
El primer GP lo hemos visto por TV con apenas nueve años y la impresión
dejada por los Lotus negros del JPS Team y los Renault Turbo de Jean
Jabouille y René Arnoux fueron el acicate para intentar saber más de un
mundo que luego presentó otros héroes de fábula de ese “hoy” en forma de
Piquets, Gilleses o Didieres, pero también de ese ayer del cual hablaba
mi padre con frecuencia formado por los Clarks, Fangios o Mosses. Desde
entonces hemos vivido en vivo y directo la mayoría de las emociones de
cada GP. Era una época diferente, en la cual uno tenía que pescar con un
pequeño radio de transistores en el oído la emisora radial que
transmitía las carreras porque no siempre eran radiadas localmente y a
veces, si se tenía suerte y un buen radio con varias bandas, era posible
captar alguna emisora o noticiero foráneo que lo transmitiera, a pacto
de averiguar como se pudiera la hora exacta. Una época diferente donde
ver escrito en el fondo de la página central del cuerpo de deportes de
un diario algo como “Fulano hizo la Pole en Monza” o “mengano firmó con
el team Ferrari” era algo digno de ser aplaudido (¿puede creer que el GP
de Venezuela de 1955, válido para el Campeonato del Mundo no tuvo
cobertura de prensa y que todo lo que la historia recuerda de él lo
debemos a los periodistas que vinieron del exterior a reseñarlo para sus
medios?). Época diferente donde la información era más bien poca y
dispersa, incluso cuando comenzaron a transmitirse los GP por TV en
trabajos cuya calidad solo demostraba la falta de cultura en la TV
venezolana para transmitir eventos automovilísticos. Época diferente
donde una revista extranjera era costosa y dificilísima de obtener, amén
de obligar a especializarse en el idioma en cuestión con el aliciente
adicional de que ninguna revista gringa suele ser particularmente
generosa en temas del circo y sus integrantes a diferencia de las
francesas, alemanas e italianas, más difíciles de ubicar en Venezuela y
con precio en consonancia con su exclusividad. Época en la cual, si uno
quería saber quién era el Pole antes de la transmisión por TV, tenía que
levantarse muy temprano en la mañana (si en el último noticiero
transmitido a media noche no decían nada) y ligar, entre muchas cosas,
que el periódico hubiera llegado al quiosco más cercano a casa, que el
quiosquero ya los tuviera acomodados y que dentro del periódico hubieran
publicado la información. Época en la cual las transmisiones de TV
comenzaban justo casi con la luz verde sin que se supiera bien quiénes
iban desde la tercera fila hasta atrás, quiénes no pre-clasificaban,
quiénes no clasificaban y por cuál razón (antes era normal que un
incidente a consecuencia de un error de manejo pudiera dejar fuera a un
Arnoux o a un Piquet desde los ensayos) o quiénes eran los pilotos que
entraban o salían pues las nóminas fijas, como las actuales, eran algo
bastante raro en esos tiempos. Había un gran componente de pasión y de
ilusión.
Hoy tenemos la posibilidad de acceder a mucha información sobre el
circo, por todos los medios posibles y añadamos la presencia de un medio
mucho más poderoso que los impresos o radiales, casi tan descriptivo
como los audiovisuales y cuyo alcance es impresionante e incomparable;
INTERNET. Es muy difícil, entre tanta información, depurar qué vale la
pena y qué no. Quienes llevan muchos años siguiendo al circo y
comprenden más o menos su forma de “pensar” pueden depurar bastante el
cúmulo de información y no siempre lo logran. En otras palabras, cuando
antes había pocos medios de información, pero la mayoría de gran
calidad, hoy abunda de todo y se corre el riesgo de “perderse”. Se corre
el riesgo de creer que una maniobra que hoy debe ser estándar para un
piloto profesional como el pase de Alonso a Schumacher en 130R en el
pasado GP de Japón, sea realmente extraordinaria solo porque muchos
medios la describen como tal. En realidad el circo hoy está en una
enorme crisis de espectáculo entre otras cosas y eso lleva a que las
revistas, las transmisiones de TV y muchos medios informativos que viven
del espectáculo, pregonen a los cuatro vientos que ha habido un evento
extraordinario para mantener entretenida a su audiencia. Pero eso, más
que bueno o malo, es simplemente algo que está ocurriendo y como tal
merece nuestro interés.
En alguna ocasión este servidor fue fanático furibundo de gente como
René Arnoux o Ayrton Senna. En el caso del francés, tal fanatismo (de
acuerdo, justificado) solo permitió que nos perdiéramos del virtuosismo
de Alan Jones (no fuimos los únicos y por ello al australiano se le
llama, injustamente, uno de los “campeones oscuros” del circo), de
Jacques Laffite y de otros buenos pilotos, amén de no apreciar en su
justa medida el ascenso del jovencito llamado Nelson, solo porque nos
molestaba que fuera él y no el querido René quien acumulara triunfos.
Por fortuna los videos quedaron y pudimos, con madurez, más
apasionamiento y menos fanatismo, disfrutarlo a plenitud. En el caso de
Senna, el rival francés era simplemente “el enemigo”. Hoy, empero, hemos
de reconocer que sin la exigencia profesional de un Prost a sus
espaldas, Ayrton no hubiera sido ni la mitad de lo “mágico” que fue. Y
tales experiencias nos dan para extrapolar que, por ejemplo, si las 51
profesionales victorias de Prost, debidas a un exquisito aprovechamiento
de los medios disponibles a base de trabajo y no poco talento innato,
han quedado aplastadas por el recuerdo apasionado de las gestas de un
Gilles o de un Ayrton, tales gestas (pongamos el triunfo de Kimi en
Japón o su derrota en Nurburgring en este grupo) perdurarán más que el
volantazo que Schumi le tiró a quien sabe quién para ganar su no se
cuantos cetros o las órdenes que los Todt y Briatore de turno le dan a
los ingenuos Barrichello y Fisichella también de turno, para bloquear a
sus rivales o Dios sabe qué más para que su piloto favorito, el Schumi o
Nano de turno, parezca ser un genio del pilotaje cuando la realidad es
que son el centro de toda una maquinaria engrasada y ensamblada solo
para hacerles ganar. Y de nuevo, no es una alabanza o crítica,
simplemente es el resultado de la observación omnisciente, el gran
placer que le queda a tantos como nosotros que, por no poder correr en
los autos que hoy tripulan Montoya y sus amigos, debemos conformarnos
con ver y nos hemos ganado el derecho a saber todo lo que requiramos
saber para comprender adecuadamente qué vemos. Una visión romántica que
PasiónF1 ha capturado de lo mejor y ha fortalecido con la indudable
ayuda de la tecnología.
En lo personal ha sido un honor (“¿ha sido?” ¿eso no suena a despedida?
Digamos mas bien “es y seguirá siendo”), un placer y un privilegio
pertenecer a esta familia y, más que aceptar el agradecimiento de Rubén
y Ruder, es un servidor quien agradece a ellos y a ustedes porque me han
permitido compartir con muchos nuevos amigos el tema que ha movido toda
mi vida. La maravillosa F1.
Y… esperemos no pecar por falta de originalidad al volver a felicitarles
a todos por ser Lo Mejor De Punto Com.
Julián Afonso Luis
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