¡ FELIZ TEMPORADA 2005 ! 
Por: Andrés Ignacio Fortique Schmidke.

Habiendo ya pasado el “correcorre” navideño comprando regalos para poner en el pino cerca del pesebre o nacimiento, así como del ajetreo del año nuevo, cuando además de atiborrarnos con las hallacas, los bollos, el pan de jamón, el pavo relleno, el pernil de cochino, la ensalada de gallina, la torta negra, el panettone, el turrón de Alicante y de Jijona, el dulce de lechosa en almíbar con sus odiosos clavos, las cerezas, dátiles, nueces, avellanas y almendras, pasándolas con el Ponche Crema, único de Eliodoro González P., para completar con las doce uvas y unas cuantas cucharadas de lentejas que deben ser engullidas a la carrera durante las campanadas, todo acompañado musicalmente por gaitas, aguinaldos y villancicos, para luego salir corriendo a la calle a pasear las maletas y cambiar billetes de un dólar con otro que también se confiesa no creyente de esas tradiciones cabalísticas, pero que año tras año repite religiosamente el protocolo por aquello de que vuelan… vuelan, obviamente vistiendo ropa interior amarilla, cual integrantes del equipo Jordan Grand Prix, y nos estrechamos en efusivos abrazos y nos prodigamos en cálidos besos con nuestros seres más queridos, de quienes recibimos y recíprocamente damos, los mejores deseos de felicidad, prosperidad, bienestar, éxitos… y, sobretodo, de mucha, muuuucha salud para el año que recién estrenamos en medio de las detonaciones y el espectáculo de los fuegos artificiales que iluminan el cielo.

Todo eso está muy bien…..Pero, para nosotros los aficionados al automovilismo deportivo, nuestro gozo mayor comenzará a partir del día 05 de Marzo, fecha en que se levantará el telón de la Quincuagésima Sexta Temporada Oficial de la Fórmula 1, con la celebración de la pole position del Gran Premio de Australia, a celebrarse en el Circuito Albert Park de la ciudad de Melbourne.

Los que sentimos verdadera pasión por la Fórmula 1, padecemos sintiéndonos como perros sin amo, como auténticos becerros destetados durante los meses que median entre el final de una temporada y el inicio de la otra. Como si de una compañía anónima se tratara, nuestro ejercicio fiscal comienza en Marzo y concluye en Octubre. Nuestras mayores alegrías y nuestras más profundas decepciones como seguidores de esta disciplina, las viviremos entre las diferentes competencias válidas que van desde la partida de la carrera australiana al banderazo a cuadros del Gran Premio de China, competencia con que inexorablemente volverá a bajarse la santamaría de la Fórmula 1.

Cierto es que nuestro interés nos lleva a curiosear a través de revistas, libros y páginas web especializadas, a fin de mantenernos informados de cuanto suceda en la pretemporada invernal. Alimentamos al gusanillo de la afición mediante la lectura de cuanto material al respecto caiga en nuestras manos, o bien escribiendo artículos donde se analiza la campaña finalizada o donde se hacen pronósticos para la próxima, o simplemente se especula sobre tal o cual piloto que va a tal o a cual escudería. A hacer esto es a lo que nos vemos obligados. Estamos limitados, de manos atadas, por la sencilla razón de que nos falta lo esencial, la materia prima que nos hace ya sea madrugar o trasnocharnos los fines de semana de cada quince días, que no es otra cosa que las carreras de carros.

Quienes no sienten esa pasión nunca podrán entendernos. Siempre nos mirarán como unos fanáticos empedernidos a los que nos falta un tornillo, dispuestos a sacrificar el sueño reparador para ver por televisión y a todo volumen unos carritos dando vueltas y más vueltas a un circuito. ¡Pues que se jodan! Porque cada loco con su tema, y el que a nosotros nos ataña es la Fórmula 1. ¿Estamos?

Lo cierto es que entre mis más preciados anhelos como espectador, está de primero de la fila, ocupando la pole position de la lista de deseos, que en esta Temporada del 2005 retorne la competitividad a las pistas. No me importa si Michael Schumacher y Ferrari revalidan, por enésima vez consecutiva, sus respectivos títulos de pilotos y de constructores, puesto que nunca he considerado eso como la raíz del problema por el que está atravesando la máxima categoría del automovilismo mundial.

Me parece una tontería la opinión, muy generalizada por cierto, de quienes quieren culpar al piloto alemán y a la divisa del cavallino rampante, por el mal momento que indudablemente, desde el punto de vista del espectáculo, se está viviendo en la Fórmula 1. También me resultan insulsos muchos de los argumentos de quienes quieren defenderla contra viento y marea, muchas veces cegados por un fanatismo a ultranza que califica de heréticas todas aquellas críticas, aunque sean constructivas, que se le hagan a la categoría, como si de un dogma de la Iglesia se tratase.

No se le puede criticar al binomio “Ferracher” por hacer su trabajo mejor que el resto de pilotos y escuderías participantes. Incluso así lo ha manifestado, en repetidas oportunidades, una de las personalidades más pragmáticas del paddock: Sir Frank Williams. El británico no ha vacilado en reconocer que su equipo no le pudo brindar a sus dos expilotos, Juan Pablo Montoya y Ralf Schumacher, un vehículo lo suficientemente competitivo para luchar por el título. A confesión de parte, relevo de pruebas.

Pero haciendo a un lado lo mezquina en cuanto a competitividad que fue la Temporada 2004, veo con mucho más optimismo la que se avecina. No porque crea que el aplastante dominio de “Schumi” y su combo en la pasada campaña vaya a desaparecer del todo por la introducción de nuevas normativas en el reglamento. Pero sí puede que ocurra que equipos como McLaren-Mercedes, con su actual pareja de pilotos conformada por el glacial Kimi y el caliente Juan Pablo, la más fuerte a mi juicio de toda la plantilla de participantes, pueda robar parte del protagonismo a los actuales campeones defensores en más de una oportunidad, sobretodo cuando han dado pasos acertados en cuanto a la confiabilidad de las llamadas “Flechas de Plata”.

Otro equipo que mostró una considerable mejoría al final de la pasada temporada fue la BMW-Williams. La escudería radicada en Grove ha descubierto las debilidades de su chasis, específicamente su trompa, y ha avocado todos sus esfuerzos para hallar una la solución satisfactoria de las mismas. Por otra parte, lograron hacerse de los servicios de Mark Webber, quien en sus pasantías tanto en el Minardi F-1 Team como en Jaguar Racing logró demostrar que cuenta con un enorme potencial que esperamos pueda “cuajar” en victorias que permitan al volante australiano meterse en la pelea por el título. Ahora bien, aunque ya el equipo recientemente anunció haber contratado a Nick Heidfeld, no han querido apresurarse a designar al titular de la butaca oficial hasta tanto no se cumplan las pruebas pautadas durante este mes en el Circuito de Jerez de la Frontera, donde dependiendo del rendimiento que puedan mostrar tanto el alemán como el brasilero Antonio Pizzonia, se procederá a designar al futuro compañero de Webber en las carreras. ¿Será “Quick Nick” o “El Chico de la Jungla” el que se haga del puesto? Mientras tanto seguiremos esperando por una decisión definitiva en tal sentido. Por lo menos ambos aspirantes ya tienen asegurado trabajo, aunque sea como piloto probador, dentro del conjunto anglo-germano.

Creo que para todo el mundo, el equipo revelación de la temporada 2004 fue BAR-Honda. Pasaron de ser una escudería que daba lástima a ser una que lastima. Efectivamente, vapulearon a los grandes favoritos después de la Ferrari, tales como McLaren-Mercedes, BMW-Williams y Renault contra cualquier pronóstico. Batieron a estos tres colosos del automovilismo deportivo, relegándoles a posiciones intermedias mientras ellos se alzaban con el subcampeonato de constructores y eso que el aporte a la causa por parte de uno de sus pilotos, el japonés Takuma Sato, fue bastante pobre en cuanto a puntos, aunque bastante abultado en lo que se refiere a motores fundidos. BAR-Honda no se amilanó ante el “madrugonazo” que intentó darles su volante estrella, Jenson Button, en connivencia con Frank Williams para que aquel pasase a trabajar con este último haciendo pareja con Mark Webber en el 2005. Defendieron su opción a mantener al piloto inglés dentro de sus filas y lo consiguieron tras una larga batalla que finalmente sería decidida por la Junta de Reconocimientos de Contratos de la F.I.A. En fin, el combinado anglo-nipón demostró que cuenta con armas suficientes para hacerse sentir, sobretodo ahora que su casa motorista, la Honda Motor Co, se ha hecho con una buena parte del paquete accionario del equipo, con lo que demuestra su compromiso de estar más involucrada en el proyecto. Esperemos que lo conseguido el año pasado no pase de ser un espejismo y que las victorias no les sean tan esquivas en el futuro inmediato.

Con respecto al Renault F-1 Team, la inclusión del veterano Giancarlo Fisichella para que haga dúo con Fernando Alonso, se me antoja como un acierto de su patrón, Flavio Briatore. Si bien es cierto que“Físico” ya había formado parte del mismo equipo, cuando se llamaba Benetton, del cual salió a finales del 2001 botado por la puerta trasera por quien precisamente ahora lo contrata, hay que reconocer que el romano es uno de esos grandes talentos que nunca ha podido contar con un auto que le permita demostrar sus habilidades conductivas, algo por lo cual se ha quejado hasta la saciedad en el pasado y, aunque en esta oportunidad tampoco sea el Ferrari con que tanto él ha soñado, el nuevo Renault es el mejor material que han puesto a su disposición a lo largo de su carrera en la Fórmula 1.

Ahora bien, l’équipe française ha progresado notablemente en las últimas dos campañas, sobretodo en el desarrollo de un chasis sumamente balanceado. Su mayor flaqueza está en la falta de potencia que adolece su motor, esperemos que hayan conseguido esos caballitos extra de potencia que tanto necesitan. Aunque dude que el Renault F-1 Team aun esté listo para alcanzar el título, considero que van en la dirección correcta y cuentan con un par de pilotos agresivos que debieran brindar nuevas glorias a la casa gala y hacer sonar de nuevo y más ocasionalmente La Marsellesa entre tantos himnos de Alemania, Italia y Gran Bretaña. ¡Allez, allez!

Otra noticia agradable para este año nos viene de la formación Sauber-Petronas. La divisa helvética, siendo un conjunto de los llamados privados, tiene el gran mérito de haber quedado por delante de equipos oficiales de mega corporaciones automotrices que disponen de abultados presupuestos, como Toyota Racing y la desaparecida Jaguar Racing, utilizando el motor Ferrari de la temporada anterior etiquetado bajo el nombre de Petronas. Su patrón, Peter Sauber, es una de las personalidades más carismáticas de la disciplina y ha demostrado, con creces, que sabe administrar sus modestos recursos económicos y que para estar a la altura de los grandes tan solo requiere llegar a una alianza estratégica con un constructor importante. Imagínense de lo que sería capaz el suizo de contar sus vehículos con el mismo motor que utilizan lo bólidos escarlatas de Ferrari. Pienso que no serían pocas las sorpresas que pudiera darnos. Por otra parte, aunque se vio forzado a desprenderse del talento y la experiencia de Giancarlo Fisichella, pudo conservar a un gran adelantador como Felipe Massa dentro de su formación y rescató de sus vacaciones sabáticas forzosas al irreverente de Jacques Villeneuve, el rebelde sin causa de la Fórmula 1, a quien será bueno verlo de vuelta a las pistas.

Siempre se generan expectativas cuando debutan nuevas escuderías. Surgen las incógnitas sobre cómo será su desempeño. ¿Qué destino les tendrá deparada la máxima categoría del automovilismo deportivo? ¿Será una estrella fugaz de las tantas que han pasado por esta disciplina o llegará para quedarse y hacerse de un sitial reconocido por sus contrincantes? Todas estas interrogantes nos vienen a la cabeza cuando pensamos en esta nueva aventura o proyecto llamado Red Bull Racing del billonario austriaco Dieter Mateschitz. Indudablemente, que la sola incertidumbre que tenemos de que les vaya mejor que a sus predecesores de Jaguar Racing, ya de por si constituye un aliciente más para esperar con buena cara esta temporada que se aproxima. Lo cierto es que le deseamos mucha suerte al nuevo equipo para que sus “toros rojos” embistan con la bravura y la nobleza necesaria para que sean dignos de ser llamados toros de bandera.

Igualmente los cambios radicales dentro de las escuderías también generan expectativas entre los aficionados. El caso más relevante sería el de la divisa japonesa Toyota Racing, que optó por prescindir de sus dos pilotos oficiales y se buscó a una pareja de rápidos volantes como es el caso de Ralf Schumacher y Jarno Trulli. Asimismo, realizaron una reestructuración interna deshaciéndose de algunos miembros de su personal y fusionando las funciones inherentes a algunos cargos, todo en aras de optimizar y mejorar la operatividad de todos sus empleados, a fin de empezar a cosechar resultados que justifiquen la enorme inversión realizada. En dos platos, sacudieron la mata. Esperemos que tras todo este gran esfuerzo realizado por fin les suene la flauta en el 2005.

En Jordan Grand Prix tienen razones para estar más optimistas que el año pasado. El solo hecho de contar con los motores Toyota es un muy buen motivo para estarlo. Las unidades japonesas han demostrado que son confiables y más potentes que las anteriores suministradas por la casa motorista Cosworth, aunque el retraso en la entrega de las mismas impide que puedan realizar pruebas hasta Febrero. Eso sí, en Jordan tendrán que poner todos manos a la obra para corregir ese chasis tan desbalanceado e ingobernable del año pasado. En esta escudería continúa el juego de la silla en todo su furor, ya que aun no han confirmado a ninguno de sus dos pilotos. Sin embargo, han dejado bastante claro que quien quiera manejar sus bólidos amarillos tendrá que traer una maleta llena de dólares.

El mismo caso sucede con el Minardi F-1 Team. La escudería de Faenza por lo menos ya firmó al holandés Christijan Albers, excampeón de la Fórmula 3 Alemana, quien viene precedido de mucha fama por su participación en el Campeonato Alemán de Automóviles de Turismo (DTM) donde se le considera una estrella, además de estar muy familiarizado con el equipo Minardi al desempeñarse como su pilotos de pruebas desde el año 2001. Falta ver cuál otro piloto contribuye con las arcas del equipo para que pase a ocupar la butaca aun disponible. Siempre es bueno ver caras nuevas, sangre joven, los futuros prospectos, aunque “tengan que bajarse de la mula” para hacerlo.

El solo hecho de que se incluya un nuevo Gran Premio de Turquía al Calendario Oficial de la Temporada 2005, aumentando a 19 el número de carreras válidas, ya de por sí es una buena noticia para nosotros, quienes podremos disfrutar de nuestro pasatiempo favorito por un fin de semana más, lo cual le da un valor agregado a esta campaña por comenzar. Habrá que esperar hasta el 21 de Agosto para poder apreciar, con los carros rodando por la pista turca, las bondades del novísimo Circuito de Estambul.

Igualmente veo con mucho agrado el hecho de que se solucionara el desagradable asunto que tenía en jaque la realización del Gran Premio de Gran Bretaña en el Circuito de Silverstone. Afortunadamente Bernie Ecclestone y el British Racing Drivers Club, propietarios del legendario autódromo, pudieron llegar a un acuerdo que asegura la continuidad de la carrera por cinco temporadas más en ese tradicional escenario.

A propósito he reservado para el final la más importante de las buenas sorpresas que nos trae el 2005 a los aficionados venezolanos: Venevisión transmitirá las carreras de la recién creada categoría GP2 Series, en la que estará participando nuestra joven promesa Ernesto José Viso. El volante caraqueño, de 19 años de edad, fue uno de los primeros pilotos en ser contratados para este importante campeonato, verdadera antesala de la Fórmula 1, ya que se correrá en los mismos circuitos europeos, así como también en el de Bahrein, durante los fines de semana de los Grandes Premios.

Viso ya firmó para el equipo español BCN Competición el cual, de la mano del ex-integrante de Fórmula 1, el ingeniero argentino Enrique Scalabroni, ganó la votación como la escudería que más progresos consiguió en el 2004 dentro de la Fórmula 3000 Internacional, donde además se alzaron con el subcampeonato de pilotos. O sea, que el criollo tendrá en sus manos material de primera para medirse a rivales de la talla de los brasileros Nelson Piquet Jr. y Xandinho Negrao, los argentinos José María “Pechito” López y Juan Cruz Álvarez, el finlandés Heikki Kovalainen, el francés Nicolas Lapierre, el norteamericano Scott Speed, el escocés Ryan Sharp y el malayo Fairuz Fauzy. Mientras nosotros tendremos la suerte de poder ver, en vivo y directo, a través del canal de La Colina, todas y cada una de las competencias en que participe una de nuestras cartas más fuertes para llegar al tope del automovilismo deportivo mundial: Ernesto José Viso.

Quienes no vivieron la emoción de la época de Johnny Cecotto, quien primero se tituló Tricampeón Mundial de motociclismo para luego llegar a la Fórmula 1 y continuar ganando en múltiples torneos de automóviles de turismo, así como de Carlos Lavado, quien a su vez hizo lo propio alzándose con dos campeonatos mundiales de motos, nunca sabrán lo intenso que puede ser respaldar a tus propios pilotos. No me refiero a los que, a falta de uno de nuestro país, escogimos para llenar ese vacío a uno prestado de otras latitudes, como sería apoyar a un Schumacher, a un Alonso, a un Raikkonen o al propio Montoya, por aquello de que es colombiano y es lo más cerca que tenemos. ¡No!, me refiero a vitorear a Milka Duno, a Viso, a Maldonado, a Schiavo, a González y a todos los demás que están dando batalla en pistas extranjeras, tal y como hacemos y vivimos y sentimos con la Vinotinto cuando se enfrenta a la selección nacional de otro país.

Es por todo ello que estoy muy optimista este año. Les deseo una Feliz Temporada 2005, llena de competitividad, de intensas emociones, de múltiples adelantamientos, de pilotos que se crecen, de escuderías que renacen, de caras nuevas en el podio y, sobretodo,…..de mucha, muuuucha salud para poder disfrutarla como es debido.


 

Caracas, 19 de enero de 2005.

 


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