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"EL PLIMEL GLAN PLEMIO DE CHINA"
Por: Andrés Ignacio Fortique S.


Primera Parte: La Organización

Desde hacía bastante tiempo que una carrera de carros no despertaba tantas expectativas como la Décima Sexta Válida del Campeonato Mundial de Fórmula 1: El Gran Premio de China. Y vaya que sí se vio recompensada con creces la espera por esta primera competencia automovilística celebrada en ese milenario país oriental.

Considero que desde la reinserción del Gran Premio de los Estados Unidos en el calendario oficial en el año 2000, con los cambios a que fuera sometido el legendario Indianápolis Motor Speedway y a la espera de cómo reaccionaria el público norteamericano a una categoría que no goza de su favoritismo y que se inclina mucho más hacia las competencias de NASCAR o de la Indy Racing League, no se había creado tanto revuelo en torno a una carrera como la del pasado domingo.

Porque aun y cuando en la presente temporada también se inauguró el Circuito de Sakhir, escenario del Gran Premio de Bahrein, enclavado en medio de las dunas de ese pequeño emirato del golfo Pérsico, ni la pista ni la carrera que en él se llevó a cabo lograron despertar el enorme interés que sí se centró en la competencia inaugural del Circuito Internacional de Shangai.

Tal vez sea por aquello de que China, siendo uno de los pocos reductos de la ideología comunista que restan en este mundo comercial en el que vivimos, abriera con el mayor agrado sus vedadas puertas al summa cum laude de los eventos del capitalismo mundial, así como también el hecho de que sus otrora celosísimos mandatarios se mostraran ahora tan solícitos al mejor exponente de ese neoliberalismo occidental que por tantos años y tan férreamente combatieron: La Fórmula 1. De seguro que Mao Tse-Tung se revolvía en su tumba cada vez que el estruendo de uno de esos bólidos, atiborrados de decadente publicidad extranjera, giraba en el modernísimo autódromo de trescientos cuatro millones de dólares (US$304.000.000,oo), construido exclusivamente para albergar algo tan ajeno a los principios de la Revolución que él mismo encabezó. ¡Es que las cosas cambian!

O tal vez sea por aquello de que China es un enorme país que cuenta con la friolera de casi mil trescientos millones de habitantes, o sea casi un cuarto de toda la población del planeta. Imagínense que, durante el tiempo que me tomó escribir este artículo y a ustedes leerlo, habrán unas cuantas decenas de miles de nuevos chinos, ya que en lo que va de este año 2004, se han registrado 11.861.350 nacimientos aproximadamente, y apenas está por finalizar Septiembre y la cantidad sigue aumentando sorprendentemente por cada segundo que pasa. Sin querer ofender, nunca tan bien aplicado aquello de ¡chinos como arroz!, ¿Verdad?

Y es que donde hay tanta gente siempre es bueno buscar nuevos mercados y, ¿qué mejor vitrina para el mercado automotor en un país donde hay millones de potenciales compradores que una carrera de Fórmula 1 celebrada por todo lo alto? Así es como llegamos al sempiterno Bernie Ecclestone, quien es el verdadero artífice de esta ansiada carrera que Norbert Haug, director de Mercedes-Benz Motorsport, calificara de la más importante en toda la historia de la Fórmula 1, ya que con ella se ampliaban, como nunca antes, los horizontes de la máxima categoría del automovilismo mundial, así como por el enorme alcance de posibilidades comerciales que pueda atraer tanto para oriente como para occidente.

Ya sea que nos gusten o no muchas de las estratagemas mercantilistas de Ecclestone, hay que reconocer que en esta oportunidad se la comió el viejito bellaco ese quien, pese a su avanzada edad y en contra de las indicaciones de su médico de cabecera, no escatima esfuerzo alguno para vender su producto, entiéndase la Fórmula 1, en los rincones más insospechados del planeta. Este ha sido, sin lugar a dudas, la mejor negociación de ese visionario que, cual un Rey Midas moderno, ha sabido llevar de la mano a la Fórmula 1 al tope de la atención deportiva mundial. ¡A Bernie lo que es del César… así como los derechos de televisión, los ingresos por publicidad, las regalías y pare usted de contar!

Ya a finales de la temporada 1998, la Federación Internacional de Automovilismo (F.I.A.) emitía un calendario provisional que incluía el Gran Premio de China, el cual inicialmente se tenía previsto llevar a cabo en Marzo del 99 en el circuito de 4,3 kilómetros de longitud construido en la sureña ciudad de Zuhai. Incluso en Octubre del 98, el canadiense Jacques Villeneuve se convertía en el primer piloto de la Fórmula 1 en dar unas vueltas a la pista, al volante de un Renault Spider, a fin de promocionar la carrera. Finalmente, la F.I.A. desestimó el complejo de Zuhai alegando que había fallado en cumplir los estándares internacionales requeridos para la debida homologación oficial que le permitiera celebrar carreras de Fórmula 1.

A pesar de aquel traspié inicial, el pueblo chino ha demostrado a través de la historia, que son capaces de llevar a cabo las más grandes empresas por muy titánicas que estas puedan resultar. Para muestra el “botón” que representa La Gran Muralla China, entre otras muchas cosas de las que se pueden jactar. Y en esta oportunidad tampoco harían excepciones, ya que para el proyecto del Circuito Internacional de Shangai se buscaron al reputado diseñador alemán Hermann Tilke, entre cuyas obras se cuentan los autódromos de Sepang en Malasia y de Sakhir en Bahrein, además de otros cuantos que, a pesar de no ser originalmente diseñados por él, fueron remodelados por su compañía a fin de actualizarlos con las exigencias de la Fórmula 1 moderna.

El ingenio de Tilke hizo que, en apenas dieciocho meses y de lo que antiguamente era un pantano, emergiera esta superestructura deportiva que tiene la forma del símbolo chino “Shang”, que significa algo así como “por encima” o “por alto”, y que le da el nombre a la ciudad de Shangai.

Ya habíamos quedado boquiabiertos con las imágenes que nos llegaban por televisión del novísimo circuito, dotado con lo último de la tecnología moderna para recibir tanto a los equipos participantes, al público espectador, así como a los medios de comunicación asistentes, ofreciendo a los visitantes todo tipo de comodidades imaginables. Solo bastaba esperar el Gran Premio inaugural. Era menester comprobar, con los carros rodando sobre la pista, si el trazado verdaderamente permitía la posibilidad de que en él se efectuasen buenas carreras que mejoraran el espectáculo que ofrece la Fórmula 1, tan abiertamente criticada últimamente. Faltaba esa tan ansiada prueba final.

El pasado domingo 26 de Septiembre por fin llegó el día. Los chinos superaron con creces todas las expectativas que en torno a esta cita se habían generado. Pilotos, equipos, el público que abarrotó las tribunas, periodistas, invitados especiales y los telespectadores de todo el mundo quedaron más que satisfechos con este Primer Gran Premio de China. Todos coincidieron en que estábamos ante el futuro de la Fórmula 1. Incluso el patrón de la escudería Renault, el siempre polémico Flavio Briatore, prácticamente dijo que los organizadores de algunas de las carreras europeas debían poner las barbas en remojo y proceder a realizar las remodelaciones necesarias a fin de ponerse al día, si no querían perder la sede de sus respectivas carreras.

Lapidarias declaraciones las del italiano que nos muestran un punto de vista que compartimos plenamente, ya que circuitos como el de Imola y el Hungaroring, que tan pobre espectáculo ofrecen año tras año, temporada tras temporada, no se corresponden para nada con los deseos del público que ansía ver carreras donde prive la competitividad y los adelantamientos en pista por sobre las estrategias de las paradas en pits, única manera de ganar posiciones en dichos circuitos, por citar algunos.

El ejemplo dado por los chinos de cuando se quieren hacer bien las cosas debe ser tomado en cuenta en el futuro de la Fórmula 1. Habrá que esperar también cuatro años más para ver de lo que son capaces de realizar allá en los próximos Juegos Olímpicos del año 2008. Seguramente serán algo apoteósicos.

Algunos gobiernos visionarios se han percatado de la gran cobertura internacional que este tipo de eventos ofrecen, razón por la cual se han aventurado a realizar denodados esfuerzos a fin de llevarlos dentro de sus propias fronteras, en la certeza de que tanto la Fórmula 1, la Copa Mundial de Fútbol así como las Olimpiadas vienen a ser como una especie de herramientas de penetración masivas que les permiten mostrar las bondades de sus respectivos países al resto del mundo. Tales han sido los casos de Malasia, Bahrein, China e incluso Turquía, que está a la espera de su inclusión definitiva en el calendario oficial de la próxima temporada, a sabiendas de que no es que están realizando una simple carrera de apenas menos de dos horas de duración, sino que están invirtiendo en el futuro turístico y comercial, consolidando la apertura de sus naciones y asegurando la inserción de las mismas en la aldea global que vivimos actualmente

Mientras tanto, nosotros aquí no nos quedamos a pie y ofrecemos como alternativas válidas de inversión al capital foráneo los gallineros verticales, los fundos zamoranos y la no menos importante y famosa “Ruta de las Empanadas”, en la que tal vez algún día podamos celebrar el Gran Premio de la República Bolivariana de Venezuela, empapelándola con la oprobiosa publicidad de las corporaciones extranjeras. Como diría el chinito de Recadi: ¡Colo e’la madle!

Caracas, 29 de Septiembre de 2004.
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Segunda Parte: La Carrera

Hechas ya las consideraciones del caso relativas a las excelencias tanto del Circuito Internacional de Shangai como de la organización del Primer Gran Premio de China, es menester hacer lo propio con respecto a lo sucedido sobre la pista inaugurada el pasado domingo

Cabe destacar que Rubens Barrichello fue a esta carrera lo que su compañero en la Ferrari, Michael Schumacher, ha sido para todas las carreras anteriores de la temporada: Un verdadero dictador que no dejó nada para nadie. En China se trocaron los papeles: Barrichello fue Schumacher y, a su vez, “Schumi” fue “Rubinho”.

Esta aseveración la hago por la sencilla razón de que en Monza surgió la duda razonable de que el alemán dejó ganar al brasilero para ayudarle a conseguir el subcampeonato de pilotos; mientras que en esta oportunidad, y por primera vez en lo que va de temporada, toda la mala suerte que le acompañaba y los errores en que solía prodigarse el piloto paulista, le tocó vivirlo en carne propia al hombre que, ufano y merecidamente, viste la gorra de las siete barras y las siete estrellas correspondientes al número de títulos mundiales conquistados.

Ya desde los primeros entrenamientos libres del viernes, el software del Ferrari F-2004 del alemán le había dado problemas obligándole a perder tiempo de prueba en una pista nueva que necesariamente requería aprenderla al dedillo. En la preclasificación del sábado Schumacher volvía a poner de nuevo las cosas en su sitio al ser, por enésima vez, el más rápido de la sesión. Pero apenas una hora después, al comienzo de su vuelta lanzada, el hombre que nunca se equivocaba entró muy pasado en la curva uno y dio un trompo que automáticamente le relegaba a la vigésima casilla de la parrilla de largada, acabando con el monopolio exclusivo de la última fila por parte de los pilotos de Minardi. Sin embargo, ya llegado el domingo, hubo cambio de estrategia y Schumacher tuvo que esperar en el área de los pits a que partiera el pelotón, sin siquiera tener los cauchos montados, a fin de cumplir con la normativa del parque cerrado que impide surtir combustible y reemplazar los neumáticos empleados durante la pole position, de manera tal que una vez comenzada la carrera él pudiera llenar el tanque y poner gomas nuevas que le facilitaran la remontada hasta su posición de costumbre, o sea, la de puntero de la competencia.

El vía crucis del germano recién comenzaba, ya que unas cuantas vueltas más tarde se tocaba, en una maniobra tanto temeraria como desafortunada, con el Jaguar de Christian Klien, obviamente más desafortunada para el piloto austriaco que se vio obligado a abandonar la carrera tras el incidente. Luego se repetiría el error del día anterior con un nuevo trompo que le haría perder nuevamente posiciones y, aunque sacó a relucir sus habilidades conductivas y su sobrado talento en varios adelantamientos espectaculares, comenzó a perder presión en uno de sus cauchos traseros escapándosele, conjuntamente con el aire, cualquier posibilidad de colarse entre los puntos llegando duodécimo, su peor resultado en carrera finalizada de mucho tiempo para acá, porque recordemos que en Montecarlo no pudo concluir al ser embestido por Juan Pablo Montoya dentro del túnel. Como premio de consolación de su pasantía por China la estrella de Ferrari consiguió arañar, en el penúltimo de los giros pautados, la vuelta más rápida en carrera, la número 66 de su palmarés de records que continúa abultando cada vez un poquito más, aunque sea con ese pequeño souvenir del milenario país oriental. ¿Acaso creían que Schumi se iba a ir liso, así como si nada?

Lo que tuvo el fin de semana de aciago para Schumacher, fue inversamente proporcional de bueno para Barrichello, a quien todo le salió bien. Habiendo obtenido la pole position el sábado, pudo conservar la punta al darse la largada. Aguantó y aguantó y siguió aguantando estoicamente la férrea presión de Raikkonen durante casi toda la carrera, sin que viéramos flaqueo alguno en su desempeño. Logró ser el más rápido en la pista cuando sus rivales paraban en pits, buscando darse un pequeño margen de ventaja para cuando le tocara a él hacer lo propio y poder reintegrarse sin perder el liderato de la carrera hasta el banderazo a cuadros que recibió con un apretado margen de apenas 1,46 segundos de diferencia entre el nuevo subcampeón mundial y el tercer clasificado. Por su parte, las asistencias del equipo Ferrari en esta oportunidad funcionaron como un reloj al momento de atenderle, lo hicieron como si tratase del propio Schumacher. Total: Un fin de semana de ensueño para el que siempre había sido considerado la cenicienta de la escudería de Maranello, quien nuevamente nos deleitó con su característica y muy particular coreografía de pasitos de samba.

Estupenda actuación del volante inglés Jenson Button, quien logró subirse nuevamente al segundo peldaño del podio asegurando el tercer lugar del Campeonato de Pilotos, solamente superado por los Ferrari Boys, o sea el primero del resto del pelotón. Su labor únicamente se vio empañada por una lenta salida en la que perdió algunas posiciones que luego recuperaría, pero que sin duda le restaron tiempo valiosísimo para pelear por la punta. ¡Bien por Jenson!, quien a estas alturas aun no sabe con cuál escudería estará participando el año que viene. ¿Podrá David Richards retenerlo dentro de las filas de BAR-Honda? ¿Conseguirá Sir Frank Williams arrebatárselos y ficharlo para su equipo? No se pierda el capítulo final de esta tragicomedia de la Fórmula 1 el próximo 16 de Octubre, cuando la Junta de Reconocimiento de Contratos se reúna en Milán para decidir el futuro del piloto británico.

Conocido en el paddock de la Fórmula 1 como el “Hombre de Hielo”, Kimi Raikkonen, a punto estaría de derretirse tras la calentera que ha debido agarrar luego de perder la segunda posición a favor de Button como consecuencia de un desacertado cambio de estrategia por parte de su equipo McLaren-Mercedes. Su patrón, Ron Dennis, le llamó prematuramente para que cumpliera su tercera visita a los pits, en un intento desesperado de tratar de ganar el liderato de la carrera mediante una parada relámpago en la que los mecánicos sustituyeron los cauchos y le reaprovisionaron de combustible con la precisión de los más especializados cirujanos….solo que esta vez hubo mal praxis, no en la operación sino en la concepción de la misma: ¡Demasiado temprana señores! Absolutamente extemporánea. No sólo les resultó infructuoso el tratar de desbancar a Barrichello de la punta sino que, peor aun, le amputaron al pobre Raikkonen el segundo escalón del podio. Una verdadera pena que en los boxes estropearan lo que el piloto finlandés había conseguido batallando con auténtica fiereza en la pista. Pero así son ahora las carreras. ¡Será en otra ocasión Kimi!

Fernando Alonzo se ha convertido a fuerza de nervios de acero, de una temeridad a toda prueba y a alguno que otro artilugio electrónico celosamente guardado por la escudería Renault, en el mejor partidor de la Fórmula 1. Ya es habitual verle prácticamente brincar desde puestos intermedios y meterse en el pelotón que azarosamente pelea por la punta….pero por un rato no más. Al contrario de lo que le pasa a Button, quien parte mal y luego remonta posiciones, el asturiano vuela por delante de quienes le preceden apenas se apagan las luces del semáforo y, a medida que avanza la carrera, comienza a ceder terreno imposibilitado por una máquina que adolece de falta de velocidad de punta. Habría que ver de lo que es capaz Fernando con unos cuantos caballitos más de potencia. En esta oportunidad, tras unas cuantas escaramuzas con Jenson Button por la tercera posición, tuvo que conformarse con llegar cuarto luego de rodar consistentemente y en solitario buena parte de la carrera.

Juan Pablo Montoya llegó en quinta posición luego de un fin de semana en que le se vio un tanto desmotivado. Nada que destacar por parte del bogotano, quien aunque lo niegue hasta la saciedad luce un tanto impaciente por abandonar el equipo BMW-Williams para vestir el año que viene los colores de McLaren-Mercedes, escudería que en estas últimas carreras se ha mostrado mucho más competitiva que aquella.

Uno que sí supo sobreponerse a un mal comienzo fue Takuma Sato. El motor Honda del auto del japonés nuevamente resultaba averiado en las pruebas del día viernes. Sus paisanos de la casa motorista le deben tener terror por la cantidad de unidades que les ha costado esta temporada Taku, el de la “pata pesada”. Este inconveniente, que obligó a su equipo a reemplazar el motor de su monoplaza, consecuencialmente conlleva a la sanción reglamentaria de tener que retroceder 10 posiciones en la parrilla de salida con respecto a la conseguida en la clasificación del sábado. Total: Sato tuvo que partir desde la casilla 18. No obstante ello, y sin que se le prestaran mucha atención las cámaras de televisión, el piloto nipón fue recuperando terreno y logró capitalizar los errores ajenos para colarse en una muy meritoria sexta casilla, con lo cual sumaba tres valiosos puntos a los ocho conseguidos por su compañero Button. Una jornada por demás exitosa para el equipo BAR-Honda, que entonces lograba ampliar su ventaja a nueve puntos con respecto a la casa Renault en la lucha por el subcampeonato de constructores.

Cerrando las posiciones que otorgan puntos lograron situarse los dos pilotos del equipo Sauber-Petronas, con Giancarlo Fisichella y Felipe Massa en las casillas siete y ocho, respectivamente. Bien por “Físico” que partió y arribó en la misma posición con una máquina muy inferior. Muchos altibajos en la actuación de “Felipinho”, con una impetuosa salida en la que retó con verdadero desparpajo a los de los equipos grandes robando cámara por unas cuantas vueltas, para luego irse desinflando paulatinamente a medida que se asentaba la carrera. Positivo fin de semana para la escudería suiza que, siendo un equipo privado de modestos recursos, se logra mantener por delante de gigantes corporativos de abultados presupuestos como Jaguar y Toyota.

Este Gran Premio también contó con el retorno de Ralf luego de su larga convalecencia tras el percance sufrido en Indianápolis donde se fracturó dos vértebras de la columna. El menor de la dinastía Schumacher venía haciendo una buena carrera, superando incluso durante todo el fin de semana a su coequipero en BMW-Williams, Juan Pablo Montoya, hasta que la insensatez de David Coulthard, quien se lo llevó por delante en un sitio donde era imposible adelantar, le obligó a una visita a los pits no programada en el libreto que, para rematar, coincidió con la del colombiano al que sí estaban esperando, razón por cual hicieron esperar a Ralf dentro del garaje y éste, que no es nada malcriado y en medio de una pataleta, decidió bajarse del carro y dejar las cosas de ese tamaño, algo que no gustó para nada a su patrón, Sir Frank Williams, quien lo mastica pero no lo traga.

Otro retorno, tal vez más esperado aun que el de Ralf, fue el de Jacques Villeneuve, quien sustituía en la escudería Renault al italiano Jarno Trulli que había sido dado de baja por su paisano Flavio Briatore después del Gran Premio de Italia, debido a sus pobres actuaciones en la segunda parte de la temporada.

En defensa del piloto canadiense hay que señalar que hizo una buena carrera, a pesar de no contribuir a la cosecha de puntos tan necesarios a la escudería francesa que busca el subcampeonato de constructores. No se le puede pedir más a un piloto que ha pasado casi doce meses, tras su intempestiva salida del año pasado, sin manejar un Fórmula 1 y que cuando regresa lo hace con un carro de una escudería diferente y con una serie de modificaciones que necesariamente requieren de un cierto periodo de adaptación. Y, para colmo, en un circuito nuevo. Obviamente que para todos era una pista desconocida, pero no es lo mismo cuando se sale a rodar para familiarizarse con un trazado en el auto con el que se ha estado corriendo toda la temporada, que salir a conocerla en un carro con el que todavía no se está del todo habituado. Por más campeón mundial que se haya sido, no deja de ser una ardua tarea la que le tocó a Jacques.

Considero que lo más importante de todo lo que le vimos a Villeneuve el pasado domingo, fue que aun conserva intacto ese espíritu indómito que siempre le caracterizó en cada una de sus actuaciones. Tal vez le adelantaron pero nunca se rindió, lo que le diferencia del inconsistente de Trulli. No en balde Briatore prefirió ofrecerle el asiento del italiano al canadiense. Quizás el hijo del legendario Gilles no vuelva a ganar otra carrera en su vida, porque corriendo para Sauber-Petronas los próximos dos años la verdad es que lo vemos un poco cuesta arriba, pero tengan la certeza de que jamás tirará la toalla y que siempre venderá cara una posición. Sino pregúntenselo a Mark Webber, a quien estuvo acosando infructuosamente por un buen tramo de la competencia, pero sin aflojar ni un segundo en el empeño de arrebatarle la posición al australiano. Tanto así fue, que creo que tuvo más tiempo de exposición televisiva que el propio Barrichello. ¡Allez Jacques, allez!

Nuevamente Ricardo Zonta demostró que tiene verdadero talento como para haber optado por un asiento oficial dentro del equipo Toyota Racing para el año entrante, incluso con más méritos que alguno de los nuevos contratados. Pero, una vez más, el modelo TF-104B de la casa japonesa echa por tierra las mejores intenciones del piloto brasilero, al que se le ha hecho poca justicia.

Habiendo hecho su debut en el Gran Premio de Canadá, donde incluso logró conseguir sus primeros dos puntitos de campeonato, considero que Timo Glock constituye una opción acertada de la escudería Jordan-Ford para sustituir a Giorgio Pantano en las tres carreras que restan del año. Prueba de ello han sido los resultados obtenidos los viernes de pruebas por el joven alemán, quien como piloto probador en más de una ocasión superó tanto al cesanteado volante italiano como a su mucho más experimentado compatriota Nick Heidfeld.

El resto es comparsa. Y para corroborar algo a lo que hiciera mención en la Primera Parte de estas entregas del Gran Premio de China, con respecto a porqué esta carrera amplió como nunca antes los horizontes del automovilismo deportivo, los dejo con este dato: Según cifras oficiales del Centro de Información e Investigación de la Población China en este preciso momento, ya que por cada segundo que pasa nace alguien, el crecimiento demográfico en ese país ha registrado en lo que va de año la muy abrumadora cantidad de 12.008.970 de nuevos chinitos, potenciales futuros fanáticos de la Fórmula 1 y la cifra continua incrementándose…..¡Veeerr, ya nacieron cinco más!….

Caracas, 01 de Octubre de 2004.


Por: Andrés Ignacio Fortique S.

"PasiónF1.com da la más cordial bienvenida a Andrés Fortique que de ahora en adelante compartirá su visión de nuestra pasión como lo es La Formula Uno y que por supuesto también es de el. Recordado por su excelente narración y comentarios de las carreras en Meridiano Televisión, ahora con presencia radial y por supuesto ¡En la red con PasiónF1!.

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