¡ OLE KIMI  !
  Por: Andrés Ignacio Fortique Schmidke.

La Fórmula 1 mudaba todo su andamiaje de las riberas del río Santerno a las costas del mar Mediterráneo. De la placida campiña de la Emilia Romagna a la urbe con el talante modernista que le imprimiera Antoni Gaudí. Del país con forma de bota, Italia, al país cuyo territorio asemeja una piel de toro, España. El Circuito de Cataluña les decía “Benvinguts” (bienvenidos en catalán) a esa enorme marea de aficionados que hasta la población de Montmeló, a unos 30 kilómetros de Barcelona, se trasladaron a presenciar la quinta cita del Calendario Oficial de la Temporada 2005.

La ciudad condal de Barcelona viene a ser la cuna y el hogar espiritual de los deportes a motor en la península ibérica, ya que tres de los cinco circuitos que han sido escenarios del Gran Premio de España se encuentran en esta cosmopolita metrópolis hispana o en sus inmediaciones, a saber: Pedralbes, el del Parque Montjuic y el actual de Cataluña, su sede definitiva desde 1991. Los otros dos son: Jarama, en las cercanías de Madrid, y el de Jerez de la Frontera, en la región de Andalucía que, aparte de válidas españolas, también albergó dos ediciones del Gran Premio de Europa antes de que pasara a su actual sede en Nurburgring. Después de los Estados Unidos de América, que llegó a disputarlo hasta en ocho circuitos, España es el país que ha celebrado su Gran Premio en mayor cantidad de autódromos diferentes.

El Circuito de Cataluña es considerado uno de los laboratorios de la Fórmula 1, gracias a las bondades de su clima que le brindan ese carácter de pista de pruebas durante la pretemporada invernal. La mayoría de los equipos realizan sus ensayos en este superveloz y muy técnico trazado, razón por la cual todos, escuderías y pilotos, están muy familiarizados con el mismo. El volante local y probador del equipo McLaren-Mercedes, Pedro De La Rosa, señalaba que él no cuenta con ninguna ventaja adicional respecto a sus rivales al rodar en su patio, ya que el resto de la plantilla de participantes igualmente se conoce al dedillo este circuito. No obstante ello, Pedro pudo ser profeta en su tierra al lograr encabezar las dos pruebas libres del viernes antes del Gran Premio. Tal vez la verdadera ventaja radicaba en su auto MP4-20….

Pero ya que estamos hablando de pilotos locales, pasemos a comentar sobre el nuevo paladín del automovilismo ibérico: Fernando Alonso. El ovetense ha pasado a ocupar el primer lugar no solo de la tabla de puntos del Campeonato de Conductores, sino del interés colectivo de España toda. Las publicaciones especializadas, así como las llamadas “revistas del corazón” le brindan sus mejores titulares y despliegan su fotografía en portadas y en los posters de sus páginas centrales. La “Alonsomanía” ha dejado en segundo plano a la familia real y a la noticia del embarazo de la Princesa de Asturias, Doña Leticia; a los chismes de la Duquesa de Alba; a los enredos amorosos de los artistas de Operación Triunfo; a las orejas cortadas por “El Juli” y a las salidas en hombros de “El Fandi”; al arrollador éxito musical de David Bisbal; a la más reciente conquista sentimental de Penélope Cruz; a la última película de Pedro Almodóvar; a los goles de los “galácticos” del Real Madrid o de “Ronaldinho” con el Barça y a las actuaciones de los integrantes del equipo de la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles) en los diferentes clásicos del ciclismo europeo. En fin, la fascinación ya llega a cotas de paroxismo desenfrenado, al punto de que el piloto confesó sentir auténtico miedo, según sus propias palabras, cuando vio por televisión como eran acosados sus padres por parte de los paparazzi que, prácticamente, han acampado en la puerta de su casa en Oviedo, una de las principales razones por las que ha fijado su actual residencia en Oxford, Inglaterra, aparte de estar más cerca de las instalaciones de Renault en Enstone. 

La fiebre por el asturiano es tal que, de seguir triunfando en las pistas, no me extrañaría para nada que los famosos Toros de Osborne, desparramados en el paisaje de todas las carreteras de la geografía española, sean suplantados por enormes vallas de “Nando”. Y es que ningún personaje hispano había logrado despertar tanto interés desde la época de Manuel Benítez “El Cordobés”, todo un fenómeno social que incluso llegó a incrementar el turismo hacia España en las décadas de los sesenta y setenta, cuando curiosos de todo el mundo abarrotaban las plazas taurinas para ser testigos de su heterodoxa interpretación del toreo, así como de su tremendista suerte del “Salto de Rana” ejecutada frente a los astifinos pitones de los miles de toros que lidió. Hago este paralelismo entre el torero de Córdoba y el volante de Oviedo, por la sencilla razón de que este último ha sido el único piloto capaz de hacer que el Circuit se vea abarrotado con la friolera de 115.900 almas reunidas para auparle, cifra record para este escenario. Algo que no se había logrado ni cuando corrieron los catalanes Pedro de la Rosa y Marc Gené, con los equipos Arrows Grand Prix y Minardi F1 Team, respectivamente, en las temporadas 1999 y 2000. Así como tampoco lo consiguieran ni Dani Pedrosa, ni Sete Gibernau con sus participaciones en el Mundial de Motociclismo, campeonato con el que los españoles desde hace muchos años se identifican más que con el de la Fórmula 1, lo cual habla aun más a favor de Alonso.

Y es que Fernando es motivo de orgullo no solo para ovetenses y asturianos, sino para todos los españoles, a pesar de los atávicos regionalismos que todavía coexisten en la madre patria. Aparte de sus éxitos al volante, se le suma el de conseguir que madrileños, catalanes, gallegos, andaluces, castellanos, aragoneses, cántabros, murcianos, valencianos, navarros, vascos, riojanos, extremeños, canarios y baleares olviden sus acentuadas diferencias locales y sus dialectos provincianos para apoyar al unísono a su nuevo ídolo español, quien ese día corría en casa y, mejor aun, liderando el campeonato. Así que, sin excepción de nadie, ya fuera del Partido Socialista Obrero Español o del Partido Popular, Guardia Civil o etarra, aficionado a los toros o abolicionista de las corridas, peninsular o isleño, todos apoyaban al gallo en su patio, razón por la cual desde hacía ya más de un mes que en las taquillas del circuito colgaba el cartelito de boletería agotada. Como dirían en el más castizo andaluz: ¡Er que no quiere ar “Nando” e un malasentraña, que no quiere ni a su pare ni a su mare! 

Con respecto a la carrera en sí, debo señalar que esta edición del Gran Premio de España se asemeja en mucho a los de Australia, Malasia y Bahrein. Esta aseveración la hago luego de comparar la victoria de Kimi Räikkönen en Montmeló con las obtenidas por Giancarlo Fisichella en la cita inaugural del Albert Park de Melbourne y por Fernando Alonso en Sepang y en Sakhir. En dichas carreras, sus respectivos ganadores se desprendieron en la punta sin que nadie pusiera en peligro su liderato hasta recibir el banderazo a cuadros. Con la excepción de unas escasas vueltas en que Michael Schumacher le mostró su bólido rojo al volante español en el desértico circuito del Golfo Pérsico, no hubo ninguna pelea por la primera posición. Kimi, al igual que anteriormente hicieran “Físico” y “Nando”, unió la salida con la llegada luego de imponer un ritmo de carrera endemoniado, sin perder siquiera la primera posición cuando le tocó ingresar a los pits para recargar combustible. Un auténtico paseo para el volante de Espoo.

Räikkönen dio un verdadero repaso a todos, demostrando que los buenos tiempos conseguidos por las “Flechas de Plata” del equipo McLaren-Mercedes durante la pretemporada invernal no eran producto de la mera casualidad. Ya en Imola, una vez superado el problema de la temperatura de los cauchos que les hacía clasificarse en posiciones intermedias, Kimi había mostrado un auto al que sería infructuoso tratar de darle alcance, escapándose en solitario y aumentando vuelta a vuelta su ventaja con respecto a su más cercano seguidor, antes de que un nuevo problema de confiabilidad en su máquina le apartara de lo que parecía una segura primera victoria de la temporada para el glacial piloto finlandés.

El intenso duelo que después libraron Fernando y Michael en las últimas trece vueltas de ese espectacular Gran Premio de San Marino, así como las declaraciones a la prensa de ambos pilotos, en las que cada uno daba como favorito al otro para la próxima carrera de España, hicieron que todo el mundo borrara de su memoria la señal de alerta que diera el “Hombre de Hielo” en el circuito Enzo y Dino Ferrari hacía apenas un par de semanas atrás. Ese pequeño olvido hizo que la gran mayoría apostara fuerte al dúo que recién había protagonizado el momento de mayor emoción no solo de la actual temporada, sino de los últimos años: Alonso y Schumacher. Mientras tanto, Räikkönen aparecía como una probabilidad distante que no representaba mayor peligro para la pareja de favoritos….

Pero no nos adelantemos, aparte de la gran expectativa para esta carrera, la noticia más importante de esa semana lo constituía la descalificación de la escudería BAR-Honda por parte del Tribunal Internacional de Apelaciones de la Federación Internacional de Automovilismo, luego de encontrar irregularidades en el tanque de combustible del monoplaza de Jenson Button después del Gran Premio de San Marino. La sanción impuesta les hacía perder retroactivamente los puntos de campeonato conseguidos en Imola por el piloto británico, quien había arribado tercero, así como los de su compañero el japonés Takuma Sato, quien lo hizo en la quinta posición; por cierto, esos eran los únicos puntos que habían conseguido sumar los volantes de la divisa anglo-nipona a lo largo de la presente campaña. Asimismo, también se les prohibía participar en las dos carreras siguientes, o sea, los Grandes Premios de España y de Mónaco. Todo un descalabro para la BAR-Honda que, luego de uno que otro pataleo, acataba la decisión del organismo rector y se retiraba del circuito con perdidas por el orden de los diez millones de libras esterlinas por concepto de patrocinios que ya no ingresarían a las arcas del equipo, un borrón de 10 puntos en el casillero del campeonato, tener que conformarse con ver un par de carreras como mirones de palo y, peor aun, la reputación en entredicho tras la enorme vergüenza de haber sido atrapados con las manos en la masa haciendo “inocentes” interpretaciones al Reglamento. Continúa de esta manera el penoso vía crucis para los subcampeones de la temporada 2004, quienes actualmente ocupan el último lugar de la clasificación general, por detrás del Minardi F1 Team. Por ahora, solo les queda esperar pacientemente hasta el Gran Premio de Europa para tratar de componer la situación tan adversa que van sobrellevando desde que se levantó el telón de la campaña en Australia.

Lo cierto del caso es que nos tocó presenciar una mermada parrilla de salida reducida a 18 vehículos como consecuencia de la ausencia de los BAR-Honda. Igualmente, la participación muy cerca estuvo de reducirse aun más al momento de apagarse los semáforos, ya que ambos Minardi se quedaron calados y, por muy poco, estuvieron a punto de estrellarse contra ellos el Ferrari de Rubens Barrichello, el BMW-Williams de Nick Heidfeld y el Jordan-Toyota de Tiago Monteiro, quienes partían en las últimas posiciones al verse obligados a cambiar los motores con que inicialmente debían participar por nuevas unidades. Afortunadamente, los tres pilotos supieron sortear limpiamente los peligrosos escollos que suponían los autos negros de la escudería de Faenza atravesados y sin poder moverlos, situación de alto riesgo que necesariamente conllevó al ingreso en pista del carro de seguridad. Una vez retirado este, comenzaría el inevitable reencuentro de Kimi con la victoria, acabando con el invicto del Renault F1 Team en la presente temporada y la seguidilla de tres triunfos al hilo de Alonso.

Como nadie pudo impedir que el rubio finlandés subiera al peldaño más alto del podio, el interés de la carrera se centró en las peleas por la segunda y subsiguientes posiciones, donde sí hubo mayores posibilidades de adelantamientos. 

Alonso, aun si haber ganado, no defraudó a la gran cantidad de incondicionales seguidores que fueron a verle y que coparon todos los espacios disponibles con la bandera de Asturias, celeste con la Cruz de la Victoria de Don Pelayo al centro en amarillo, casualmente los mismos colores de la casa Renault con que participa Fernando. Desde el mismo momento de la salida, el piloto objeto de aquel colorido despliegue logró adelantar el BMW-Williams de Mark Webber e hizo todo lo posible a lo largo de las 66 vueltas pautadas para conservar su segundo lugar, ante los intermitentes asedios de los pilotos de Toyota e incluso de su propio compañero de equipo, Giancarlo Fisichella, con quien momentáneamente llegaría a perder la posición. 

Alonso continuaba de esta manera sin bajarse del podio. ¡Su quinto de la temporada en cinco carreras disputadas! Eso es lo que se llama ser un piloto consistente. Igualmente, Fernando ratificaba lo que en el Gran Premio de San Marino demostró hasta la saciedad: Que puede soportar la presión sin perder ni la tranquilidad ni cometer errores, independientemente de quién sea el rival que le esté acechando. Importantes atributos estos con que necesariamente debe contar cualquier aspirante al título de campeón mundial….

Pero ya que hemos hecho referencia a la palabra “consistencia”, sería interesante que analizáramos detenidamente los numeritos que nos muestra la clasificación general, para darnos cuenta de un dato bien curioso. Apartando los espectaculares resultados alcanzados por Alonso, extrañamente nos conseguimos a Jarno Trulli ocupando el segundo lugar en la pelea por el Campeonato de Pilotos. Señores, después de disputadas cinco válidas del Mundial, nos preguntamos ¿qué hace allí uno de los pilotos más inconsistentes de los últimos años superando a los grandes favoritos como Michael Schumacher, Kimi Räikkönen, Jenson Button, Juan Pablo Montoya y Giancarlo Fisichella? Nadie ha dudado nunca de la velocidad del italiano, pero siempre se le criticó por los enormes altibajos en sus desempeños al volante, no solamente entre una carrera y otra, sino durante una misma competencia, donde de lo sublime podía pasar a lo ridículo en cuestión de unas cuantas vueltas de diferencia. Tanto es así, que nunca aparece como un posible candidato a ganar un Gran Premio entre las diferentes encuestas que continuamente se realizan. Lo más que le dan es un chance a llevarse una pole position, porque ciertamente es rápido el piloto de Pescara, pero de allí a apostarle un medio picado por la mitad, ¡miiii! Las últimas predicciones lo situaban séptimo para esta carrera en España.

Pero he allí que el propio Jarno, con su look irreverente, poco a poco ha logrado colarse hasta el segundo lugar en el campeonato a fuerza de sumar puntos tras con-sis-ten-tes actuaciones a las que no nos tenía para nada acostumbrados, así como por la imposibilidad de los llamados favoritos de concretar más alentadores resultados. Así que considero muy valedero ese tercer lugar de Trulli en Cataluña, a quien ahora se le nota más seguro de si mismo y mucho más maduro en su manejo, superando una vez más a su compañero en Toyota, Ralf Schumacher, quien arribó cuarto a la meta. Nuevamente, ambos pilotos cosechan valiosos puntos para la causa nipona que, contra todo pronóstico, busca con tenacidad aferrarse a ese segundo lugar en el apartado de constructores ante el asedio sostenido de la McLaren-Mercedes, de quienes le separan apenas tres puntos.

Con respecto a Giancarlo Fisichella, la situación es muy diferente. Luego de su aplastante dominio en Australia, el italiano no había visto el banderazo a cuadros hasta el pasado domingo cuando ¡por fin! y requetemerecidamente llegó quinto a la meta. El piloto romano batalló bizarramente durante toda la competencia, remontando posiciones hasta llegar a ocupar el segundo lugar, el cual perdería tras confrontar problemas de enorme inestabilidad en la parte delantera de su monoplaza que le obligaron a una visita no programada a los pits para sustituir completamente la trompa de su bólido. Mala suerte para “Fisico” en esta oportunidad.

Ahora bien, se está diciendo con fuerza por allí, y muchos hacen eco de dichos rumores, que Fisichella no está recibiendo el mismo trato que Alonso dentro del equipo francés, opinión que no comparto en lo absoluto. Ciertamente el patrón del Renault F1 Team, Flavio Briatore, puede que tenga preferencia por “Nando”, no en balde es su representante comercial y sería ilógico pensar que no tuviera una natural predisposición a inclinar la balanza hacia el lado de su “protegido” en el caso de que este realmente llegase a necesitarlo. Pero, viendo las cosas en su justa medida, cabría preguntarse lo siguiente: ¿Realmente Alonso ha requerido, en algún momento dado de la temporada, de este tipo de “ayuda extra” por parte de su jefe? Lo dudo. Además, que una respuesta afirmativa a esta interrogante constituye una tamaña injusticia para con el piloto español, al que la gran mayoría, de la cual me excluyo (1), llegó a considerar el mejor volante en el Gran Premio de Australia, a pesar de haber llegado tercero y de haber ganado cómodamente esa carrera Fisichella. 

Asegurar que se ha beneficiado a Alonso en detrimento de Giancarlo, es un absurdo como pensar que los títulos obtenidos por Schumacher con la Ferrari se los debe íntegramente al bonachón de “Rubinho” por aceptar firmar el contrato leonino con el que pasó a formar parte de la scuderia italiana, situación por demás deplorable para el deporte y que, afortunadamente, no enfrenta Fisichella dentro del equipo Renault.

A mi me parece que el verdadero problema del piloto italiano está en las enormes expectativas que él mismo se ha fijado para esta campaña. “Este es mi año”, “el título será mío” y otras cosas por el mismo estilo se le han escuchado en repetidas ocasiones recordándome en mucho a Rubens Barrichello y a David Coulthard, quienes incansablemente y año tras año, temporada tras temporada repiten la misma cantaleta que ya nadie se las cree, por no corresponderse con sus respectivas actuaciones sobre la pista, donde a veces se mandan unos carrerones espectaculares e incluso ganan algún Gran Premio aislado, pero de allí a ser campeón hay mucho trecho por recorrer. Actitud muy diferente a la observada en Michael Schumacher, quien nunca da nada por sentado hasta haberlo conseguido y, más recientemente, en Fernando Alonso, quien ha dicho que por ahora no está pensando en el título sino en hacer lo mejor que pueda en cada competencia que participe. Porque así es como se alcanzan las grandes cosas, día a día, carrera a carrera…

Ciertamente la mala suerte acompañó a Giancarlo tanto en Bahrein como en España, donde las fallas mecánicas les vinieron solitas. Pero vale la pena recordar, que fue el propio volante romano quien terminó encaramando su R25 sobre el BMW-Williams de Mark Webber en Malasia, así como tampoco olvidemos que él solito estrelló su maquina contra la barrera protectora de cauchos en Imola, situaciones estas que difícilmente desearía Briatore para uno de sus pilotos en su lucha simultánea por el Campeonato de Constructores al que igualmente aspira. 

En sexta posición arribó un Mark Webber que en muy poco está contribuyendo para que podamos defender la tesis de que es un piloto con madera de campeón. Luego de haberse adjudicado en buena lid el segundo lugar de la parrilla de largada, lo cual hacía pensar en una buena actuación suya en carrera, a Mark lo terminó pasando Raymundo y todo el mundo. La puntilla final la recibiría de Fisichella que lo adelantó a pesar de los denodados esfuerzos del australiano, a quien ya le hemos notado en varías carreras su dificultad para defender posiciones, así como el hecho de que suele ceder ante la presión de sus rivales prodigándose en errores que terminan por costarle puntos de campeonato. Sinceramente deseo que esto no pase de ser un slump temporal del hombre de las antípodas, y espero poder verle muy pronto metido en la contienda.

Juan Pablo Montoya retornaba a las pistas luego de haberse perdido un par de carreras por aquello del no totalmente esclarecido accidente jugando al tenis con su entrenador, tal como aseguraba el comunicado oficial de la escudería McLaren-Mercedes. ¿Realmente a nosotros qué nos importaba si fue haciendo motocross o dando una bolea que se lesionó el colombiano? Total, igualito no pudo participar. Tras un par de extraordinarias suplencias por parte de los pilotos probadores, Pedro de la Rosa en Bahrein y Alexander Wurz en San Marino, Juan Pablo regresaba teniendo aun molestias en el músculo, un tanto atrofiado por la inmovilización a que se vio sujeto. No obstante ello, a la primera de cambios le vimos nuevamente ganándole la lucha a Schumacher batallando por una posición. Igualmente, y sin mediar mucho tiempo entre una acción y la siguiente, le vimos dar solito y sin que nadie le estuviera presionando un trompo de 360 grados, pecado este que le salió barato, ya que ni siquiera perdió la posición ganada con respecto al germano que rodaba lo suficientemente distante como para poder capitalizar el error del bogotano. Luego no se sabría mucho más de Montoya durante la carrera, quien posteriormente confrontó un problema con la manguera de surtir combustible que le obligó a una parada adicional que le impidió obtener una mejor clasificación final.

Para Mónaco esperemos ver una mejor actuación del neogranadino que desmienta a los aficionados que, en las prácticas libres del viernes en Cataluña, coreaban a grito pelado a favor de su piloto local: “De la Rosa, de la Rosa, de la Rosa”, una vez que vieron el monoplaza accidentado de Montoya que era llevado a su respectivo box por un camión de asistencia. Innegablemente dicho coro respondía principalmente a obvios intereses regionalistas. Sin embargo, debo reconocer que la actuación de Pedro en el Circuito de Sakhir me ha causado mucho más emoción que todo lo hecho por Juan Pablo desde que ingresó al equipo capitaneado por Ron Dennis, haciendo la salvedad de que ni soy catalán ni mucho menos español, sino suramericano por los cuatro costados y, precisamente, de un país vecino al de Montoya, razón por la cual espero ansioso a que el de Bogotá recupere el “sitio” un tanto extraviado en esta campaña.

El último punto en disputa correspondió a un David Coulthard que, llegando octavo, ha visto nuevamente premiada su consistencia al lograr colarse por cuarta vez en la temporada en la zona puntuable, consiguiéndole unos 200 dólares adicionales de bonificación a los miembros del equipo Red Bull Racing, según el plan de incentivos establecido por la escudería de los toros colorados. Vitantonio Liuzzi poco hizo en España en favor de su causa personal, al dejar su carro varado en la trampa de grava tras un despiste en solitario que, necesariamente, le pondrá las cosas más difíciles en su lucha por convertirse en el titular permanente de una butaca oficial dentro del novísimo equipo, en vez de tener que estar alternándose con el austriaco Christian Klien.

Luego de su magistral actuación en Imola, que se nos antojaba como el comienzo de una gran remontada de Michael Schumacher y la Ferrari en la lucha por las posiciones de vanguardia que les eran habituales, el otrora invencible binomio escarlata se enfrentaba, una vez más, a la durísima realidad de no contar con cauchos que les permitieran sacar airosamente la tarea. Pese a haber conseguido recuperarse a una mala posición en la parrilla de salida, “Schumi” confrontó problemas con dos de sus Bridgestone que se desinflaron lentamente a la par de como lo hacen sus opciones de retener el título. Una verdadera lástima que esto esté sucediendo, porque sinceramente me agrada mucho más ver al “Barón Rojo” peleando en una relativa paridad e incluso en inferioridad de condiciones, tal como hiciera cuando formó parte del equipo Benetton, así como a partir de su segunda campaña con la Ferrari, memorables años de grata recordación por su intensa competitividad, preferibles a lo visto en recientes temporadas caracterizadas por la monótona dictadura de este insaciable devorador de records. No olviden tan fácilmente de lo que fue capaz de hacer Schumacher en Imola. Pidamos al Cielo para que podamos ser testigos de más carreras por el mismo estilo, en vez de estar festejando su supuesta debacle.

Ahora a continuar con el periplo de carreras en Europa. La Fórmula 1 se traslada al sinuoso, encantador y anacrónico trazado citadino de Montecarlo, al que Fernando Alonso llegará con una clara ventaja de 18 puntos sobre su más cercano seguidor, el italiano Jarno Trulli del Toyota Racing. No obstante ello, el español deberá muy estar atento a los movimientos de cierto piloto capaz de congelarle la fiesta tal como hiciera en España; o de otro que, aunque muchos lo den por acabado, podría darle cierto tinte colorado a la llamada joya de la corona del automovilismo mundial: El Gran Premio de Mónaco. 

Este fin de semana, además de la carrera de Fórmula 1, estarán participando en las estrechas calles del Principado nuestras dos cartas más fuertes para llegar al tope de las competencias automovilísticas: Ernesto José Viso en la GP2 Series y Pastor Maldonado en la World Series by Renault. A ambos nuestras más sentidas palabras de aliento, con la firme esperanza de que puedan enderezar lo que ha sido un dificil inicio de temporada, plagado de fallas mecánicas que les han impedido demostrar sus respectivas e inequívocas habilidades conductivas.

No quiero despedir este artículo sin hacer mención de una muy importante noticia que debe llenarnos de orgullo a todos los venezolanos: Las prácticas realizadas por el maracayero de 23 años, Luis Alberto Schiavo, en un bólido de la Champ Car World Series del equipo Dale Coyne Racing a comienzos de la semana pasada en el circuito de Putnam Park en Indiana. Pruebas estas en la que Luis Alberto logró, en apenas dos jornadas de adaptación, mejorar en tres décimas los cronos conseguidos en dicho trazado por el piloto titular de la escudería, el español Oriol Serviá. Schiavo se hizo objeto de halagadoras palabras por parte del patrón del equipo, señalando el “monstruoso” avance del aragüeño, quien supo adaptarse sin dificultad al enorme incremento de más de 500 caballos de fuerza de diferencia con respecto al monoplaza de la Pro Fórmula Mazda en la que actualmente compite, así como por tener el suficiente talento para superar a un piloto mucho más experimentado y con varias temporadas a cuestas en esta prestigiosa serie que, conjuntamente con la Indy Racing League, constituyen las máximas categorías del automovilismo deportivo norteamericano. Felicitaciones a nuestro compatriota, Luis Alberto Schiavo, por su hazaña de convertirse en el primer venezolano en ser distinguido con el honor de intentarlo y, sobretodo, por haberlo hecho de manera tan auspiciosa.

Caracas, 17 de Mayo de 2005.
 


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