¡ ENHORABUENA NANDO !
  Por: Andrés Ignacio Fortique Schmidke.

En mi anterior entrega, señalaba que mi mayor deseo como aficionado al automovilismo deportivo, era que esta campaña recién comenzada nos permitiera escuchar, además del ¡Bravo Físico! pronunciado por Flavio Briatore en la carrera inaugural de Australia, muchas frases de celebración por el mismo estilo, pero referidas a diferentes pilotos. Aunque la expresión que titula este artículo no se escuchó por la radio interna, como ocurriera cuando Fisichella ganó en Melbourne, puedo adivinar que esta sería alguna de las expresiones castizas más comunes con que millones de españoles festejaron el contundente triunfo de su paisano, Fernando Alonso, en la segunda carrera válida de la Temporada 2005 de la Fórmula 1: El Gran Premio de Malasia. De esta manera, “Nando” se convertía en el primer piloto de ese país de la historia en encabezar el Campeonato Mundial. ¡Bien, macho, bien! 

El escenario: el modernísimo circuito de Sepang F-1 que, con su techo en forma de hibisco, la flor nacional malaya, formando el vértice de las dos tribunas de las rectas paralelas, es considerado por muchos la octava maravilla del mundo. Esta magnífica obra, surgida del genio del diseñador alemán Hermann Tilke, vendría a ser en la actualidad lo que fue el Coliseo en tiempos de la antigua Roma, el non plus ultra de las instalaciones deportivas. Creado con la finalidad de promover el turismo hacia aquel exótico país del sureste asiático, el autodromo brinda todo tipo de comodidades tanto a los espectadores, como a las escuderías y los medios de comunicación que allí se dan cita. 

La carrera de este año cobraba una mayor relevancia, por el hecho de que muchas de las escuderías participantes no tuvieron ocasión de comparar plenamente los adelantos conseguidos durante la pretemporada invernal con respecto a los de la competencia, como consecuencia de la lluvia caída en el Albert Park de Melbourne durante la primera clasificación, que indudablemente alteraría las posiciones habituales de muchos en la parrilla de largada del Gran Premio de Australia. Por ello, Sepang brindaba la oportunidad de medir fuerzas con los equipos rivales en carrera, en vez de las consabidas prácticas colectivas donde ya habían coincidido muchas veces. De esta manera, muchos pilotos y carros llegaban prácticamente crudos al verdadero horno que es el clima malayo. 

En el ínterin que media entre una y otra carrera, la mayoría de los pilotos estuvieron entrenándose bajo condiciones de mucho calor y humedad a fin de poder aclimatarse más fácilmente a las extremas condiciones de este país tropical y poder soportar los rigores de andar a más de 300 kph. vistiendo una braga, que por su característica anti-inflamable hace transpirar muchísimo a quienes las visten sin permitir la evaporación del sudor. ¡Que pegoste, Dios mío! Ciertamente esta es la carrera más caliente del año. En la edición de la temporada 2001, Giancarlo Fisichella llegó a perder hasta tres litros y medio de fluidos corporales, razón por la cual los participantes deben hacer lo que se conoce como “acamellarse”, que no es otra cosa que ingerir mucho líquido para tener buenas reservas a fin de evitar la deshidratación durante la competencia, además de contar con un sistema que les permite tomar agua mientras conducen, el cual, por cierto, le falló a Alonso en esta oportunidad. Y me pregunto: ¿Cómo hacen con las ganas de ir al baño con tanta agua y tanta vibración dentro del habitáculo? ¿Arruchaditos Mami? 

Renault quería demostrar que los resultados conseguidos en Australia no fueron consecuencia de la lluvia de la primera pole position. La casa gala buscaba ratificar, sin dejar lugar a dudas, el buen momento por el que atraviesa, además de intentar igualar el record de dos victorias consecutivas para el equipo del rombo al inicio de una temporada, el cual no repetían desde el año 1982, cuando Alain Prost ganó al hilo en los Grandes Premios de Sudáfrica y de Brasil. Mientras tanto, los otros grandes favoritos: Ferrari, McLaren-Mercedes, BMW-Williams y BAR-Honda, por su parte, querían desestimar lo ocurrido en Melbourne y poner de manifiesto sus respectivas aspiraciones al título. ¿Serían capaces de demostrarlo en Sepang? Ciertamente, esa era la pregunta que flotaba en medio del bochornoso aire malayo. 

El asturiano Fernando Alonso dominó a placer tanto la primera clasificación del sábado, como la del domingo, para terminar como un tsunami arrasando con todos en la carrera, en una clara demostración de que la llamada furia española que lleva por dentro tan solo necesitaba de un auto de punta para sacar adelante la tarea. Tan solo le faltó, al momento de apagarse el semáforo, soltar el antiguo grito medieval de batalla de los guerreros cristianos hispanos: ¡Santiago y cierra España! 

Habiéndose cumplido las dos primeras carreras de la temporada, aquí sí caben las comparaciones entre los dos pilotos del Renault F1 Team: Fernando Alonso y Giancarlo Fisichella. Ambos, partiendo desde la punta, demostraron ser inalcanzables. Ninguno de los dos permitió que nadie pusiera en aprietos sus respectivos liderazgos en competencia hasta recibir el banderazo a cuadros. Eso está más que claro y confirmado con sendas victorias, una para cada uno, del dúo de pilotos de la formación francesa. 

Ahora bien, la cosa cambia cuando se analizan por separado las actuaciones de uno y otro al momento en que no contaron con el sitial de honor de la parrilla de largada: En Australia, el ovetense lograba remontar desde la casilla trece hasta treparse al tercer peldaño del podio y, de no haber sido por el valioso tiempo que perdió para adelantar al Sauber-Petronas de Jacques Villeneuve, podría haber optado al segundo escalón que finalmente ocupó Barrichello. Total: avanzó 10 lugares y sumó 6 puntos de campeonato. Por el contrario, el volante romano en Malasia, partiendo desde la tercera casilla, a medida que avanzaba el Gran Premio claramente empezó a confrontar problemas para retener su posición en carrera ante el asedio del BMW-Williams del piloto australiano Mark Webber, contra quien terminaría estrellando su bólido con el consecuencial retiro de ambos. Total: No concluyó la competencia y cero puntos nuevos para el casillero. 

Habiendo los dos enfrentado alternativamente condiciones similares de carrera, aunque la diferencia en cuanto a la posición de ambos en las formaciones de salida de las dos competencias a que nos referimos, 13 y 3, fue bastante notoria a favor del italiano, sí podemos afirmar que Fernando ha sido, en base a los resultados obtenidos hasta ahora, mejor piloto que Giancarlo. No estoy asegurando que esta tendencia se mantenga a lo largo de la temporada, pero ciertamente será interesante ver a favor de quién se inclina la balanza en los próximos Grandes Premios. 

Con respecto al accidente de “Físico”, hay que hacer la acotación de que se produjo por la desesperación de éste por subirse al podio, a fin de mantenerse en el tope de la clasificación general en el Campeonato de Pilotos. En el supuesto de haber llegado a la meta en el tercer lugar, aunque quedara empatado con Alonso al contar cada uno con 16 puntos, él hubiera continuado de primero por haber ganado su carrera con anterioridad al español. Ello le llevó a una desafortunada maniobra que dio al traste tanto con sus propias aspiraciones como con las de Webber, al buscar barrer a éste hacía afuera para que no pudiera adelantarle. En referencia al piloto de las antípodas, pienso que se precipitó al buscar el pase en ese momento. Le faltó la tranquilidad necesaria como para saber que el italiano ya estaba luchando para controlar su Renault, el cual había perdido apoyo aerodinámico en la parte delantera después de su visita a los pits. Fisichella hacía rato que estaba dando muestras de que sus cauchos Michelin tampoco le estaban respondiendo a cabalidad, por lo que creo que Mark, de haber sido un poco más paciente, le habría ganado la posición con mayor comodidad en una o dos vueltas más adelante. Eso sí, al igual que hago esta afirmación, también reconozco que es mucho más fácil ver los toros desde la barrera… 

Si en Australia la sorpresa fue el excelente debut del nuevo equipo Red Bull Racing, en Malasia lo asombroso sería el espectacular desempeño del conjunto Toyota. Echando mano de una frase más propia del juego hípico, podemos afirmar que “aquí no hubo cuadros con seis”. Realmente, no esperaba nada de los carros rojiblancos luego de unas pruebas de pretemporada que mostraban un vehículo poco balanceado que confrontaba problemas con el desgaste excesivo de los cauchos traseros, así como por un desdibujado desempeño en Melbourne, donde no arañaron ni un puntito a pesar de haber partido Jarno Trulli en la segunda casilla de la formación de salida. Sin embargo, el equipo japonés supo hallar con pasmosa diligencia una eficaz solución para la cita malaya. En esta oportunidad, arrancando el piloto de Pescara en la misma posición dentro de la primera fila, efectivamente exhibió un notorio desarrollo en el chasis TF105, que pudo superar al ya doblemente comprobado espectacular monoplaza R25 de Renault con que contaba su paisano Fisichella. Estupenda actuación de Jarno quien, arribando segundo a la meta, conseguía de esta manera el primer podio en los cuatro años que lleva la escudería Toyota Racing desde sus inicios en la categoría en la temporada 2002. Asimismo, Ralf Schumacher estuvo muy bien, al completar con su quinto lugar lo que ha sido hasta ahora el resultado más redondo de la escuadra nipona, que ahora se sitúa en el segundo lugar del Campeonato de Constructores. Gratas sorpresas como esta nos hacen vitorearles con ambos brazos en alto, según la tradicional usanza oriental, mientras a todo pulmón gritamos tres veces: “¡Toyota Banzai!, ¡Toyota Banzai!, ¡Toyota Banzai!” 

Lo que en principio pareció un golpe de suerte de Red Bull Racing en el Gran Premio de Australia, en Malasia quedó desmentido con el sexto puesto de David Coulthard y el octavo del austriaco Christian Klien. Precisamente los tres puntos alcanzados en esta carrera por el experimentado piloto escocés, le sitúan en el Libro de Records como el británico que más ha puntuado en la historia de la categoría, entre los que se encuentran ases de la talla de sus paisanos Jim Clark y Jackie Stewart, además de los ingleses Mike Hawthorn, Graham Hill, John Surtees, James Hunt, Nigel Mansell y Damon Hill, por solo mencionar a los volantes nacidos en el Reino Unido que han alcanzado títulos mundiales, además de un legendario Stirling Moss a quien siempre se le ha considerado como el “Campeón sin Corona” de la Fórmula 1. 

Nos resulta increíble, inaudito, sorprendente, insólito y cuantos otros adjetivos calificativos del mismo estilo queramos endilgarle a lo que ha sido la actuación en el ruedo del equipo de los “cuernos afilados”: Red Bull Racing. ¿Cómo es posible que a un gigante automovilístico de las dimensiones de la Ford Motor Company, le haya ido tan mal en su última pasantía por la categoría, con la desaparecida Jaguar, mientras a una empresa de bebidas energéticas, contra todo pronóstico lógico, le esté yendo tan bien cuando apenas acaba de recibir el testigo de manos de aquella? Definitivamente la ciclópea burocracia interna de la casa del ovalo azul no va de la mano con el éxito en las pistas desde hace muchos años para acá. Por el contrario, Herr Dieter Mateschitz, nuevo propietario del equipo, ha sabido rodearse de gente idónea para llevar adelante el proyecto taurino que actualmente ocupa el tercer lugar de la clasificación general en el renglón de constructores. ¡Ole, por los bravos “toros rojos”! 

Independientemente de los desafortunados incidentes que confrontaron tanto Kimi Raikkonen como Mark Webber, hay que reconocer que los equipos anglo-germanos, McLaren-Mercedes y BMW-Williams, han decepcionado rotundamente. Se esperaba más de ellos. Simplemente no han estado a la altura de las expectativas, especialmente la formación que dirige el siempre malencarado Ron Dennis. Porque ya en las prácticas de la pretemporada las “Flechas Plateadas” se mostraban amenazantes y como una de las escuderías llamadas a hacerse con alguno de los dos títulos en disputa, al contar con una pareja de pilotos que se nos antojaba como la más dura y agresiva de todas. 

Lo cierto del caso es que, a pesar de haber cosechado más puntos que su compañero finlandés en las dos primeras carreras del año, ayudado en gran medida por la mala suerte de Kimi, el colombiano Montoya nos luce como una nueva versión del viejo David Coulthard en su época con la divisa de Woking: Cumple pero no deslumbra. Consigue puntos, pero no convence. McLaren-Mercedes pareciera haber cambiado el whisky añejo por un aguardiente “cachaco”, el refinado té por un aromático “tinto” y la gaita escocesa por la cumbia y el vallenato, sin que se note para nada la diferencia en cuanto a un mejor desempeño o a un rendimiento más favorable. Esperemos que este estancamiento de Juan Pablo no pase de ser algo momentáneo, un simple proceso transitorio de adaptación y cambie pronto el panorama para el volante bogotano, a quien sigo considerando un gran talento al que solo le resta terminar de cuajar debidamente para beneficio de su escudería y del espectáculo en sí. De lo contrario, inexorablemente le pasará su momento histórico al piloto neogranadino para lograr algo más importante de lo que ya ha conseguido. 

Por parte de BMW-Williams, ellos ya habían manifestado con anterioridad que estaban enfrentando un momento difícil con su nuevo chasis FW-27. Sin embargo, fueron capaces de hacerse de un tercer puesto en el podio gracias al buen desempeño de Heidfeld. El alemán ha sabido responder a la gran confianza depositada en él por parte de la casa motorista BMW, quienes fueron un factor determinante para su contratación por encima del brasilero Antonio Pizzonia en el conjunto comandado por Sir Frank. Gran pase de “Quick Nick” a su compatriota Ralf Schumacher, quien jugó más limpio de lo que lo hiciera su hermano mayor en Australia. 

Vergonzoso papel el de la escudería BAR-Honda. El equipo anglo-nipón quedó muy mal parado al ver tanto a Jenson Button como a Anthony Davidson, quien sustituía a un Takuma Sato aquejado por problemas de salud, tener que abandonar simultáneamente con sendas fumarolas saliendo de sus máquinas en apenas los giros iniciales. Los dos autos de la tabacalera multinacional tomaron la partida ya desahuciados por un cáncer en grado terminal en sus unidades motoras. Algo que aun no entendemos, ya que, en teoría, eran los últimos llamados a fundir luego de la artimaña legal perpetrada en Melbourne, donde retiraron a sus dos monoplazas en las últimas vueltas de la competencia a fin de contar con motores “nuevecitos” para esta carrera. Parecían los vehículos adaptados con que fumigan nuestras calles en épocas de dengue, solo que mucho más estilizados y con más calcomanías. Auténticos botafumeiros que justifican el gran enojo de Button, quien se quejaba airadamente señalando que “hemos retrocedido en todas las áreas”, para luego rematar lapidariamente: “No es muy difícil ingeniar un motor para tres vueltas. Lo que es verdaderamente frustrante es que sé que esto no cambiará dentro de poco” A confesión de parte… Y otro refrán popular que les viene como anillo al dedo saliendo de la boca de un vocero de Toyota Racing sería: “La tlampa sale”

Con quien sí me da lástima, es con el pobre Davidson. El desafortunado volante británico por fin tenía el chance de mostrar sus grandes habilidades conductivas en carrera. ¡Como debe ser! Peeero, una trastada del destino le saboteaba su tan ansiada ocasión de hacerlo. ¡Otra vez será Anthony!.... Por ahora, tendrás que seguir luciéndote en las pruebas libres. De seguro que Sato pensaba para sus adentros desde la enfermería: “¡Eta vej no sel yo!... meno mal que tenel fieble, polque si fundo otlo motol me botan pal calajo, jajaja”

¡Ahh carrera tan “malasia” para la Sauber!, quienes tuvieron un auténtico fin de semana para olvidar. Lo peor de todo, es que tan triste participación vino a ocurrir precisamente en el único Gran Premio donde no debió pasar nada malo, ya que corrían en la casa de su patrocinador principal, la petrolera local Petronas, que acompaña el nombre de la divisa helvética y que casualmente estaba celebrando su décimo aniversario desde su arribo a la Fórmula 1. Villeneuve cometió el pecado mortal de salirse solito de la pista, sin que nadie lo estuviera presionando. Al ex-campeón canadiense se le está acabando el tiempo de demostrar que aun le queda algo. Y más le vale que lo haga pronto, antes de que a los suizos se les agote por completo la paciencia. ¡Allez Jacques, allez! 

Como para echarle más leña al fuego, los dos bólidos amarillos de la Jordan Grand Prix fueron capaces de completar las 56 vueltas pautadas para esta carrera. O sea, que los cuatro vehículos participantes que contaban con motores Toyota efectivamente vieron el banderazo a cuadros. Resultado este que contrasta enormemente con el estrepitoso fracaso de sus más acérrimos rivales, la casa motorista Honda. Algo con lo que no perdieron el tiempo los portavoces de la divisa japonesa para restregárselo en la cara a sus compatriotas que laboran para la marca de la competencia, a través de un comunicado oficial que destacaba la gran confiabilidad de todas sus unidades motoras durante el Gran Premio de Malasia, a pesar de las rigorosas condiciones climáticas imperantes, caracterizadas por el excesivo calor y una gran humedad, aunado al hecho de que ellos sí cumplieron al pie de la letra con la nueva reglamentación que establece el ciclo de vida útil de dos carreras por motor. ¡Toooma! Eso sí llama meterle el dedo en el ojo al contrario.   Hurgar maliciosamente la herida por la cual aun resolla la Honda. 

Narain Karthikeyan continúa mostrándose como un serio candidato al título de “Piloto Novato del Año”. En Malasia, nuevamente conseguía el mejor resultado de los cuatro debutantes en esta temporada, en una carrera en la que contó con gran cantidad de paisanos suyos que se trasladaron a Kuala Lumpur únicamente para verle. Razón tienen de auparle “Aapakaa bahut bahut dhanyavaad Narain”, que no es otra cosa que “Muchas gracias Narain” en el idioma hindi, por aquello de ser el primer volante de la India en llegar a la categoría máxima del automovilismo mundial. 

Con respecto al Minardi F1 Team, en esta oportunidad la rueda de la fortuna giró al contrario de como lo hiciera en Australia, ya que ahora le tocaría el turno al holandés Christijan Albers de concluir su primera carrera de Fórmula 1, aunque relegado a la última posición y con una desventaja mínima de apenas cuatro vueltas de diferencia con respecto a Alonso. ¡Eso no es nada! Por su parte, el austriaco Patrick Friesacher, se convertía en la primera baja de la competencia malaya, al verse obligado a retirarse luego de un trompo al comienzo de la segunda vuelta. 

He dejado para el final mis impresiones sobre la actuación de la escudería Ferrari en esta segunda carrera del año. Al igual que a todo el mundo le está sucediendo, no deja de sorprenderme el enorme vuelco de 180 grados que ha experimentado la casa de Maranello entre lo que fue la “Campaña Admirable” del 2004, en que obtuvieron 15 victorias en 18 Grandes Premios disputados, y lo que ha sido el penoso vía crucis que han padecido al inicio de esta temporada 2005. El segundo lugar de Rubens Barrichello en Australia erróneamente me hizo pensar que el modelo F2004M todavía era un auto de temer. Pero la séptima posición de Schumacher en Malasia, conseguida gracias a los abandonos de Fisichella y de Webber, sirvió para abrirnos los ojos a todos y desnudar la realidad de los actuales campeones mundiales: Los hasta hace poco, inalcanzables bólidos rojos, ahora no son nada competitivos. 

Ahora bien, aun y cuando ciertamente la diferencia en cuanto a prestaciones y a resultados nos resulta abismal, me parece una tamaña injusticia que del árbol caído se quiera hacer leña con tanta prisa y tan marcado encono. Especialmente por parte de la prensa alemana e italiana, que no han escatimado en descalificativos al momento de ensañarse contra los que hasta hace poco eran sus grandes ídolos y los que, sin duda alguna, les han brindado los mayores momentos de satisfacción deportiva a la afición de esos países por más de una década, regodeándose hasta el cansancio por todo ese tiempo con sus rimbombantes titulares y con sus grandilocuentes apologías del binomio “Ferracher”. 

De la noche a la mañana, tanto el as germano como la escudería italiana de héroes pasaron a ser los villanos de la película. A “Schumi” se le ataca con abrasivos comentarios y se pone en entredicho sus indiscutibles habilidades conductivas. Asimismo, a la Ferrari le caen encima sin piedad alguna, sin tomar en cuenta hechos tan ciertos y tangibles como que, con excepción de la cenicienta Minardi, la divisa del “cavallino rampante” es la única escudería fuerte que aun no ha hecho debutar su nuevo monoplaza. 

Igualmente, obvian que voceros autorizados de la casa de cauchos Bridgestone, han admitido parte de su responsabilidad con respecto a los pobres resultados conseguidos, al no haber estado a la altura de las circunstancias tal y como solían hacerlo en el pasado. Además de que Ferrari viene a ser la única referencia realmente confiable con que cuenta el fabricante de neumáticos japonés, cuyos compuestos también calzan los dos equipos que habitualmente ocupan las últimas posiciones: Jordan-Toyota y Minardi F1 Team. Mientras que, por el otro lado, sus rivales franceses de la Michelin cuentan con toda la data que les suministran los siete equipos restantes. No obstante ello, solidariamente nadie del conjunto de Maranello ha levantado el dedo acusador para “echarle el muerto” a su aliado comercial de hace tantos años, cuya contribución fuera decisiva en la conquista de tantos campeonatos mundiales consecutivos. 

Antes de seguir dando hachazos a diestra y siniestra, tanto la prensa especializada como el resto de los equipos, así como también los mismos aficionados, deberían darle el beneficio de la duda a la Ferrari y esperar a ver la capacidad de reacción de ésta para la que nos luce su batalla más dura en pro de la defensa de ambos títulos ante el asedio cada vez más sostenido de sus contrincantes. Ya su Director Principal, el francés Jean Todt, recientemente confirmó que para el Gran Premio de Bahrein correrán con el F2005. Igualmente, habrá que ver si Bridgestone puede recuperar el terreno perdido y ayudar a la scuderia rossa a encontrar el buen ritmo que obviamente extraviaron, porque de no ser así, aunque el nuevo chasis fuera una maravilla sería el equivalente a ver a un atleta de alta competencia corriendo un maratón con unos zapatos que le quedan muy apretados: O se retira de la carrera o llega cojeando de último y con los pies llenos de ampollas.

Con respecto al Gran Premio en sí, opino que la emoción de esta competencia fue de menos a más. Me explico, al principio me lució como otra de las tantas procesiones a las que últimamente nos tienen acostumbrados, en las que nadie pasa a nadie. Sin embargo, a medida que fue avanzando la carrera, cuando se desgastaron algunos cauchos más que otros, cuando fueron variando los desempeños de los monoplazas, también fue ganando en interés el espectáculo por las peleas de la tercera posición en adelante, porque los dos de la punta prácticamente corrieron solos todo el tiempo. O sea, que afortunadamente, la acción en la pista terminó mejor a como empezó, sin haber llegado a ser nada del otro mundo. 

Por otro lado, también me sorprendió que las atípicas posiciones de algunos equipos en la parrilla de salida no respondieran a la estrategia de contar con menos combustible en los tanques de los monoplazas buscando una mayor figuración al inicio de la carrera, para luego de una temprana visita a los pits, regresar a la pista a ocupar lugares más retrasados. Aquí todos hicieron lo mismo, tanto las escuderías fuertes, como los equipos intermedios e incluso los habituales de la “punta trasera”, cumplieron un plan único de dos paradas en boxes. Esto sirvió de mucho para orientarnos un poco más acerca del gran potencial y del notorio desarrollo de varios de los conjuntos participantes. 

Ahora bien, en vez de seguir criticando a los “Ferrari Boys” por el slump que actualmente atraviesan, lo cual puede tratarse del lógico ciclo evolutivo de la categoría, donde algunos equipos suben y otros bajan, deberíamos preocuparnos más por el surgimiento de una nueva “autocracia”: la del Renault F1 Team. Bien sé que esto lo he comentado ya con anterioridad, pero no me canso de repetir que no me alegraría en lo absoluto ver la caída en picada de la escudería italiana, ya que como aficionado al automovilismo deportivo realmente competitivo, mil veces prefiero verla en una franca pelea frente a varios equipos parejos e igualmente capaces de ganar carreras, que pasar ahora a un aplastante dominio de la casa francesa. Recuerden la famosa frase que dice: “Cuando la Ferrari tose, toda la Fórmula 1 tiene gripe”

En descargo de la Renault, cabe señalar que el patrón de la misma, el italiano Flavio Briatore, ya señaló que dentro del conjunto que él dirige no habrá nunca las mal llamadas “ordenes de equipo”. Humillante y tergiversada concepción antideportiva en las que, ¡por contrato!, se establecen los papeles del primer y del segundo piloto dentro de una escudería, donde este último se ve obligado a ceder en favor de aquel, no solo el acceso a las novedades tecnológicas introducidas y a lo mejor del personal, sino también a regalar posiciones en la pista e incluso el triunfo en algunas carreras. Deleznable práctica en las que tan abiertamente se prodigó y por la que tanto se criticó a la Ferrari y a su piloto estrella Michael Schumacher. O sea, que si de ahora en adelante nada más vemos a los monoplazas celestes y amarillos en la punta de todos los Grandes Premios, nos quedará el consuelo de poder ver a sus dos pilotos, Fernando Alonso y Giancarlo Fisichella, luchando en igualdad de condiciones por el título, tal como lo hicieran el “Magic”Ayrton Senna y “El Profesor”Alain Prost en la época dorada de la McLaren-Honda. 

Ya para finalizar, y aunque nada tenga que ver con lo que pasó en la pista malaya, le dedico este artículo a mi eterno compañero de equipo, a mi más dedicado Director Técnico, al más diligente mecánico en mis paradas, a mi patrocinador principal y al mejor estratega con que he podido contar en esta larga carrera de la vida: RICHARD FORTIQUE, mi muy querido Papá, de quien me declaro su más ferviente fanático y quien precisamente hoy cumplió, nada más ni nada menos, que setenta (70) años de edad. Que Dios te bendiga y nos permita seguir viendo muchos más Grandes Premios y temporadas completas juntos. ¡Amén!

 

Caracas, 24 de Marzo de 2005.
 


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