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Sin duda este modo de relacionarse con otras personas que nos brinda la web ha revolucionado nuestra manera de ver ciertas cosas, permite aprender mucho y no perder tiempo buscando personas a las que interese el mismo tema que a nosotros. Y es un lugar ideal para lanzar preguntas, algunas que se quedan sin contestar si los moderadores no están conectados o alguno de los foristas desconoce la respuesta. Un tema interesante para desarrollar, como un cuestionario de preguntas y respuestas. Estas, antes que nada, pertenecen al apasionado y responden las preguntas más frecuentes. ¿Primer Grand Prix personal? Alguno, sin recordarnos cual, disputado en 1978. Fue transmitido por radio, lo escuchamos por carambola y lo ganó un Lotus. Desde Argentina 1980 conocíamos casi de inmediato (más tardar el lunes o martes siguiente) el resultado y las incidencias de cada carrera. Desde Francia 1983, en vivo por 750AM y, desde Brasil 1984, en vivo por TV (en su mayoría) siendo oportuno recordar que esa carrera la narraron Vicente D´Alessandro y Omar “Tury” Agüero con la asistencia directa de un joven estudiante de comunicación social; Octavio “Octano” Estrada. En Venezuela el primer GP de F1 transmitido por TV fue el de España hacia 1968, donde Humberto Galarza formó parte del grupo de comentaristas. ¿GP perdidos por TV? El más recordado fue el de Detroit de 1986, que no lo transmitió la TV local para dar prioridad a un partido de la semifinal de México ´86. Si mal no recordamos fue entre Dinamarca y España y Emilio “el Buitre” Butragueño marcó varios goles. Lo que no pudimos olvidar fue la decepción al ver al favorito sentimental –René Arnoux- disputando con Nelson Piquet la punta. El choque entre ambos fue inevitable y eso le dio la vanguardia al otro Ligier, al de Jacques Laffite. Fue la última vez que un Ligier tomó la punta. Ganó Ayrton Senna con el Lotus negro. En realidad los GP de USA han sido anómalos para nuestra TV, quizá por la hora de llegada de la señal en vivo. En 1984 la carrera, que arrancó a las 4pm hora Caracas, comenzó a ser transmitida después de las 6pm “en vivo y directo”. En 1985 la señal también fue interrumpida. En 1986 hubo un pequeño inciso en medio del fútbol para ver un resumen de dos minutos y el momento en que ganó Senna. En 1985 nos perdimos el GP de Italia y el de USA por causas ajenas a nuestra voluntad. ¿El mejor piloto? Entre los que hemos visto correr, sin duda Ayrton Senna y Alain Prost. Nelson Piquet también fue extraordinario, al menos hasta firmar con Lotus y perder allí el deseo de correr antes de ser retirado por Schumacher en Benetton. Entre los que hemos visto en videos históricos, los clásicos; Juan Fangio, Stirling Moss y especialmente Jim Clark. Actualmente, Michael Schumacher pero el nivel era mucho más exigente en tiempos de Senna y Prost que ahora. ¿El peor piloto? Es difícil ser tan peyorativo en el circo porque incluso para calificar último en la parrilla se requieren notables condiciones físicas y mentales. Alex Yoong, por ejemplo, era todo un atleta olímpico y de los pilotos más en forma de esos días. En esta época el auto hace mucho al piloto, pero no a la inversa. Un piloto promedio en un buen auto puede ser muy competitivo, pero desde hace ya mucho un extraordinario piloto en un auto del montón o menos que eso, no puede hacer mucho salvo sea un genio consumado. El mejor ejemplo fue Jackie Stewart y, desde entonces, solo Damon Hill ha sido capaz de superar las limitaciones del auto; lo hizo en 1992 calificando y terminado carreras con un Brabham que se desarmaba de solo mirarlo; en 1997 casi ganó un GP con un Arrows desahuciado y al año siguiente le dio a Jordan su primer GP en un auto de mitad de pelotón. Empero, pilotos malos... quizá vale más la pena decir “pilotos debajo del nivel” y en ese grupo habrá que inscribir nombres como el de Esteban Tuero que quizá era demasiado joven para la categoría. También los ha habido con más dinero que talento como Phil Adams, que relevó a Zanardi en Lotus en 1994 cuando el italiano sufrió el incidente en Spa. Para Colin Chapman el peor piloto del mundo era Brian Henton pero el británico, al año siguiente de ser despedido de Lotus, recaló en F2 y ganó la corona. Vale quizá la pena mencionar, dentro de cada equipo hoy activo, el piloto que menos éxito ha tenido en los años recientes. Ferrari: Ivan Capelli. Una temporada decepcionante en 1992. BAR Honda: Jacques Villeneuve. En 2002 y 2003 simplemente corrió por correr. Renault: Difícil decirlo por la juventud del actual equipo y la poca rotación, pero seguramente Jenson Button sería una elección más justa que la de los actuales titulares o Trulli. Entre los hombres Renault del primer período, el más flojo fue Eddie Cheever que, empero, acabó ranqueado 6º durante su único año con la Regié BMW Williams: En sus inicios Frank tuvo muchos pilotos con más dinero que talento. Patrick Neve quizá haya sido el último. Derek Daly sencillamente no era un piloto de top team y tampoco recibió buen apoyo. Jean Luis Schlesser fue un campeonísimo que solo corrió un GP y lo hizo con Williams, pero cometió un pecado que el circo jamás le perdonó; contribuyó al retiro de Senna en la antepenúltima vuelta del único GP de 1988 que McLaren no pudo ganar. McLaren: Desde la toma de control de Dennis al frente del Marlboro Project 4 realizado por el recién nacido McLaren Team que reemplazaba a lo que fue McLaren International, el piloto que menos cumplió con las expectativas fue Andrea De Césaris, óptimo por velocidad y capacidad de control pero exuberante por naturaleza y más en su primer año en el circo. Con Dennis, debutando en F1, destrozó ocho autos en una temporada, un record aun vigente. En McLaren Mercedes, no ha habido pilotos malos aunque Hakkinen y Raikkonen pertenecen a la raza de talentos superdotados. Sauber: Para muchos Pedro Diniz era un piloto “de valija” pero en realidad el brasileño tenía garra al volante y clase, aunque no mucha habilidad en el trabajo en box ni capacidad de liderazgo, lo cual se hizo sentir en un team pequeño. La experiencia le ayudó a mejorar y la convivencia con Damon Hill también. Quizá los que menos rindieron en Sauber fueron los italianos tipo Morbidelli o Larini, pero estos tenían limitaciones en cuanto al material disponible para correr. Jaguar: Difícil decirlo. No sería justo mencionar nombres como los de Reginaldo Pizzonia o Justin Wilson por ser los que menos resultados recogieron, pues en ello el team tuvo bastante que ver. Tampoco sería justo mencionar al hombre-podio del team, Eddie Irvine ni a Pedro De La Rosa. Toyota: Allan McNish fue el que recogió menos resultados en GP si bien el team estaba bastante joven como para garantizarle la misma atención de Mika Salo que tenía el ambiente más por la mano y era muy experto. Sin embargo quizá la mayor decepción fue la de Ryo Fukuda, que por ir y venir entre Honda y Toyota, lo único que logró fue quedarse en el umbral del circo. Jordan: En tiempos recientes, Timo Glock. Quizá más que todo porque todo el mundo pensó diferente de él tras su soñado debut en un rocambolesco GP de Canadá. Luego las cosas volvieron a su nivel y el alemán simplemente no pudo ir más arriba de lo que su auto podía aspirar; los últimos lugares en la parrilla. Definitivamente no Sato y quizá haya que regresar muy atrás, a los inicios del team, para encontrar dos carreras decepcionantes de Ivan Capelli que acabaron con lo que había comenzado siendo una relación auspiciosa. Minardi: En palabras del propio GianCarlo, si Adrián Campos hubiera sido más disciplinado y menos amigo de las fiestas durante los GP, pudo haber hecho algo mejor. En tiempos recientes es muy difícil juzgar pues el auto es el menos competitivo del plantel y, si quisiéramos definir a Zsolt Baumgartner como el más flojo en razón de la inferior calidad del automovilismo húngaro, cometeríamos el error de omitir a uno de los pocos hombres capaces de marcar puntos con ese auto (lo de Baumgartner en Indy el año pasado fue por mérito propio pues planteó su carrera justamente en función de aprovechar su material sin involucrarse en accidentes como los que sufrieron pilotos que por tener mejores carros y equipos no tenían que tomar tantos riesgos, como Alonso) en los últimos cinco años. Alonso, por cierto, no está en ese grupo pues de las dieciséis carreras que disputó para Minardi solo acabó una, en 10ª posición. Schumi, en su primer año completo en F1, tenía mejor auto y equipo, pero también acabó 4º en el mundial y ganó por mérito propio su primer GP en una carrera durante la cual los ídolos consagrados como Senna, Mansell y Berger erraron. ¿Cuál será el criterio con el que Briatore opina que los años de novato de Michael fueron peores y dejaron ver muchos más errores que los de Alonso? ¿El mejor auto? Indudablemente el McLaren Honda MP-4/4 de 1988. Pudo haber ganado todas las carreras ese año y, a memoria, en un año de 16GP ganó 15, hizo 11 dobletes y solo experimentó una falla mecánica que obligó al retiro; la rotura del motor de Alain Prost en Italia cuando iba 2º tras Senna. Si mal no recordamos solo en Inglaterra la parrilla de largada no tuvo al menos uno de los dos rojiblancos y, si la memoria no nos sigue traicionando, Ayrton Senna hizo trece Pole contra dos de Prost en ese auto. Hubo alguna falla de afinación del motor en el auto de Senna en los GP de Portugal y España, más el retiro de Prost en Inglaterra aunque en ese entonces fue más por el deseo del piloto de no correr en una pista que consideró peligrosa debido a la lluvia. El único retiro de Senna ese año fue el de Mónaco y en Italia, donde no vio la meta, quedó oficialmente clasificado 11º. Además dio un vuelco a la forma de diseñar monoplazas de F1 en lo sucesivo y también a la de organizar equipos. ¿El mejor narrador-comentarista local? Cada cual, a su manera, aportó lo suyo. Sin los errores de D´Alessandro y Agüero, ninguno de los actuales hubiera tenido oportunidad, siendo justo reconocerles como pioneros que asumieron todos los retos y riesgos que suponía intentar imponer en Venezuela un deporte hasta entonces marginalmente seguido. Ambos, en su día, fueron muy criticados pero las condiciones bajo las cuales transmitían eran muy elementales, manejaban muy poca información y tampoco existía una “cultura” de cómo transmitir GP, mucho menos nadie que fungiera de maestro en medio de una miríada de críticas destructivas. Esta “cultura” fue surgiendo precisamente porque sobre la base impuesta por D´Alessandro y Agüero había espacio para mejorar detalles a tenor de la experiencia acumulada y gracias al feedback generado por el público. Se les criticaba ser muy “propaganderos” pero, tras bastidores, la realidad era que el espacio contratado por satélite era caro y los derechos de TV también. En tan justo espacio era necesario ofrecer a quien quisiera patrocinar eso, suficiente retorno de imagen. D´Alessandro y Agüero convocaron a los primeros patrocinantes de este hoy muy popular deporte (en Venezuela) y estos eran empresarios a los cuales gustaban las carreras de autos a quien gustaba ver su nombre asociado al del producto o empresa que representaban. Sin ellos, hubiera sido imposible fomentar afición en Venezuela y convertir a la F1 en el deporte rating que es hoy. ¿El mejor narrador-comentarista extranjero? Entre los que hemos escuchado, los brasileños de TV Globo, en la última época de Ayrton Senna en F1 eran extraordinarios pero también por esos días el espectáculo era de primera calidad y muy emocionante. Don Guillermo Vélez tiene una particular habilidad para narrar los GP por radio. Por época los italianos también suelen formar una rara especie de buenos comentaristas. ¿La mejor narración? En lo personal recordamos dos; el GP de Australia 1986, quizá más por lo emotivo de la carrera que por otra cosa y las últimas vueltas del GP de Mónaco de 1992. Estas, a cargo de Vicente D´Alessandro (ese año hacía dupla con el profesor Robert Rodríguez en RCTV) están cargadas de emoción y sensibilidad. Es quizá lo que se ha perdido en la actualidad; la capacidad de generar emociones, pero posiblemente también se deba a que últimamente los GP no ofrecen finales como ese. El reciente GP de San Marino, con la final entre Alonso y Schumacher, no fue tan vibrante como aquel de Mónaco, pero es de esos que generan emociones que deben ser transmitidas en pantalla. ¿La peor narración? Hay unas cuantas, a veces por causa de la deficiencia en la señal de audio o video, otras por razones humanas. En la mayoría pareciera recurrirse demasiado a la improvisación. Pareciera no comprenderse la necesidad de decirle al televidente porqué está viendo lo que ve en pantalla y no meramente describirle lo que “ve”. El actual espectador no quiere escuchar que un Renault va primero y un Sauber segundo pues lo está viendo y la impecable generación de caracteres que proporcionan las cualitativas y globales transmisiones supervisadas por FOA asegura que se de cuenta, lo que busca el actual espectador es que se le explique “porqué” hay un Renault ganando y un Sauber escoltándole. Continuará....
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