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¿Michael Schumacher?
El mejor del momento, el más exitoso de la historia, el más profesional,
el de mayor capacidad gerencial y el más trabajador en los aspectos
necesarios dentro y fuera de las pistas. Pero no el mejor piloto y quizá
tampoco el mejor conductor, por supuesto lejos de ser el más
carismático. El balance entre lo que se hace dentro y fuera del auto
favorece mucho más a hombres como Ayrton Senna y Alain Prost,
habilísimos en la puesta a punto y capaces de hacer maravillas al
volante amén de dotados de mayor carisma que Schumi, al menos la mayoría
de las veces pues Ayrton pecaba de arrogante y Prost solía exceder los
límites de los escrúpulos cuando le daba por ponerse maquiavélico.
Michael, en cambio, es muy constante y tiene muchísima experiencia, lo
cual balancea sus puntos negros; flojo para pasar autos, sucumbe a la
presión, es fuerte cuando su material es fuerte, compitiendo en igualdad
de material no hace la diferencia y no lo piensa mucho para imponerse a
cómo de lugar, incluso recurriendo a tácticas no-deportivas.
Irónicamente, sin ser un dechado de carisma y simpatía, sí es un buen
relacionista público al punto de ser el mejor embajador que hoy tiene el
circo. Senna y Prost se batieron entre ellos en el seno del mismo equipo
pero, además, tenían una fuerte competencia de otros equipos; Mansell,
Piquet, Berger... Schumacher jamás ha tenido que batirse contra un
compañero de equipo en igualdad de condiciones y, sin duda, el actual
plantel de pilotos es de mucha inferior calidad que hace diez años.
Frente a Hill, Michael se impuso aplicando tretas psicológicas que
fueron minando la moral del rival y la de su equipo haciéndoles cometer
errores, pero Hill era mejor que Michael evaluando solo elementos de
trabajo en box y de manejo puro y duro. Schumi sería incapaz de hacer
con un Minardi lo que hizo Hill con Arrows en 1997. Schumi no podría
hacer con Sauber lo que hizo el propio Hill con Jordan en 1998. Al
abandonar Williams, Hill tenía 22 victorias en GP con menos de cien
participaciones, un récord que Schumi, ni siquiera con la avalancha de
triunfos conquistada con el team que junto al sequito técnico que se
trajo de Benetton para ponerlo a las órdenes de Jean Todt, ha podido
rozar.
¿Kimi Raikkonen?
Un verdadero talento natural que debería centrarse en cultivar
adecuadamente esa habilidad y en orientar definitivamente al team en la
construcción del auto en vez de esperar que sea este el que le de la
máquina que necesita para ganar. También debe centrarse en su rol de top
driver dentro de las pistas y no dedicar tanto tiempo a las tentaciones
mundanas que destruyen campeones.
¿Juan Pablo Montoya?
Lo mismo que Raikkonen, pero añadiendo su dañina irreverencia. Hoy día
ganar un GP es una hazaña, pero hacerlo con un auto no del todo
competitivo, en una pista difícil, contra un talento tan en forma como
su auto, en un año en el cual Ferrari tenía un material demasiado
superior y, encima, pesar más de 80kgs en báscula tras la carrera raya
en lo genial. ¿Porqué desperdiciar todo eso con conductas como la que le
hizo perder las carreras de Bahrein y San Marino?
¿El sucesor de Ayrton Senna?
Podría ser Rubens Barrichello, al ser el piloto brasileño más exitoso en
F1 tras su desaparición. Debería ser Juan Montoya, como el piloto
sudamericano más exitoso en F1 después de él. Eso, al menos, por lo que
respecta a su rol pues, por palmarés, sumar todo el palmarés
sudamericano desde su muerte en 1994 no se acerca a lo que él logró en
once años de competencias. ¿Cómo puede ser que Montoya calce el rol de
sucesor de Ayrton cuando ha ganado la décima parte de lo que venció el
brasileño? Es, fríamente hablando, el mejor sudamericano en el circo
actualmente sin discusión, pero eso solo evidencia qué bajo es el actual
nivel del circo. Antes, para ser el mejor sudamericano de la F1, era
necesario ganar tres cetros mundiales y eso solo otorgaba una ventaja
marginal (Senna Vs. Piquet) pero hoy basta con ganar cuatro GP. Por no
hablar sobre el mejor piloto brasileño de la actualidad al comparar a
Massa con Barrichello cuando antes el duelo entre Piquet y Senna
exacerbó la histórica diferencia entre cariocas y paulistas. Aquello,
para que tengamos una idea, equivalía al duelo beisbolero entre los
“eternos rivales”.
¿Fernando Alonso?
El nuevo producto creado por Flavio Briatore con la receta que una
vez usó para construir a Schumacher, pero mejorada. Con experiencia
podría convertirse en un óptimo profesional pues es muy joven y
físicamente aun está rebosante de energía pero corre el riesgo de
obnubilarse, de creer realmente cada vez que Briatore le dice que es el
mejor y, por ello, delegar todo al talento en pista y que sea el team el
que se preocupe de poner a punto el auto, de coordinar las estrategias,
de que le rodee un entorno que le permita ganar. Maneja muy bien siempre
que se le resuelvan los demás problemas. Si el séquito congregado en
torno a él por Briatore para hacerle ganar falla, Alonso es incapaz de
destacar, cosa que sí hará un piloto realmente talentoso. Schumacher, al
verse en una situación similar, decidió compensar con mucho trabajo
fuera del auto y ganando toda la experiencia posible la falta de
verdadero talento. Ambos, Schumi y Alonso, son muy hábiles, pero no
realmente geniales.
¿Flavio Briatore?
Uno de los gerentes más brillantes jamás habidos en el automovilismo
deportivo. Muy hábil para conducirse justo sobre la tenue línea que
separa la legalidad de la ilegalidad, precursor de tendencias como la de
ceñirse a los reglamentos buscando no ser ilegal en vez de pretender
ajustarse a la legalidad, generando polémicas sobre lo que significa
estar dentro del “espíritu del reglamento”. Michael Schumacher no es el
mejor piloto de todos los tiempos sino el resultado de una reflexión de
Briatore quien aplicó un estudio de
Fortalezas-Oportunidades-Debilidades-Amenazas y obtuvo como resultado el
identikit del piloto que podría funcionar mejor; Joven, fuerte, de
personalidad maleable, capaz de creerse el mejor solo porque Briatore lo
decía y que hubiera comenzado a competir en carreras desde muy niño para
llegar al circo joven pero con mucha experiencia profesional. Fernando
Alonso es el resultado de otro estudio similar.
¿El invento técnico
más ingenioso del circo?
La aplicación del efecto-suelo en forma total por parte de Colin Chapman
en 1977 y toda la pléyade de ingenios aplicados entre 1981 y 1982 para
compensar la eliminación de las faldillas en 1980 (la suspensión
plegable de Brabham es solo un genial ejemplo) o la triquiñuela aun no
explicada del todo mediante la cual Flavio Briatore pudo usar un control
de tracción disimulado en el Benetton de Schumacher en 1994..
¿Rubens Barrichello?
Uno de los mejores escuderos que pueda tener un piloto como Schumacher.
¿El Campeón del
Mundo más justo?
Hubiera sido Damon Hill en 1994.
¿El Campeón del
Mundo más injusto?
Michael Schumacher en 1994.
¿La largada más
impresionante?
El vuelo de Ralf Schumacher sobre Rubens Barrichello en el GP de
Australia 2002 para llegar líder a la primera curva... a varios metros
del piso.
¿La pasada más
impresionante?
Hay varias... Mika Hakkinen sobre Michael Schumacher en Spa 2000. Una
joya. Nigel Mansell sobre Nelson Piquet en la penúltima vuelta del GP
británico 1987. De infarto. El intento fallido de Alain Prost por
arrebatarle la punta a Ayrton Senna al final de la corta recta del
Hungaroring en 1988. La maniobra con la cual Montoya superó a Michael en
el GP de Europa de 2003 o esa perla, hablando (o peleando) con el alemán
en su propio y arrogante idioma en Brasil 2001 en apenas su tercer GP.
Quizá aquella vez en la cual Montoya marcó el record de velocidad al
final de la recta de Indianápolis para adjudicarse la vuelta más rápida
y pasar a Schumacher por fuera arrebatándole la punta de esa carrera en
¿2001?.
La primera vuelta
más impresionante.
Posiblemente la de Ayrton Senna en Donnington 1993. Pero también
recordamos otra en 1985, cuando un auto cuyas prestaciones eran
equivalentes al actual Minardi, fue la herramienta con la cual un gran
ex Campeón hizo toda una hazaña. En una parrilla de salida con 26 autos
y habiendo calificado último, el australiano Alan Jones tripulaba un
poco potente Lola Beatrice con un poco potente motor Hart y preparado
por un team debutante en F1. Al terminar la primera vuelta en la
exigente pista de Brands Hatch, el ex Campeón iba 13º. No medió ningún
accidente, ni ninguna carambola... pasó limpiamente a doce autos.
¿El mejor foro de
PasiónF1?
Hay varios... todos aquellos donde se aportan informaciones
constructivas, donde se comparte, donde se respetan las normas y donde
todos son apasionados del mismo tema, que carecen de un mal muy
internetero; hacer o decir cosas que jamás se harían si alguien nos
estuviera mirando, confiando precisamente en la complicidad de que nadie
nos está mirando ni sabe quienes somos. ¿El mejor forista? Todo aquel
que escribe para compartir sus conocimientos, aciertos y errores con
toda una comunidad, no quien pretenda alardear de sus conocimientos.
Hoy, en cualquier afición, el fanatismo es solo un primer estadio que
superar para convertirse en apasionado y, entonces, disfrutar con todo
lo que ocurre; con las carreras aburridas y con las entretenidas, con
las victorias o derrotas de Ferrari, con los logros o desventuras de
Minardi, con el carácter de Juan Pablo o con la falta de madurez
campeonil de Alonso. Nadie tiene virtudes, nadie tiene defectos.
Sencillamente “son” y eso es lo que da condimento a la F1. Los recientes
downs de McLaren no manifiestan un defecto en este equipo sino que
constituyen un sabroso tema de discusión e investigación. La caída de
Ferrari no es la oportunidad de hacer leña del árbol caído sino la
oportunidad de esperar al sucesor y examinar las condiciones en las
cuales llega al trono de Schumi. La batalla entre Michelin y Bridgestone
no permite ver que uno gane y otro pierda, sino verificar que gracias a
ella los autos siguen siendo más rápidos este año pese a usar motores
menos potentes y aerodinámicas menos permisivas sin hablar de las
limitaciones impuestas a los propios cauchos. Decía Eddie Irvine que la
f1 es maravillosa por la cantidad de cosas que tiene. Son las que
debemos buscar, las que debemos compartir, las que nos deben asombrar.
¿El equipo favorito
de F1 de todos los tiempos?
Quizá el Renault oficial de la época de Jabouille y Arnoux, quizá el
Williams de la misma época.
¿El equipo menos
aplaudido del circo?
Posiblemente el Benetton de 1994 y 1995, donde siempre pareció que el
fin justificaba los medios.
¿La carrera más
triste?
El GP de San Marino en general. El apartheid de 1982, el repudio a
Patrese en 1983, la aburrida procesión de 1984 donde no ganaron ni el
mejor auto ni el mejor piloto sino el que consumió menos gasolina en el
marco de un reglamento ingenuo, la cascada de retiros en las últimas
vueltas de 1985, el accidente brutal de Piquet en Tamburello en 1987, el
inicio de la guerra civil entre Senna y Prost en 1989 o la horrible
jornada de 1994. Una lástima, porque la carrera siempre suele o solía
recibir una de las aficiones más embriagantes del circo.
¿El mejor piloto
venezolano?
Podría ser Ernesto Viso con su rol de primer plano en la antesala al
circo, o Pastor Maldonado por su puesto en el RDD de Renault y su
reciente test con el Minardi de F1, o Rodolfo González con su brillante
actuación al volante de autos competitivos y merecedor, por tenacidad, a
disputar su primera campaña profesional con un team de primer nivel, o
Milka Duno que pese a su teórica condición de debilidad por ser mujer
exhibe constancia y profesionalismo al manejar en las pistas y al
manejarse en el ambiente o Luis Schiavo que pretende revalidar su cetro
en Star Mazda al tiempo que prepara su salto a Champ Car donde probó con
resultados halagadores, o Johnnino Cecotto, Bruno Orioli Jr., Ricardo
Vassmer, Enzo Potolicchio, Maurizio Scala, Ricardo Imery y cualquier
otro compatriota que milita en ultramar que hayamos omitido sin querer.
Seleccionar uno de estos nombres e incluso alguno que hayamos omitido
involuntariamente es un verdadero error pues todos ellos merecen,
independientemente de la categoría y los resultados que obtengan, el
mejor comentario y el mayor de los aplausos. Sin federación que les
impulse, sin poder foguearse en ningún Campeonato Nacional, sin más
experiencia comercial que el instinto de algún familiar que confió en
sus sueños, sin más arma que el deseo de llegar lo más lejos que se
pueda en la medida que se dispongan medios para vivir en el exterior y
tener buen material para competir, que estén activos en nómina fija en
Campeonatos promocionales federados y reconocidos en mecas
automovilísticas como USA, Italia, Francia, Inglaterra o toda Europa, y
que encima lo hagan formando parte del grupo protagonista proviniendo de
un país que no es una potencia automotriz y que publicitariamente
hablando solo ha sido conocido mundialmente por sus misses y por lo
ocurrido en el ámbito político en los últimos años, debe ser aplaudido.
Habilidad, tesón, seriedad y pasión por las carreras han sido los
ingredientes que, en todos los casos, han superado todo tipo de
barreras. Todos merecen llegar lo más alto que se pueda y a estas
alturas, todos deben sentir el peso de su afición facilitando la tarea
de encontrar patrocinios. Ya es muy duro tener que abrirse espacio fuera
para tener que vivir luchas intestinas localmente. Todos los pilotos
locales deben tener, luego de su grupo más íntimo, sus primeros
auspiciantes y promotores a sus colegas sólo por el hecho de que todos
luchan por lo mismo y ante las mismas adversidades. Luego de ellos, al
ambiente y luego a la afición. Y si aun así alguien desea manifestar su
favorito por uno solo de ellos, lo correcto será hacerlo sin
menospreciar, criticar o desmerecer a los restantes que igualmente hacen
un valiente esfuerzo que, por encima de todo, debe y merece ser
reconocido.
Ahora bien, si nos preguntan por el mejor de todos los tiempos... ya es
otra cosa. Johnny Alberto Cecotto, ex compañero de equipo y buen rival
para Ayrton Senna, leyenda de las carreras de turismo, ganador en casi
todas las latitudes del globo, todavía el Campeón de Motociclismo más
joven de la historia, único nativo con puntos en el circo y poseedor de
uno de los mejores currículos del deporte a motor de toda habla hispana
desde los tiempos de Carlos Reutemann.
Julián Afonso Luis
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